Imagen de FÍATE

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domingo, 28 de junio de 2020

TÚ, SÍGUEME

María vela por nosotros, nos enseña a interpretar los signos y a hacer lo que Él nos diga.

Cuando el soldado atravesó el costado de Jesús con su lanza, lo hizo de derecha a izquierda. Sin que él lo supiera, de ese modo se estaban cumpliendo las Escrituras. Aquel gesto mostraba al mundo que nuestra meta es dar la vida, abrir nuestro corazón de par en par para acoger a todo el que quiera descansar en él.
Pero si el propósito del golpe fuera sólo mostrar un corazón abierto por la mitad hubiese sido más rápido herirlo de frente o por la izquierda. ¿Por qué, entonces, quiso Dios que antes de llegar al centro atravesásemos el resto del cuerpo?
El cuerpo de Cristo somos los fieles, la Iglesia; así que puede que Dios nos quisiera indicar que el acceso a su divinidad pasa por darse a los hermanos: Amando a todos llegaríamos al fin de nuestro viaje; a la gloria de la divinidad. Por otra parte, el que la herida del costado fuera tan profunda, indicaría también que la vida del cristiano, para identificarse con Cristo, es un itinerario.
Y como de la herida salió sangre y agua, se entiende que para poder recorrer ese itinerario se nos provee con esa doble bendición. Aquél que se fiare del poder milagroso de esos 'regalos' avanzaría seguro hasta la meta.
El agua del bautismo nos purifica, nos renueva. El misterio de lo que somos se nos va iluminando en la medida en que caminamos movidos por la fe. “De prueba en prueba” experimentamos que cuando estamos a punto de morir, ‘el agua del torrente’ nos devuelve a la vida … y así vamos recuperando la capacidad de vivir sin miedo y de amar -la imagen de Dios en nosotros que el pecado había empañado. En la travesía de la vida, la eficacia del bautismo nos devuelve a nuestra condición de hijos que confían plenamente en su Padre.
La sangre es el vino que nos alegra el corazón y nos levanta el ánimo; el ungüento que nos alivia las heridas; el alimento que nos da fuerzas para caminar.

Yo fui un gallito, un engreído y un rebelde; tenía miedo; y durante mucho tiempo me vi a mí mismo como un cobarde. Como así no se podía ir muy lejos, llegué pronto a un lugar sin salida. Allí, triste y desorientado, me encontró Uno y me invitó a seguirle; como no tenía nada que perder, eché a andar con Él.

Ayer por la noche vi una peli con mi hija; se titulaba Mcfarland, topónimo que significa “los hijos de la tierra lejana”, algo parecido a ‘los hijos de la tierra prometida’; y el argumento tenía cierta similitud con la historia sagrada.
El Pueblo de Dios, guiado por Moisés, había tenido que hacer un camino largo y difícil hasta llegar a la Tierra Prometida. En ese viaje había aprendido a confiar en Dios, ya que Él había proveído a todas sus necesidades: agua, comida y remedio para las desgracias.
Mcfarland es un pueblo fronterizo de USA en que viven jornaleros mejicanos. Un honrado profesor, ‘Mr. White’, se instala allí con su familia. Viendo la dura vida y el coraje de los chicos, concibe la idea de ponerlos a competir en ‘campo a través’. Choca con la falta de esperanza de algunos, pero la noble actitud de acogida de la mayoría, los fuertes lazos familiares y vecinales, y el esfuerzo y la perseverancia, son bendecidos finalmente con el éxito y el pueblo conoce días de prosperidad.
La película terminó a la una y media de la madrugada del sábado, y mientras subíamos a dormir, mi hija comentó: “¡qué bien!, una peli en familia”.
Sí, qué bien, pensé yo, sorprendido aún de lo que había visto. Gente acogiendo en su gran mesa familiar al forastero. Chicos humildes que desde los diez años trabajan en la tierra para sobrevivir, obedientes a sus padres, y que cuando ganan su primera competición se arrodillan como un solo hombre a rezar un Padrenuestro... Y un estadounidense que ama a su mujer y a sus hijas y se implica personalmente con sus alumnos, y que cambia, por deseo de su esposa, la vida cómoda y segura entre ‘blancos’ por la precariedad entrañable de Mcfarland.
Me acosté ‘alucinando’, pero en el sueño, volví a la realidad. Entonces vi sin sombras lo que la peli ocultaba. Aquel ‘regalo’ no lo era tanto.
Que un canal popular televise, un viernes por la noche, una película que ensalce los valores de la familia, la tradición, y la fe cristiana, es insólito. Pero que lo haga en medio de la desolación que anega nuestra sociedad, es insultante.
Como cuando el ABC, que yo recibía a diario, vino una vez con un rosario de regalo mientras silenciaba día tras día los desmanes legislativos del primer gobierno de Sánchez. Una burla y un escarnio, porque con su complicidad y la del PP, los amigos de Don Din derribaron a Rajoy, dejaron malmeter a Sánchez, y prepararon el terreno para lo que estamos viviendo ahora, la matanza y el saqueo de la ‘tierra de María’.
Los católicos, adormecidos por el ‘bienestar’, se han ido descafeinando en contacto con el mundo, hasta perder el discernimiento que da la luz de la fe. Así se explica que con bagatelas mediáticas se les engatuse como a niños y se neutralice toda su capacidad de reacción frente al brutal ataque que estamos recibiendo. Para cuando quieran darse cuenta, ‘no quedará del templo piedra sobre piedra’.
Ya se planea abiertamente pactar un contubernio –PPSOE- para acabar con toda oposición a los siniestros planes anti-España, anti-vida y anti-Dios.
Profunda repugnancia me ha causado ver al PP durante estos últimos años cacarear como una gallina y ahuecar el ala cada vez que se requería intervenir con decisión. Pero la violencia y la amenaza que soterradamente amordazaban al país, hacía imposible destapar la impostura.
Con qué descaro mienten los medios, cómo camuflan las maniobras para encadenarnos. Hablan con eufemismos –ley del teletrabajo, dicen- sobre dar cobertura legal al totalitarismo, a la abolición de toda libertad que supondrá de hecho la imposición del uso de los medios digitales. Proclaman que peligra la seguridad ciudadana... ¡qué obscenidad en labios de los traidores! ¡cómo babea el enemigo de Dios!
Estamos muy cerca de la apostasía generalizada; el mundo, privado de toda luz, admira signos (de vida extraterrestre, o de milagros) que no son más que trucos; y en medio de la desolación, la abominación está a punto de ser elevada a los altares.
Cuando eso ocurra, entonces, enseguida, vendrán los tiempos terribles de la ira de Dios, en que hasta los fuertes temblarán como niños. Pero los seguidores de Cristo que perseveren en la fe hasta el final, se salvarán.


miércoles, 24 de junio de 2020

¿DIGITAL O DIGNIDAD?

¿Qué ve Vd. en esta imagen?

En cualquier relación humana, la confianza es el punto de partida; y crecer en la confianza hasta el abandono el punto de llegada. Pero si alguien te miente y no lo reconoce, desconfiar es ser prudente.
Sin que nos demos cuenta, la confianza es el aglutinante de nuestra sociedad. Por poner un ejemplo simple: si yo compro una lata de sardinas confío en que dentro habrá sardinas. 
En la actualidad, ese principio de convivencia está muy tocado (compro dentífrico y dentro del tubo la mitad es aire). Hay una quiebra de confianza que amenaza la continuidad de nuestro modelo social. Las causas son muchas pero se resumen en una, el olvido de Dios. 
Dios es el principio de todo, y la condición de nuestra paz; es la única referencia para el consenso social; Dios como motor primero, suma perfección, verdad sin error, bondad sin malicia, belleza virginal. Su olvido conduce al relativismo actual, incapaz de articular un bien común. No hay base para el diálogo, no hay puntos de encuentro; los intereses confrontados son irreconciliables, y sólo se encuentran acuerdos parciales y caducos. En este contexto reina la ley del más fuerte.
Hemos llegado hasta aquí en una accidentada carrera, con muchas etapas dramáticas. Parece como si la historia, al pasar por un gran desarrollo de la inteligencia, quedara deslumbrada y perdiera el norte. Y quisiera olvidarse de su origen y meta: la unión con el creador.
El caso es que estamos chapoteando en una ciénaga, donde resulta penoso desplazarse. Pero hay salida. 
Había una vez dos ranitas, que cayeron en una tina de nata, y viendo que no conseguían moverse de su sitio, una se dejó morir mientras que la otra siguió pateando; de tanto batir, la nata se volvió mantequilla bajo sus patas y pudo apoyarse y saltar afuera. Así nosotros, estamos tentados de abandonar la lucha, sin darnos cuenta de que la historia la lleva Dios y vela por nuestra salud.
La vida es una lucha entre el bien y el mal; entre el amor y el odio; la esperanza y la pena; el miedo y la confianza. Esa lucha se libra dentro de cada uno, pero también socialmente. 
Los fenómenos históricos son concreciones de esa tensión vital, de tal modo que el mismo devenir de la historia constituye una prueba de la existencia de ese Bien Supremo que llamamos Dios. Porque cada vez que un modelo social reductor o contrario de los atributos del Dios bueno y creador ha intentado imponerse, hemos terminado en tragedia.
Eso ha ocurrido en el S. XX de un modo extremo, que ya creíamos insuperable. Pero todo presagia que no es así.
El tremendo dolor de las guerras del siglo pasado impulsó leyes y organizaciones mundiales garantes de la dignidad humana. Pero como con las guerras vino también un gran avance de la ciencia, el efecto humanizador quedó frustrado por el espectacular crecimiento material y el consiguiente empobrecimiento espiritual. 
Hubiera sido necesario pararse a reflexionar en medio de la acelerada carrera hacia el bienestar, pero no se hizo. En vez de eso, la inquietud de nuestro espíritu fue canalizada hacia la búsqueda de razones para ‘olvidar o cambiar’ a Dios. 
Ese panorama ha venido siendo el fondo de la historia de los últimos cincuenta años. En medio de una confusión creciente, la lucha por emanciparse de Dios, arreció. 
Hemos tenido en ese tiempo papas combatiendo el error con heroísmo. Su legado aún está vivo. Pero la virulencia del combate está ahora mismo en su punto álgido.
La ciencia, en pugna con la ética, ha encontrado un filón en la tecnología digital para imponerse. Anclada en modelos matemáticos, la virtualidad digital para organizar la sociedad es deslumbrante, aunque no perfecta. El pero es que las matemáticas aún no son capaces de computar sentimientos, de operar con delicadeza ni de perfeccionarse ahondando en ella, que es justo el punto fuerte de la ética cristiana. Porque Cristo, piedra angular de nuestra civilización, encarna un modelo de rey que dirige a los súbditos haciéndose servidor suyo. Obviamente, la concreción de este ideal cristiano en modelos sociales ha sido muy desigual y muy mejorable, pero válida siempre para indicar el sentido del progreso humano.  
Prescindir de la concepción cristiana del mundo, es decir, adoptar una visión de lo que es el hombre ajena al concepto de persona, al concepto de ‘ser dotado de una dignidad inalienable’ por haber salido de 'las manos de Dios" y con su imagen, es negar lo que somos; es también chocar con la tradición pero, sobre todo, es chocar con la verdad. 
Desgraciadamente, por la ceguera que provoca el orgullo, no están dispuestos los que tienen entre sus manos el juguetito digital a renunciar a sus sueños de grandeza. Y como un mundo habitado por personas es un freno para implementar su diseño, el intento de sustituirlas, sin que se note, por un sucedáneo, configura la historia de este medio siglo. Una vez desprovistas las personas de esa incómoda dignidad natural quedarían a merced del gran controlador, de Don Din-Dig. 
El covid fue planeado para darle la puntilla a una historia de dos mil años que tuvo como protagonista a la persona. Esa era tenía por marco el desarrollo de lo que es propio del cristianismo, esto es, el "Ama a Dios y ama a tu prójimo como a ti mismo". De tal modo que las sociedades cristianas veían el bien del individuo en relación al bien común. 
En cuanto al bien individual, se consideraba como su punto de partida la condición sagrada de la vida -el bien mayor- que dotaba a la persona con un principio de libertad. 
Como ese principio remitía a un creador, se derivaba forzosamente de él otro principio, el de responsabilidad: Yo he sido creado libre junto a otros seres libres; nuestra proximidad exige una respuesta -responsabilidad- de parte de cada uno para favorecer el bien común. 
Al mismo tiempo, nuestra creación como seres inteligentes, libres y responsables, determina un lazo amoroso con el creador, el gran benefactor, de cuya bondad depende nuestra vida y en el que tenemos acceso al pleno sentido de vivir mediante el cultivo de una relación de amistad con Él; lo que equivale a decir que la persona está equipada también con un principio de vida espiritual.
Libertad, responsabilidad, espiritualidad; tres principios culturales que en los últimos tiempos se estaban atrofiando y estaban causando graves disfunciones sociales. En el ejercicio de esas tres dimensiones, la persona existe como tal y contribuye a hacer una sociedad a su medida. Y viceversa, en tanto la persona no ejerza como tal, no está edificando una sociedad que le sea propicia. Y, efectivamente, se vienen dando síntomas de una sociedad cada vez más enferma.
Los intentos de mejorar son legítimos, y es connatural al hombre buscar esa mejora usando su inteligencia. Pero si ese impulso degenera de su origen -unirse al Creador haciendo su voluntad- y silencia la conciencia, en la cual nos habla Dios, el hombre se extravía, se frustra y opta por la violencia. Y eso es justo lo que estamos viviendo ahora. 
En este medio siglo, habiéndose avanzado mucho en el intento de marginar a Dios, pero viendo finalmente que el escollo del catolicismo, como piedra clave del edificio cultural del occidente cristiano, no se podía remover ‘por las buenas’, se ha entrado de lleno en la etapa violenta.  Y el asesinato masivo de ancianos en todo el mundo por medio del covid fue diseñado para arrancar las últimas raíces culturales de la era cristiana.
Hoy la prensa habla a las claras de este fin. Es urgente, dicen, legislar para implantar la era digital. Y se les ve el plumero, pues anticipándose a las objeciones insalvables de la ética, afirman que tiene que ser ‘opcional y reversible’, que tiene que ‘garantizar la seguridad’ y que ‘debe basarse en la confianza’, todo lo cual es justo lo contrario de lo que pretenden conseguir, esto es, el control total y definitivo de la masa.
El contexto de degeneración institucional y de inestabilidad social en que apareció el covid; las férreas restricciones a la reunión de hombres y mujeres libres; la machacona publicidad del peligro que corremos; la confusión que desde el primer momento rodeó esta calamidad; las graves legislaciones a la sombra de la Alarma; la opacidad informativa; la supresión del dinero efectivo; las cortinas de humo; la agitación social; los globos sonda de la implantación del telecontrol; y ahora las prisas por legislar la obligatoriedad social de los medios digitales, hablan por sí solos de la consistencia de un plan en marcha para esclavizarnos, y de los siniestros medios que ya está empleando. 
Ciertamente, la confianza ha edificado la prosperidad de que disfrutamos, pero esa confianza viene siendo minada y traicionada sistemáticamente en los últimos tiempos, y muy significativamente por parte de las autoridades y de las instituciones. Esta realidad es sintomática de una necesidad urgente de recalzar el edificio. Ahora bien, no tiene ningún sentido hacerlo dándole un cheque en blanco a los que repetidamente han quebrado nuestra confianza. Eso sería una temeridad. 
La confianza que nos piden es un insulto a la inteligencia, es tratarnos como a necios, repugna al sentido común; nos piden que nosotros mismos nos pongamos los grilletes.
La confianza es fundamental; y una vez perdida debe reconquistarse desde abajo, desde una sanación de la convivencia ciudadana. Los católicos estamos llamados a ser la sal que cura, que conserva, y que da sabor. Es necesario levantarse como testigos en medio de la plaza, con palabras como espadas, con las armas de la luz. Pero fiarse de los jefes, ni hablar.
“Fíate, la Fundación para la Integración de Alumnos con Trabas Especiales, nació en 2013 para infundir ánimo en la sociedad. Se propone recuperar la confianza y la alegría como pilares de la educación…”, estas palabras son las primeras de este blog. Lo que las autoridades han hecho con esta iniciativa desinteresada es condenarla al ostracismo desde el primer momento, empleando la violencia más sofisticada. Si piden confianza ¿por qué persiguen a quienes entregamos nuestra vida y nuestros bienes para despertarla?
'Covi.dig' es un mal sueño de este mundo lastimado por el pecado; pero al fin y al cabo, mundo feliz porque Dios se hizo presente en él hace dos mil años; "...y si abundó el pecado sobreabundó la gracia". Conviene despertarse del sueño, para que el ladrón no nos sorprenda dormidos en la noche y abra un boquete en nuestra casa. 
Los vendedores de sueños nos ofrecen un 'Covi.dig' que reluce; le han quitado la herrumbre por fuera pero está corroído por dentro. Es posible que en el fondo tenga algo aprovechable, pero para quitarle la suciedad hay que retornar a los principios; nos conviene reconocer al único dueño, ‘el que Es’, con mayúscula. Con eso cambiaríamos el ‘.dig, de digital’ por el ‘.DIG, de dignidad’; los muertos volverían a tener nombre y apellidos; los vivos volveríamos a llorar su ausencia; y, una vez más, el pecado y el dolor se habrían tornado esperanza por la virtualidad de la cruz.   

















martes, 23 de junio de 2020

DILEMA

¿Para chorizos o para picadillo? ¿O NUEVA NORMALIDAD O NUEVO HOLOCAUSTO?


Estos son momentos cruciales, pero no se agobien, nadie se murió por morirse. Como dice San Pablo: "Si vivimos, vivimos para Dios; si morimos, morimos para Dios"; es lo que hay, ¡gracias a Dios!
Continúo mi lucha contra ese enemigo invisible que nos amenaza con desposeernos de la herencia que nos dejaron nuestros padres: Un mundo caminando hacia la libertad. Y les comparto lo que hoy he publicado en el reducido ágora de FB, las migajas de libertad que nos arrojan nuestros próceres.
No obstante, son de agradecer, que también las migajas de los perros provocaron acciones milagrosas del Señor en los días que Jesucristo caminaba por nuestras calles.


¡Buenos días nos dé Dios!

Acabo de abrir el portátil. Les comparto un pantallazo. Fíjense que de cinco noticias, de las primeras de Portada, tres son de pago. Y fíjense también, la importancia de una de ellas:
"COREA ENFRENTA LA SEGUNDA OLEADA DE COVID".
Esta inquietante noticia puede tener continuidad mañana si interesara distraer la atención de los graves problemas nacionales, o desaparecer de nuestra memoria sin dejar rastro. Esto es lo que yo llamo periodismo líquido.


NO TENGÁIS MIEDO

Es oportuno citar este lema que tanto nos repitió San Juan Pablo II cuando reanimaba a la juventud por el mundo. Es oportuno porque nos enfrentamos a un enemigo oculto que ataca silenciosamente a cada uno con imágenes aterradoras de lo que le espera si se atreve a ser él mismo, si se atreve a vivir en verdad, si se sale del surco que le es permitido transitar... y que le conduce a su perdición.
Porque de la historia que antes he refrescado la deducción más plausible -y que corroboran muchísimos hechos acontecidos en el encierro- es que esta calamidad social ha sido provocada para dar carpetazo a la civilización occidental cristiana.
Conviene que los árboles no nos impidan ver el bosque: nos salen al paso fenómenos diseñados para distraernos de este cambio de era que se está operando. ¿Quién sabe a ciencia cierta cómo se origina un movimiento de masas? Es facilísimo para la prensa crear uno de esos, de hecho, esa viene siendo su especialidad, generar intereses en la masa que permitan vender. Lo de los negros y lo de las estatuas es lo más reciente en la etapa postconfinamiento; continuamente surgen cortinas de humo... para que no tengamos una perspectiva clara de lo que ocurre.
Y en medio de esas tinieblas, atreverse a pensar que los cientos de miles de muertos son bajas de una guerra biológica contra las bases de nuestra civilización -no por casualidad son los mayores los que mueren- es muy peligroso. Pero muy saludable, porque es lo que una recta razón y conciencia se ve inclinada a pensar.
Obviamente, no sería así en un contexto social en que el orden natural y la verdad se respetasen y articulasen la vida en común. Pero como eso ha venido siendo sistemáticamente atacado, alterado y deformado hasta hacerlo irreconocible en el funcionamiento habitual de nuestras instituciones, lo insano es creerse la versión oficial de los hechos.
Y aquí viene la oportunidad del consejo: "No tengáis miedo"; porque afirmando que estamos bajo la opresión de un poder ilegítimo, que ya ejerce -silenciosa e insidiosamente- gran violencia sobre la población, nos ponemos en el ojo del huracán, en el punto de mira de sicarios a sueldo que nos harán temblar.
Y ninguna razón será capaz de hacer frente a ese miedo si no va acompañada de la fuerza de choque de un corazón amante. Sólo la recuperación del tándem razón-co-razón; astutamente separado a lo largo de los últimos siglos por la arrogancia de quienes se han dejado llevar de sus bajas pasiones, puede oponer a las actuales amenazas una resistencia adecuada.
Hace falta creer en la Verdad revelada en un Dios que se compadeció de nuestra naturaleza herida y mandó a su Hijo único encarnarse y llegar, como un hombre cualquiera, al monte del Calvario; y desde allí, dejándose clavar a una cruz, asfixiarse lenta y dolorosamente sostenido por la fuerza del amor que le decía que con su muerte iba a dar vida a millones de personas en la historia, a una multitud incontable de almas amantes como Él, que, también como él, iban a aceptar la pasión de morir despreciados por amor a sus semejantes.
Y así, con esta fe, cobrarían sentido las palabras del Maestro: "No tengáis miedo a los que sólo pueden matar el cuerpo; temed más bien a los que os pueden llevar a perder, junto con el cuerpo, el alma". Y ¿quiénes son éstos?
Los que nos intentan convencer de que puede haber un mundo mejor que éste sin necesidad de aceptar la citada cruz amorosa como viático para el viaje de la vida. Esos que, con palabrerío inacabable, y en el caldo de cultivo del miedo, nublan nuestro entendimiento asegurándonos una vida placentera del agrado de Dios; perdón, de dios...


¡TRAICIÓN!
(Foto y titular: “El PP condiciona su “Sí” al decreto de nueva normalidad a prorrogar los ERTE a diciembre)
Qué barato vende este figurante -al que hoy disfrazan de prócer de la patria- el salvoconducto para la nueva normalidad dictatorial.


EL CABALLO DE TROYA
Esta otra 'noticia' o 'invento' no voy a examinarla. Sólo el titular me dice que es ejemplarizante: "Funcionario pide disculpas por criticar al Gobierno y se jubila". Funcionarios ¡a raya!

Ah, y en cuanto a Marhuenda, ya hace tiempo que he escrito de él que hasta en su apellido es complicado... o retorcido incluso; en esto es como Bieito, difíciles de aprehender...
Porque los periódicos llamados "de derechas", desde La Gaceta, están siendo los arietes más destructivos de la esencia española en toda su historia... su maldad consiste en usar su fama para acabar con lo que se piensa que defienden.


EL CIEGO DE ALLÁ

En la Alarma -una guerra contra un enemigo invisible- vivimos acogotados por las noticias; cosa que no se comprende. Cualquiera sabe que ante una emergencia el líder tiene que infundir tranquilidad, y el nuestro hacía y hace lo contrario. Un viejo chiste decía que en dos ciudades en guerra uno de los pregoneros sólo informaba de los muertos contrarios, y preguntado si de los propios no había bajas, respondió que eso lo cantase el ciego del otro bando. Eso debería suceder también aquí con el 'bicho', pero la estrategia de los 'promotores' era justo la contraria: Meter miedo a la gente... ¿se puede manejar una catástrofe desorientando al personal? Algo -mucho- no cuadra.
Ahora vemos que Calvo y su gobierno se están poniendo nerviosos y ya están amenazando con encerrarnos de nuevo ¡cuando llevamos UN DÍA sin alarma!
BIEENNNN... SIN MIEDO, como la canción de Rosana.

EL TRÁGALA
El periodismo ha muerto, ¡viva la trampa!
En este río revuelto ruedan las noticias como deshechos de aluvión... van, vienen, se modifican, duran, se ocultan, reaparecen, brillan, se embarran... cambian los cauces, se meten purificadoras que huelen mal, se estancan...
Ya lo decía Heráclito: "Todo fluye, nada permanece..." pero es que, oiga, esto de la prensa es un trágala, que se nos indigesta, oiga, un poco de porfavor. Que algunos acostumbrarnos a usar sanamente de nuestros sentidos y razón.
(Foto: Los cerebros que nos dirigen, ofuscados por el desarrollo de los acontecimientos, planean lo innombrable... ya pasó antes... la maldad del corazón humano no tiene fondo...)

lunes, 22 de junio de 2020

DIÁLOGOS CON LA PRENSA

La línea recta de la serpiente estirada.

Hoy he madrugado a la lucha; la telelucha. He leído noticias y las he comentado en FB. Y ahora las resumo y copio aquí.
Pandemia de pandereta
Ahora es La Razón la que nos camela. Esta Doña Inmaculada G de Molina nos muele en su molino de verdad. Es narradora omnisciente, la lees y parece que está metida en la mente de Sánchez, de Calviño y de Escrivá. En fin, son todos una sola cosa, compinchados para acogotarnos de modo que "se arreglen los problemas de España y del Mundo de una vez para siempre"; o sea, para instaurar una tiranía, aunque eso sí, "bienintencionada".
Nos sacude Inmaculada en este texto una buena dosis de literatura barata que nos deja groguis, y acto seguido nos persuade de que la opresión que nos va a caer encima es técnica y totalmente necesaria:
Aumentar la edad de jubilación para que pasemos directamente del trabajo a la antesala de la eutanasia; empobrecer aún más a los funcionarios para que no rechisten -y si alguno lo hace, tirará Escrivá de sus datos personales para machacarle, que para eso es ahora el dueño total de esa agencia siniestra, que hace lo que le da la gana con la vida privada de las personas, como hizo con la mía; y rebajar las pensiones a los más débiles, que de pura tristeza enfermarán y 'los morirán'.
Y remata la faena la susodicha preparándonos para dar por finiquitadas las relaciones personales, porque a partir de ahora estaremos vigilados por el "GRAN OJOREJA" que despellejará, lenta y dolorosamente, y sin que se note, a todo bicho viviente que disienta de su gran humanidad.
Todo es falso en esta Inmaculada, hasta el nombre, pues nos quiere hacer pasar por 'remedios de mami' lo que son la siguiente embestida de los buitres.

Ancianos que miran como niños desvalidos
Los que han promovido esta matanza son abortistas, como la Organización Mundial de la Salud. Entonces ¿no hay escapatoria? Siempre la hay: "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo sino a los que os convencen para que vendáis el alma (teletrabajo, sueldosintrabajar, sexoatutiplén...). No tengáis miedo, Jesucristo ha vencido al mundo, ha resucitado, y vive para siempre a nuestro lado como poderoso defensor en el peligro... Algunos de nosotros seremos mártires, pero no iremos a la muerte llenos de tristeza; si Dios nos concede ese don nos dará con él la gran alegría de ir a su encuentro. 
Recordad, nuestro enemigo son las potencias del mal, no hombres que matan el cuerpo... y a estos los vencemos fácilmente por aquél que nos amó. Y mucho menos enemigo es "la izquierda" o "el frente popular", que dejaron de existir hace años. En todo caso, los políticos, TODOS, nos están jugando una mala pasada y haríamos bien en no hacerles ningún caso.

Insiste en su mentira el pérfido ABC
Aparte de que las encuestas, en general, son un timo y siempre favorecen al que las hace, ésta es doblemente maliciosa. Primero pregunta acerca del coronavirus cuando muchos empiezan a ver claramente que ha sido promovido para obtener un cambio de régimen; y como han sido el gobierno y los partidos los que han gestionado el plan covid (el uno como dictador y los otros dejando hacer), preguntan "inocentemente" si un pacto entre ellos nos sacará del bache (ocultando que éste sí que ha venido para quedarse). Después el ERTE, como si importase algo alargar la agonía. Y luego chorradas.
De este desastre sólo saldremos rezando y uniéndonos a nuestro 'próximo' (luchando a muerte por mantener nuestro matrimonio, por mantener buenas relaciones familiares, vecinales, laborales, ciudadanas, etc.) y dando de lado a los políticos.
 (22 jun. 20 por la mañana; primera noticia de portada; a la tarde ya no estaba)

Nos duele España
En la penuria económica en que me tienen los que me persiguen, al salir el sol cojo el ordenador y me siento a la puerta de mi casa para pillar la red que un vecino me comparte. Y de las migajas informativas que nos arrojan en la red como a prisioneros, intento extraer datos objetivos de lo que está pasando.
Estaba ahora con El Confidencial y casi no saco nada, porque es casi todo paja o "paga por leer". Pero estando centrado en una columna que hablaba de una España en la UCI, reparé de pronto en los caminantes que, aprovechando el fresco matinal, desfilan delante de mí por la vieja Nacional, hoy sin apenas tráfico. Y caí en la cuenta de que la impresión que me venían causando muchos de esos transeúntes desde que el encierro les dejó salir, es la de soldados en instrucción militar. Esa impresión es una imagen más certera de lo que está pasando que la que se obtiene en los medios.
Es la verdad: estamos en guerra; según en que 'zona' estés, la notas más o menos: unos ya la vivimos; otros la huelen y se preparan para batallas cruentas; otros, inconscientes, no aprecian los signos y les pillará desprevenidos.
Es una guerra distinta, sin fuego pero con muchos muertos; sin enemigo visible pero muy real y feroz; a menudo solos ante el peligro, sin saber si en la retaguardia hay alguien que nos apoye, y mascando el dolor... 
Ya se pueden emplear a fondo los medios para colorear de rosa la realidad, que pierden el tiempo. Un escalofrío recorre los tuétanos de España. Nos duelen esos cien mil ancianos asesinados, arrojados de la Tierra de los vivos sin una lágrima, sin un 'Adiós'. Nos duele España.

La política líquida
La verdad padece pero no perece. Yo sufro persecución por decir lo que pienso del mundo en el que vivo. Para mí es una cuestión de responsabilidad, ante Dios y ante el prójimo. Creo que si Dios me ha hecho ver, de modo claro y distinto, acciones objetivamente malas (violencias o mentiras, por ejemplo), y encaminadas a un fin social malo (una supresión de libertades, por ejemplo), no es para que me lo guarde para mí.
Ayer decía el Evangelio que lo que Dios nos diga al oído lo pregonemos desde las azoteas, que no hay nada escondido que no llegue a descubrirse; y que no se enciende una lámpara para meterla debajo de la cama sino para que alumbre a todos.
Por otra parte, soy consciente de la dificultad de hacer creíbles ciertas cosas a quienes son ajenos a la experiencia de un Dios dialogante, que puede, si quiere, desvelarte secretos. Y tampoco paso por alto que decir ciertas cosas puede volverse contra mí mismo (menudo es el enemigo).
Pero confiado en la bondad de mi Dios, con conciencia limpia, y con respeto, me meto en la refriega y asalto la muralla, por amor.
En los últimos tiempos, se ha acelerado mucho la vida y transcurre como un torrente impetuoso: envuelve en su turbia corriente vida y muerte, sin que a su paso se pueda distinguir una de otro. Así es la política y la información.
Un día nos sobresalta una noticia y al día siguiente desaparece y el interés del público es trasladado hacia otra parte... no te da tiempo a reponerte de la perplejidad que eso te causa porque otra luz se ha encendido en otra parte para hacerte olvidar aquella oscuridad que te inquietó ayer. Todo es efímero, espectáculo, líquido inaprensible.
La política líquida es lo que queda de una forma de vida social que se articulaba en torno a la verdad. Es una transición, un devenir, una corriente que arrastra sin que puedas hacer pie... todo es líquido.
La sociedad que se levantó en la Roca que es Cristo, el crucificado por Amor, que se cimentó en la verdad del amor a Dios y a los hombres, hoy se está 'liquidando'. La política hace un tiempo que está destruyendo toda base sólida de convivencia; nada de lo antiguo debe quedar en pie. 
Los problemas clásicos de nuestra sociedad, económicos y sociales, que se abordaron con enfoques trágicos en el siglo pasado, hoy son historia porque se ha tirado por 'la calle de en medio': Divorcio, aborto, eutanasia, legitimación del vicio, institucionalización de la mentira; sofisticación de la violencia y fomento del enfrentamiento entre los sexos... 
Estamos ante un efecto en cascada que arrasa con todo lo que resistía (el 'Resistiré' es la última carcajada burlona del demonio).
En medio de este pandemonium (1. reunión de demonios; 2. Lugar en el que hay gran confusión, ruido y griterío), es muy fácil la pesca para los que no tienen escrúpulos. Medran las malas hierbas entre nosotros y ahogan a las buenas. Cualquier tropelía es imaginable en este 'totum revolutum' en que se ha convertido la sociedad. Cualquier quimera puede aparecer ante nuestros ojos como una sensata organización de lo público. Cualquier disparate, feliz ocurrencia. 
Pero hay una cosa estable: la verdad de cada uno, permanece inalterada en la conciencia del resto para siempre. Las 'absurdas muertes', indocumentadas y desasistidas, dejan un eco en los vivos, un recuerdo de su verdad y bondad imborrable, una onda suave pero nítida, que provoca otras... 
Desaparece ante nuestros ojos ese efecto suave y silencioso del bien que cada uno hace, se pierde de vista... pero hay UNO que lo ve y lo lleva a término: un mundo más justo, un reino... de sacerdotes, de hombres que viven para los demás, para llevarlo todo a Dios. 

La línea recta de la serpiente estirada
Cuando el diablo ataca suele hacerlo anunciando una desgracia; te pilla cuando estás más débil y te inocula miedo; si no estás muy bien sujeto a la roca, fácilmente te deslizas por la pendiente que conduce a la perdición. Otras veces se disfraza de 'ángel de luz', pareciéndote que Dios te ha hablado. Y a veces utiliza una combinación de ambas técnicas.
'Escrutopo' como le llama De Prada, siempre se apoya en los impíos que viven como si Dios no existiera, ajenos a la voz de su conciencia, a la que tienen amordazada a base de buscar y consumir emociones placenteras, de muy distintos tipos.
Hoy, cuando el pueblo muy cansado titubea sobre el camino a seguir, desde la torre del imán del ABC nos llega una grave amenaza: "Abandonad toda esperanza".
Como siempre, con gran solemnidad disfrazada de sencillez, nos dice Camacho que no hay nada que hacer; que el gobierno seguirá con sus planes homicidas y que agotará la legislatura. En realidad, quiere salir al paso, con su severa autoridad disimulada, de los movimientos nerviosos que crecen entre la población. 
El imán Ignacio ha recibido órdenes urgentes (su columna no era ésta por la mañana) de abortar el movimiento del pueblo. 
Esa operación tan importante se le encarga a él porque está al tanto del golpe que se está perpetrando y de la estrategia seguida para disfrazarlo: ese entramado escénico de partidos que en realidad no representan a nadie pero que permiten explicar como en otros tiempos los movimientos del tablero. 
Como a elegidos "nos da a conocer las verdaderas razones" de por qué suceden las cosas... los adelantos o no de las elecciones, etc. Pero la luz de su razón en realidad nos distrae, haciéndonos dudar, y minando nuestro débil entusiasmo por la defensa de las libertades. 
En el magma en ebullición del ágora política, donde ahora es imposible distinguir nada con claridad (ayer escribía el exprimado de España sobre su perplejidad y decepción), su pulcra prosa tiene el poder de "imantar" y confundir a la opinión pública. En realidad, esa pulcritud se debe únicamente a que 've desde arriba' el engaño en marcha y puede si quiere con su pluma iluminar una zona de la escena con tal de que no se vea el conjunto. 

jueves, 18 de junio de 2020

EZES DE ESPAÑA

Aunque un ejército acampe contra mí, no temo.

Anuncios Lepe: “Se busca nativo de latín”. Nueve de cada diez expertos afirman que la pobreza lingüística es síntoma de decadencia social, y Cervantes representaría la cumbre de la que llevamos cuatro siglos cayendo. Nuestros alumnos tienen muchas faltas y no saben redactar; adolecen de un marco de pensamiento para integrar sus experiencias, de ahí su inestabilidad emocional,  su falta de atención y de autodominio y su malestar. Celaá lo sabe pero no le importa. Es más, sabe que regalando ordenadores agrava el problema, pero cumple órdenes.
Ezes, ERES, heces, aunque no son lo mismo, podrían serlo en un examen de instituto si los padres van a reclamar a la Delegación. Porque desde el punto de vista político… no hay tanta diferencia.
Ezes en realidad no existe; es un invento mío para hablar, precisamente, de política; del cronos actual que nos está llevando de la ez de Sánch-ez a la ez de Núñ-ez.
Escribí acerca de Rajoy que representaba la continuidad y la permanencia del proyecto España, y no me equivoqué; toqué la trompeta desde mi atalaya denunciando que los poderes ocultos lo estaban desalojando, y así sucedió. Propios y extraños, aunque aquellos eran también éstos, se alegraron, y el primero de todos Núñez. Su regocijo quedó patente, y así lo expuse en este blog, cuando se apuró -qué falta de todo- a legitimar a Sánchez tras el complot que le sentó en la Moncloa. Aquel gesto ruin del gallego le retrató como el candidato de los enemigos de España.  
Éstos, recién descabezado el país, juzgaron astutamente que convenía dejar que se calmaran las aguas; y se reservaron a su hombre para tiempos mejores. Por otra parte, además del gobierno ‘sucio’ que se habían preparado, les convenía tener una "oposición" blanda que les permitiera ejecutar el plan homicida de demolición de la España culta, y así “salieron” a Casado en las primarias (¡qué pinta de innobles tenían los de la Mesa del proceso!).  
En aquel verano de 2018 se jugó la prórroga de nuestras libertades; y se hubiera ganado si Soraya hubiera conseguido derrotar a Casado, pero se pagaron los votos… y se apagaron las libertades.
Cuando Soraya entró en política, su madre le aconsejó parecerse a Rita Barberá, la cual, entre varones arrogantes, supo estar en su sitio sin dejar de ser mujer y española. Por su parte, el señor Sáenz de Santamaría le enseñó a su hija que para construir bien lo primero era no descuidar el horno del que salen los ladrillos. ‘Esencia y constancia’, tradición y futuro, representaba Soraya. Frente a ella, viento frío y nada. 
Núñez es ‘el nieto de Eladia’, la de la tienda, de la que nació Saturnino, el padre de Alberto. Pero de Satu, como algunos le llamaban, y de su mujer, se cuenta poco. El chico era estudioso, y según parece, ambicioso. Enseguida se metió en política… y hasta en el yate de un narco, chapoteando en el mar del chapapote…
Sucio está todo, y confuso; amenazante y desalentador, para que nadie se mueva. ‘Los medios’ –ojalá estuvieran en ‘los extremos’, como antaño, porque se les vería venir- lo embarran todo; y erizan de obstáculos los caminos buenos.
La prensa puso de modelo frente al virus a Asturias, pero hace falta fe para creerlo; porque, entre otras cosas, entre diciembre y enero estuvieron los hospitales asturianos colapsados por un tipo de gripe que producía fiebre muy alta y dificultades respiratorias…  Lo cierto es que allí, como en toda España o incluso más, la corrupción política también ha hecho estragos.
El caso es que ahora están los medios vendiendo buena imagen de Galicia… y de Núñez. Hay todavía en España mucha gente recta y bien formada que está sufriendo por la degradación de lo público; personas bienpensantes que se desgastan intentando razonar lo que pasa, porque no alcanzan a comprender la hondura del drama que nos aflige; porque su experiencia moral no concibe que la acción del mal pueda habernos afectado tanto como para convertir la política nacional en un teatrillo financiado. Y para evitar el escándalo entre estas personas, el empresario que mueve los títeres, ya está preparando un cambio de escena.
La truculencia actual va a dar paso a una política ‘seria’. Al insufrible apagón informativo está a punto de sucederle un despliegue de argumentarios futuristas deslumbrador. Y el actor que vehiculará ese proceso está llamado a ser Núñez. 
Pero Núñez también está llamado a ejercer de manera despótica el poder; y a eso va a ayudarle el haber aguantado once años en un trono provinciano, alimentando las ansias de establecerse en la capital.
Encontrará al llegar –o eso se cree él- un país desolado, una tabla rasa, lista para edificar la quimera que por medio del vil metal le tiene engañado. Sánchez y sus mujeres han hecho el trabajo sucio y pesado, la demolición y la nueva estructura. Y ahora le toca a él plasmar los sueños megalómanos de su pagador. ¡Ay de quien se interponga en su camino! Sentirá como si se desplomaran sobre él todos los astros del universo… Pero entonces, en medio de esa angustia, resonarán en su interior las palabras del salmo : 
“El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? / El Señor es la defensa de mi vida ¿quién me hará temblar? / Mientras me acechan mis enemigos para devorarme, tropiezan y caen / Aunque un ejército acampe contra mí, no temo… / … Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

domingo, 14 de junio de 2020

ALARIDO DE GUERRA

¡SHEMÁ, ESCUCHA, PUEBLO DE DIOS! El Señor es sólo uno, a Él sólo adorarás

Hubo un personaje, de nombre Matatías, que se vio en una situación como la presente, perseguido por su fe. Se reveló contra el tirano y se unieron a él otros fieles, y también muchos que sin ser creyentes se veían por distintos motivos acosados y apurados en su existencia. Sé que esto también se da hoy, que hay gente que se ve de pronto acuciada por un montón de problemas con los que no contaba y que le superan. 
A todas estas personas me dirijo, a los que ven peligrar su profesión de fe y a los que ven peligrar su vida, que creían llevar rectamente.
El fondo del asunto es el mismo que el que puso en pie a Matatías: la impostura que traen los cómplices de la mentira; una forma de vida que no se puede admitir, por su impiedad. 
Muchos, acostumbrados al autoengaño, no creen posible que haya otra salida, como si Dios permitiera que les llevaran al matadero, y se dan a sí mismos otra vuelta de tuerca para adaptarse, pero sellando su propia condena, porque no se puede vivir de espaldas a la verdad; a todo lo más, se prolonga la agonía.
El momento es apremiante. El parlamento ha quedado convertido en una pantomima que nos sale carísima, y que causa estragos entre la pobre inocencia de la gente... Se les ve con el barbijo por la calle, con una mirada triste... y los movimientos lentos, apagados... como muertos en vida. Arrastran la condena de creer las mentiras de los que sólo  buscan hacerlos esclavos contándoles fábulas, aprovechándose de su inocencia. ¿Cómo se puede defender a ningún político? Todos nos han traicionado muchísimas veces... y en el momento actual son realmente una casta intocable, ninguno sirve al pueblo.
Esto es una alerta, una llamada a un movimiento de emancipación política, un ponerse en pie frente al tirano. Hombres somos todos, al fin y al cabo, los ricos y los pobres, vulnerables todos y, estoy firmemente persuadido, mucho más débiles los que se creen fuertes, seguros en su poder material. 
Mi experiencia es haber sido sacado de las arenas movedizas de una vida sin sentido y ser puesto sobre la roca que es Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Toda mi vida desde entonces consiste en comprobar que la palabra revelada en la Biblia es veraz cien por cien, que todo lo que dice de la vida se cumple al pie de la letra. Y obviamente, que vivir con arreglo a esa verdad termina con todos los miedos, todos los odios y todas las tristezas que merman la calidad de nuestra vida.
Y como a esto no puedo renunciar y además lleva aparejado el compromiso de darlo a conocer, hago este llamamiento a levantarse y ponerse en camino, siguiendo, con total confianza en la victoria final, al abanderado, al Dios que hecho hombre para ser Rey y testigo de la verdad, nos llama para salvarnos de todas las formas de muerte que nos amenazan.
El margen de maniobra parece muy escaso; el enemigo se nos antoja inexpugnable; pero a veces se abre una pequeña brecha por la que se puede intentar el asalto. Viéndola, y preguntándole a Dios en la oración si es misión tuya ese abordaje, se puede ir avanzando.
Dios sabe que somos frágiles, y provee a las necesidades de cada uno; sólo hace falta creer. El recorrido de salvación parte siempre de esa determinada determinación de creer; los otros recorridos, muchos de ellos documentados por los santos sabios que en el mundo han sido, aparecerán en su momento ante nuestros ojos como conocimiento que Dios nos suministra para progresar personalmente y como pueblo de Dios. Lo que no es conveniente es ir a los sabios sin invitación de Dios. Dios ante todo; y lo demás se nos dará por añadidura.
Los que no participan de este conocimiento de los 'iniciados', se beneficiarán igualmente de marchar bajo el pabellón de Jesucristo. 
El pueblo de Dios caminó por el desierto 40 años antes de poder entrar en la Tierra Prometida. Llegó a la próspera Jericó y envió espías para saber como asaltarla; descubierta su presencia, una prostituta los escondió convencida de que iban a ser los nuevos ocupantes de la ciudad; ¿fe?, pues en cierto modo sí. Josué, acampado a las afueras, recibió de Dios las órdenes precisas para el asalto: una vuelta a la ciudad seis días y al séptimo 7 vueltas, después toque de trompetas, alarido de guerra y asalto... las murallas se desmoronaron ante el grito de la tropa, y Jericó entera fue pasada a cuchillo. Sólo Rahab y su familia se salvaron. 
Dios nos irá diciendo qué hacer ante esta calamitosa situación social. Por nuestra parte, permanecer fieles a la oración y a la Iglesia que adora en Espíritu y Verdad. Los que quieran salvar su vida, que se unan.
Un abrazo en el Señor Jesús, único en quien reside la salvación. 

sábado, 13 de junio de 2020

NOTICIAS DE MI PUEBLO

Yo amo los mundos sutiles/ ingrávidos y gentiles/ como pompas de jabón/ Me gusta verlos pintarse/
 de sol y grana, volar/ bajo el cielo azul temblar/ súbitamente quebrarse.

Mi infancia son recuerdos de un pueblo vivo. Cada estación, con sus cosas propias, era un deleite. Las largas tardes de invierno nos servían para aprender a combinar la monotonía con la imaginación y para conocer la amable providencia que delicadamente nos rescataba del tedio con un sinfín de trucos de chistera: La visita inesperada de un pariente con propina incluida; un proyecto ilusionante que nos anunciaban nuestros padres; el regalo con el que no contabas; la elaboración de dulces que te ataba, fascinado, a la cocina; o la emoción de ver las nubes tornarse gris ‘panza de burro’ que presagia nieve y en un pispás extasiarse viendo caer los copos mansamente y cubrirse el suelo pardo de blanco inmaculado, ¡y el alborozo inefable que sentías con los juegos! Al anochecer, el descanso en familia al calor del hogar; y muchas mañanas, de camino al cole, el magnífico descubrimiento de los carámbanos colgando de los aleros, los charcos helados quebrándose bajo tus pisadas y el saberse amado al vestir un jersey de lana tejido por mamá; ¡qué abundancia de todo!... como la de los dulces típicos de cada fiesta…
Así entretenidos nos pillaba siempre por sorpresa la mágica primavera y ¡zaca, a volar! Arrobadores ensueños te llevaban de acá para allá, sin control; tu ser infantil entregado en brazos de un destino amable y juguetón. El día entero haciendo piruetas y cabriolas, en perfecta armonía con las alegres melodías de los pájaros, las delicadas fragancias del campo y los cautivadores vuelos de libélulas, abejas y mariposas de colores. 
Se apuraba el curso con esos encantamientos, y sin darnos cuenta nos veíamos de pronto libres de obligaciones, con un montón de tiempo libre y un montón de horas de sol; qué sensación tan agradable… y los padres nos organizaban ese ocio con alguna actividad lúdico-formativa: repaso escolar por la mañana, alternando con cursillos de natación, lecturas, redacción o inglés; tiempo libre por las tardes y vida social por las noches: grandes y pequeños nos reuníamos en festivas reuniones que duraban hasta la madrugada; contábamos historias y chistes, jugábamos al escondite o a las prendas, fabricábamos las carrozas para la fiesta…
Mi familia, con el ahorro de los años de nuestra niñez, fue de las primeras en irse a vivir a la capital, para que mis hermanas y yo pudiéramos estudiar mejor. Era la época de la Transición. Al entrar en la órbita de los países ricos de Europa, empezó a llover dinero también en España. Y ambas cosas, el cambio político y el dinero, empezaron a transformar por completo mi pueblo.
Hacia el año 2000 ya se habían ido muchas familias a núcleos urbanos próximos: Gijón, Oviedo, La Felguera… y alguien aprovechó esa circunstancia para sacar adelante un proyecto de muy dudosa honradez: partir el pueblo por la mitad para que el estrecho valle minero del Nalón tuviera una autovía. Hoy, veinte años después, el pueblo está partido y de la autovía hay apenas dos kilómetros. En su día, hasta los ancianos se plantaron en medio de la carretera para protestar por el atropello; pero el dinero ya podía entonces más que las personas. Les ofrecieron el oro y el moro, hacer un gran complejo sanitario: el segundo Hospital Nacional de Parapléjicos de España. Y ya se sabe que la avaricia rompe el saco… Se puso en marcha la obra y a día de hoy, aquel macrocentro quedó en uno pequeñito... pero con una gran historia. 
Apenas quedaban jóvenes en el pueblo para exigir el cumplimiento de aquella promesa inicial... y así comenzó a menguar. El gobierno, en vez de duplicar el Hospital Nacional de Parapléjicos, amplió el de Toledo –no puedo evitar pensar que un temprano proyecto de ley de eutanasia tuvo algo que ver en la decisión- y aquí, sin oposición, nos consolaron con un Centro de Referencia Estatal para tratar la ELA. Comenzaron las máquinas a trabajar y estuvieron varios años. Casi estaba terminado cuando sobrevino la crisis del 2013 y se paró todo. Entraron los ladrones; se contrató vigilancia de seguridad; se retomó y se paró varias veces; y en febrero de este año se anunció su inmediata puesta en marcha. 
Ya saben lo que vino después. Para mi asombro, en el gran HUCA de Oviedo se hizo un hospital de campaña en el parking, mientras este hospital, a quince minutos de aquél, permanecía listo para funcionar y sin trasiego sanitario. Situado a unos cien metros de mi casa, podía ver cómo las horas del confinamiento pasaban tranquilas por allí, sin apenas movimiento.
Una persona me dijo que estos últimos días habían contratado personal, y, sin embargo, todo parece igual que al principio. 
“Si hay enfermos, pensé, no me cuesta nada ir a visitarlos”. Así que hoy me acerqué por allí. Me encontré con los accesos de entrada herméticamente cerrados. Merodeé un poco y vi a una mujer desocupada y sola. Era menuda y parecía seria; se llamaba Andrea, y le pregunté si se podía visitar a los enfermos. Los ojos de la mujer, fijos y sin pestañear, no dejaron lugar a dudas: allí no entraría nadie a no ser Dios en persona (aunque si eso llegara a suceder me temo que no lo reconocerían). Mientras me iba yendo, pesaba sobre mí la impresión de que algo sórdido y siniestro escondían aquellos muros… al acercarme a aquella mujer había surgido de las sombras, sin saber cómo, un guardia de seguridad de ademán muy severo, que no me quitó la vista de encima hasta que desaparecí. El hospital está ubicado sobre una ciénaga, al pie del cementerio.

jueves, 11 de junio de 2020

COVID Y CALEB

Caleb exhortó al pueblo a pelear fiado en la promesa de Dios

Al leer en la prensa que Trump frenaba el intento de ponernos un chip, escribí un comentario en FB al que siguió un post en mi muro que fue censurado en unos minutos por su 'peligrosidad'. Decía lo siguiente:
“Qué oportuno fue mi comentario de ayer sobre Trump (mostraba mis reservas sobre la sinceridad de uno que se jacta de cristiano), porque al poco de hacerlo caí en la cuenta de la jugada que escondía.
Trump es Tramp, porque al asumir él -cual súper-héroe- la defensa de la democracia, frena la imparable reacción colectiva que de suyo seguiría al obsceno anuncio de la implantación subcutánea de un identificador que funcionaría de hecho como un sistema de telecontrol. La argucia mediática consiste en vestirle de Robin Hood para que, confiada la masa en su protección, se pueda hablar sin que levante sarpullidos de esa barbaridad; y una vez vertida esa inmundicia en los medios, una vez que nos han metido en la boca esa porquería, estos mismos medios se encargarían de echar a Trump para que su sucesor nos haga tragar el sapo y nos enjaule.
El covid es una excusa paupérrima para empujarnos a los toriles; es una crisis mortal de cuya verdadera naturaleza no sabemos más que fábulas que circulan por unos medios que han mostrado de sobra su falta de honradez. Pero con esa excusa – crisis “de naturaleza y evolución imprevisible, así como el estado actual de la investigación, cuyos avances son cambiantes” (preámbulo del Decreto)- hoy se ha firmado que el estado puede privarte de tus derechos en cualquier momento, y sin levantar sospechas:
Ayer volví al Concesionario y al entrar me obligaron a dejarme tomar la temperatura. Si las autoridades quisieran castigarme por esta libertad con la que hablo, podrían decir que tengo fiebre, ingresarme inmediatamente y… sabe Dios qué más. Ya sé que cuesta creerlo pero la realidad supera la ficción; y como les dije, vengo soportando pesos que ni se imaginan. Una vez fui a Urgencias por la repetición de un leve dolor en el pecho, y después de vejarme, me inyectaron neurolépticos. En otra ocasión me mandaron para casa diciendo que ya no tenía el peligroso virus del que me habían tratado, y por un análisis casual en otra administración descubrí que no era cierto.
El covid es un “producto de laboratorio” en un doble sentido: biológico y social. Porque valiéndose de él se está probando un diseño nuevo de sociedad.
Lo más innovador es que dejaría todo más o menos igual pero cambiándolo todo de raíz. Si nuestra convivencia se funda en una ética universal que parte de un Derecho Natural, según el cual hay valores comunes que emanan de nuestra naturaleza: el respeto a la vida, por el que nadie tiene autoridad para quitártela, por ejemplo, o la institución natural del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer por la que se garantiza la supervivencia de la especie, en el nuevo modelo esto desaparece por completo y no hay más restricciones a la acción humana que las que dicten las leyes de los hombres. Esto lleva aparejado que la autoridad absoluta queda en manos del dinero, puesto que con él se pueden comprar las voluntades y los votos.
Salta a la vista que sólo un rearme moral sin precedentes puede revertir este funesto horizonte que se acaba de inaugurar. Lo decía hace unos días el Cardenal Cañizares y hace falta repetirlo:
En el pasado, con tan solo la promesa de una tierra, hubo hombres que se atrevieron a enfrentarse a fuerzas desproporcionadamente superiores en lo humano. Por la fe se lograron victorias aplastantes sobre los pueblos bárbaros. ¿Qué no podremos hoy que Dios mismo se ha hecho uno de los nuestros? El Espíritu Santo, poderoso defensor en el peligro, es nuestra fuerza; invocándole con fe, recibiremos el vigor necesario para asaltar las murallas del error,  que quiere apagar la luz de Dios en el mundo, la buena noticia de la salvación. ¡Ven, Espíritu Santo, y renueva la faz de la Tierra!

martes, 2 de junio de 2020

CASTA DE ESCRIBAS (II)

Si el grano no cae a tierra y muere, no germina


Le preguntaron unos escribas a Jesús para pillarle: “Somos pueblo de Dios ¿hemos de pagar tributo al César?” Jesús, viendo su falsedad, cogió una moneda y les dijo: ¿Qué veis aquí?; “La imagen del César”, respondieron; pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Y se admiraron.
Después de leer el evangelio de hoy, cogí una moneda; por un lado estaba Cervantes y por el otro Europa. 
 “¿Qué se debe?”, pensé. “Al Rey la hacienda y la vida se ha de dar, pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios; a mí me están despojando de bienes y de salud, pero también de honra y honor…”
En su día, el rey Juan Carlos I se comprometió con el proyecto de una Europa de raíces cristianas que, cultivándolas, diese frutos diversos y mejores. Cada país aportaría lo más selecto de su cultura para bien de todos; en el caso de España, Cervantes y lo que representa: un hondo conocimiento del alma humana que une lo espiritual a lo práctico. ¿Y qué queda hoy de todo eso?
La Europa Bella existe sólo en el lenguaje de los políticos; su belleza se ha marchitado y su fragancia, evaporado. Si El Quijote era la quintaesencia de la cultura europea, hoy sólo queda de él un fantoche sin gracia. Y si París era el cielo de Europa, hoy se ve sucio y deslucido. Yo conocí la ciudad de la luz hace cuarenta años y volví el año pasado: Notre Dame quemada, la Torre Eiffel envilecida y el deterioro ambiental llegando al centro, con barrios enteros deslustrados en que sólo se ven musulmanes.
¿Qué ha pasado? ¿Qué parte de la película nos hemos perdido?
Los escribas habían quedado admirados de la respuesta de Jesús, pero siguieron aferrados a su torcida forma de mirar, y al final ajusticiaron al Maestro. Los líderes europeos también quedaron prendados de aquel proyecto de unidad inspirado por Cristo, pero al final están haciendo lo mismo que los escribas de antaño. 
Pero atención, si bien fueron las autoridades judías las que llevaron a Jesús al patíbulo, fue todo el pueblo el que lo traicionó, con la excepción de María, con algunas mujeres y Juan, que permanecieron fieles. 
¿Qué paralelismo se puede establecer con la situación actual? ¿Y qué enseñanza podemos sacar?
En primer lugar, que hay salida; que hay una posibilidad de mejorar en todo, pero que pasa por aceptar la cruz, el sufrimiento que sin traicionar a Dios nos pueda sobrevenir. Porque sabemos que el premio de María por ser fiel fue ver a su hijo resucitado y pasar de este mundo al cielo directamente; y el de Juan fue ser el primero en creer en la Resurrección y experimentar su fuerza invencible, de modo que ni el veneno con que quisieron matarle acabó con él. 
En segundo lugar, que ésa de Juan es la vacuna verdadera para cualquier mal, que no excluye la de los galenos sino que la potencia. 
En resumen, y volviendo al principio, no hay incompatibilidad entre Dios y el mundo, o entre fe y razón; y si las autoridades se empeñan en decir lo contrario, se equivocan y no hay que hacerles caso.
Porque de la ruina de Jesús vino la nueva creación, la regeneración de la naturaleza, frustrada por el pecado. Y de la ruina de Europa puede venir igualmente el florecimiento de una nueva civilización, pero sin renunciar a Dios; y esto es crucial. Porque sabemos que los escribas sobornaron a los que custodiaban el sepulcro de Jesús para que dijeran que habían robado el cuerpo; y los de hoy están haciendo lo mismo con los custodios de la verdad –la prensa- para que digan que su proyecto –de muerte- es maravilloso y no hay otro. 
La noticia de la Resurrección se extendió de todas formas y cambió la faz de la Tierra. De igual modo, la verdad se impondrá hoy y tendremos un futuro mejor. La calamidad presente es en realidad una nueva oportunidad para el mundo. Tan sólo hace falta creer; dejar al corazón que sea uno con nuestra mente, que sea de verdad ‘co-razón’. Y que la paz actúe de árbitro en él.




lunes, 1 de junio de 2020

CASTA DE ESCRIBAS


ESCRIV.ILLA nos acribilla

Hoy es Pentecostés, a los 50 días de la Resurrección; el Defensor prometido rompe el techo de la Tierra para incorporarnos definitivamente a la vida de Dios, a la vida bienaventurada, eterna, a la gloria. 
Cuentan que se encontraron dos ángeles y el uno le dijo al otro: -¿Dónde está la gloria de Dios?; y le respondió el otro: “En la bendición”. 
Sí, en que Dios “dice bien” de todos, en que trata a todos con cariño está la gloria, la dicha del hombre en la Tierra. El que cree en esa bondad de Dios alcanza la vida eterna, vive en la gloria. Pero puesto que la visión de Dios es aún imperfecta, se nos ha dado una luz para transitar por esta vida: el Espíritu Santo. En esa luz habitamos sin temor, y es nuestra defensa ante el peligro. Es fiable e inextinguible; y es una fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna. Luz y vida que nos previenen de las tinieblas del error. 
Cuando esta mañana vi la mentira en el ABC, me alcanzó la zozobra, se me puso delante un presagio amargo: las maquinaciones de los hombres que terminan en grandes tragedias.
La condición del ser humano en la tierra es feliz desde el momento en que Dios rompió las cadenas que nos tenían presos por miedo a la muerte. El diablo era nuestro tirano hasta que Jesucristo le venció. Desde entonces han sido millones los que han despreciado la fuerza del pecado por la fuerza de la Resurrección de Cristo. Y si ese suceso histórico fuera un cuento no habría sido posible que niños, ancianos, mujeres y hombres de toda condición pudieran entregar libremente sus vidas por amor. 
El Espíritu Santo que Jesús nos procuró con su sacrificio puede conducirte hasta llegar a dar la vida. Ese suceso histórico –la Pascua- sigue actuando hoy, es el único suceso que no pasa ni pasará; y de él, de su virtud para dar vida, se han derivado todos nuestros bienes. “De Él hemos recibido gracia tras gracia… y todo se mantiene en Él”.
El pecado nos priva de la vida, nos separa de Dios y de los hermanos. Y el pecado suele comenzar por una decisión interior inducida por la mentira. De ahí la gravedad de que las estructuras de nuestra organización social: las instituciones políticas y los medios de comunicación, se hayan corrompido y sirvan al príncipe de la mentira. La mentira institucional es la evidencia de que están siendo asaltadas las murallas que nos venían protegiendo de las consecuencias del pecado, que son la tristeza, el odio y el miedo.
La tristeza –la depresión, mal endémico de nuestro siglo- solo se puede superar con una esperanza firme, real; la que procede del ‘conocimiento de Cristo que nos dio su sangre como remedio’. Quien prueba ese elixir cobra fuerza, renace, se revitaliza, aun cuando estuviera a punto de morir de anemia espiritual, de nostalgia de Dios.
El odio es la ausencia de amor, que es lo único que da vida; el amor es Dios y no se puede comprar; uno lo recibe cuando reconoce su impotencia y se abre a la misericordia divina –cordis, corazón; corazón que se compadece de nuestra miseria; el que no tiene amor experimenta un vacío y si no le abre la puerta a Dios, entrará en su alma por la fuerza la violencia. 
El miedo es la consecuencia de la orfandad. El ser humano, herido desde que nace, está llamado a vivir como hijo de Dios, en la casa del Padre, y privado de esta ayuda, no puede superar las insidias del demonio y está condenado a vivir con miedo.
Poco importa que el motivo de la mentira del ABC haya sido el apuro de que se viera que el epi-fenómeno-sanitario engrana perfectamente con el nuevo mecanismo de gobierno, pensado para atornillar hasta el fondo a la brava población española; y que el apagón del texto original se solventará con un relleno edulcorado que disimulara la mala intención de fondo de la última medida económica del Gobierno. Lo verdaderamente alarmante es que el periódico más emblemático de la existencia de una patria española haya sido capaz de mentir tan groseramente al pueblo al que sirve. 
No es casual que el texto autocensurado empezara con una fórmula de consagración del ‘sacerdote que acaba de suceder a Illa en el servicio al sancta-sanctorum del BOE de la Nueva Norma’: “Soy un independiente”; fórmula que equivale a “soy un apátrida que no me identifico con los españoles”. 
Y es pura ‘diosidencia’ que este debut de uno de la nueva casta de escribas  haya tenido lugar en el día en que estamos celebrando la gozosa manifestación al mundo del Espíritu de la Verdad.