Imagen de FÍATE

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martes, 28 de abril de 2020

¡OJO!

"...y unge tus ojos con colirio para que veas (porque estás ciego)" Apoc 3, 18

Información veraz, justicia, libertad de expresión, libertad para educar a mi hija, libertad para emprender y libertad religiosa, son para mí las cuestiones clave que me gustaría ver garantizadas por el próximo gobierno. En todas ellas sufro severos recortes.
Son esas mis prioridades porque aspiro a bienes superiores: Verdad, bondad, belleza; y como los derroteros de este mundo van por otro lado, me veo atacado en esos derechos fundamentales, que emergieron como tales en la historia reciente por el dolor sufrido en grandes quiebras sociales.
Quiero saber cómo va mi país y miro, por razón de economía, los diarios digitales. Esta temporada leo el ABC y no me aclaro, porque, aparte de que el gobierno no informa, ellos mismos hacen muy árido enterarse. En vez de presentar un relato unificado, claro y didáctico, hacen todo lo contrario: lo fragmentan con enlaces que dispersan más que aclaran, a veces te llevan a noticias añejas, o a otras que cuesta relacionar con lo que se estaba leyendo. Por otra parte desconciertan también con la súbita irrupción o interrupción de informaciones (hoy es residual la información de ayer sobre Andalucía y en cambio recibimos de sopetón una advertencia muy seria de la UE sobre nuestra economía). Parece un proceder errático pero es justo lo contrario, y es, por supuesto, una degeneración del oficio de informar. 
Hoy, con mucho esfuerzo, saqué en conclusión que medios de comunicación, partidos, instituciones (todas, incluida la Iglesia jerárquica), gobiernos y supragobiernos, están de acuerdo en guardar silencio sobre lo que está pasando.
Hay un partido que intenta formar un gobierno estable con los apoyos de sediciosos, terroristas y gente anti-sistema, que entre todos representan a la mitad de los votantes. Aunque Sánchez lo disfrace de apaciguamiento es en realidad una vil claudicación, porque desde la Grecia clásica a nuestros días, ya se sabe que intentar apaciguar al violento haciendo lo que él quiere, no sólo no trae la paz sino que aboca a la guerra. 
El partido mayoritario de oposición no muestra inquietud ni en medios ni en redes, las cuales hacen más que nada de aliviadero de pulsiones y sólo bajo una mirada superficial se las puede considerar como foros de opinión. Y el hecho de que autoridades autonómicas y el resto de poderes sociales callen también en este momento sólo puede deberse a que hay un acuerdo entre todos ellos. Consiste en considerar que lo que está en juego es articular un sistema que aísle la disidencia, pues toda consideración de valores superiores –que a la gente corriente como yo es lo que de verdad nos preocupa- ha dejado de tener importancia en el juego político. Ni sistemas de gobierno, ni Dios, ni patria, ni Rey… mandan únicamente los estómagos y las vergüenzas, pero eso sí, en una apariencia de libertad.
El espeso silencio informativo da cobertura a una frenética actividad clandestina: en algún lugar, mentes privilegiadas colocan las piezas de un sofisticado engranaje jurídico-político-económico que, una vez puesto en marcha, con fría precisión matemática irá clausurando una tras otra todas las instancias democráticas que aun resisten, para imponer un sistema totalitario aterrador, una férrea dictadura virtual, una distopía que superará con mucho las más atrevidas y esquinadas fantasías de poder que mente humana alguna haya podido concebir.
Es terrible, pero empiezo a confirmar muy seriamente que también VOX está metido en este paripé. Una vez más la realidad supera la ficción. En resumen, vamos hacia esa realidad virtual que hace nada era cosa de literatura. En el nuevo orden podrá uno ser lo que quiera: de izquierdas o de derechas, liberal o comunista, e incluso disidente, en VOX. En este último caso, por ejemplo, serás vilipendiado, se te impedirá el paso a muchos foros, se te perseguirá incluso y serás el muñeco de feria contra el que se dispara, pero aún así, estarás dentro del sistema, y todo ese padecer no será más que un papel, ni más ni menos meritorio que el de cualquier otro militante político; y por supuesto, totalmente inútil en el orden de cambiar la sociedad (yo ya sabía que VOX estaba infestado hasta la médula, pero comprobar que un reconocido intelectual del que recibo notificaciones en FB, diputado de VOX, cuelga esta temporada cosas tangenciales, evitando enfocar el grave asunto nacional, me ha hecho atar varios cabos y caer en la cuenta de que la realidad política es ésta, mal que me pese). 
Pero para imponer este nuevo orden necesitan aún sus promotores vencer ciertas inercias y resistencias, gestos del pasado que traicionan a muchos y ponen en aprietos a los jóvenes protagonistas de este cambio alucinante. Esto explica el puñetazo sobre la mesa que le fue ordenado ayer a Sánchez descargar sobre los ufanos gobernantes de Andalucía. Todos quedamos mudos y temblando… y los más “interesados” tomaron buena nota. Y a otra cosa mariposa, porque hoy ya se había echado tierra sobre el asunto, dejando claro que hay un amo-amo, al que no se le rechista, y que está dispuesto a hacer en España, y en todo el mundo, de su capa un sayo. Pero como, por esas inercias mencionadas y por esas poses impostadas del nuevo orden –en este caso las del PP- el guión del mazazo sobre San Telmo tuvo su (pequeño) revuelo mediático, al pico de audiencia logrado ayer le siguió hoy el anuncio de una de esas señoras elegantes de la UE -versión de los "señores de negro"-de que nuestro país no pasa el examen de economía ni de lejos… y que nos preparemos. Y ya está, con estos hilos en el telar, al jefe en funciones, títere del verdadero, no le chista ni Rita la Cantaora. Y, como nos indica el ABC, dado que hay un vacío legal en la Constitución, porque cuando se hizo no se preveían este tipo de situaciones, Sánchez puede estar en funciones el tiempo que quiera -como diciendo que nos guste o no, esa es nuestra suerte y nos la comeremos con patatas.
El futuro está ya en España llamando a la puerta; nadie lo ha visto aún, aunque algunos visionarios lo han imaginado y se las prometen muy felices. Pero éstos se van a llevar un gran desengaño; porque sus fantasías fracasarán como fracasaron las de quienes tuvieron en el pasado sueños de grandeza parecidos; y lo único que conseguirán será provocar, como siempre, un baño de sangre y reabrir la herida que no se cerrará nunca del Corazón de Cristo que late en su Cuerpo, que es la Iglesia. A pesar de todo, esta Iglesia santa y pecadora a la vez, sufriente y paciente, no dejará de rezar por todos, sin excepción, suplicando más misericordia para los más pecadores y pidiéndole a María que les obtenga el don de poder perdonar, de poder vivir con valentía en el tormento y de no sucumbir a la tentación de la tristeza.
Mi trato con Dios me da certeza sobre el diagnóstico y el pronóstico aquí vertidos, y de mi experiencia saco una recomendación:
Es impredecible cuánto puede tardar en consumarse esta nueva desolación en marcha, porque a Dios le siguen llegando oraciones sinceras que Él escucha y responde. Por otro lado, también en el pasado hubo grandes calamidades asolando a la humanidad y todas quedaron atrás. Así también puede suceder ahora que después de un tiempo de prueba para la humanidad, retorne ésta a su pureza perdida y el rostro de Cristo vuelva a brillar sobre nosotros. Como no lo sabemos, ante la oscuridad y el temor presentes, nuestra más sensata actitud es habitar en nuestra tierra como Dios manda: trabajando, proyectando un futuro, ayudando a nuestros hijos a crecer y formar un hogar, sin ceder nunca al desaliento ni caer en la melancolía de pensar que no hay salida; confiando sin límites, llevando una vida sobria y religiosa, y alzando las manos limpias de discordia al creador en todo momento. Y en medio de las asechanzas tenebrosas del maligno, sin perder la calma, ir presentándole al Señor en oración de súplica y alabanza, con acción de gracias, todas nuestras inquietudes, para que así su paz, que supera todo conocimiento, custodie nuestros corazones y nuestros pensamientos, dando vigor a nuestras almas y haciéndonos caminar por las alturas.

*Unos meses después de escribir esto llegó su cumplimiento, durante la crisis social por la que nos tiene confinados. Prensa, partidos, sindicatos... consienten las tropelías del gobierno; por ejemplo:
-Tramitar una Ley de Educación (doctrinaria) sin debate ni consenso.
-Alterar el estatus de millones de funcionarios con nocturnidad.
-Legislar por decreto contra la ley orgánica que fija la independencia judicial. (El editorial del ABC llama a esto "arbitrariedad")

jueves, 23 de abril de 2020

PREGUERRA

Premeditación...

Pregunta: Usted ha hablado de que la fase previa de la guerra es la propaganda, preparar psicológicamente a un pueblo para llevarlo al conflicto.
Respuesta: Exactamente. No puedo estimar hasta qué punto ese nacionalismo funciona en España o hasta qué punto la gente se está volviendo nacionalista, pero en Croacia, tras cinco años de horrorosa propaganda, la gente acabó votando a un Gobierno proguerra. Y en el otro lado, en Serbia, pasó igual. No sé hasta qué punto están zakrvljeni (cuando dos pelean y hay sangre, ‘enzarzados’). La mayor dificultad con el nacionalismo es que creemos que somos seres racionales, pero el nacionalismo es política de emociones. Política populista. Tienen que provocar emociones, y en el nacionalismo la emoción más importante es el odio. Tienes que provocar odio y para eso tienes que convencer a la gente de que los otros son un peligro para ellos. Hace falta una base psicológica para llegar a un conflicto serio que no se puede crear en una noche, de un día para otro. Hacen falta años. En Bosnia lo lograron. Y si el odio ya está creado, difícil que haya algo como en Checoslovaquia.
Si el odio tiene una base histórica, es más fácil crearlo, pero también se puede crear sin antecedentes históricos. Se puede crear un peligro imaginario. Aquí, Cataluña pide la separación porque piensa que así probablemente tendrá más dinero y mejor vida, y España no le deja porque es un Estado que no se puede dividir. No me parece suficiente como para que surja una guerra.
Pregunta: En Yugoslavia hubo una crisis económica. En España desde 2008 también. Siempre es lo mismo.
Respuesta: Es común para todos, para los yugoslavos y para los españoles. El miedo, un miedo que se puede sentir en toda Europa. Miedo potenciado, primero, por la crisis. En Austria ya se decía que los inmigrantes iban a quitarles el trabajo antes de que se produjeran las llegadas masivas de refugiados. Cuando los refugiados eran de Serbia, Croacia y Bosnia también quisieron que dejase de entrar tanta gente en su país. Les iban a quitar el trabajo, siempre son argumentos banales: ¡Van a esquilmar el presupuesto en sanidad! ¡No habrá pensiones para todos! En Suecia están igual. También se habla de que las pensiones van a ser para «ellos». Todos los que llegan, además, están metidos en la categoría de musulmanes, da igual si creen o no. Y el prejuicio es que todos los musulmanes son terroristas y violadores. El inmigrante en Europa es un musulmán terrorista y violador. Y con estos mimbres se está construyendo una política populista.

Nos está sucediendo algo desconocido: sentimos que la paz peligra. 
-¿Qué tenemos que hacer? ¿Quién nos puede salvar?
-Dios, sólo Dios.
-Sí, ya, ¿pero qué tenemos que hacer nosotros?
-Pedirle a Dios que os salve.
-¿Cómo?
-Tomad nota:
Para empezar se necesita una puesta a punto: Confesar y comulgar. Después es urgente que la Iglesia recobre su papel de madre que enseña a sus hijos: los principios y, ahora especialmente, que los más fuertes deben ser ejemplo para los miembros más débiles, viviendo con arreglo a su fe, y animándoles a cargar con las cargas de los que no pueden. Es necesario dar una formación sencilla y clara que enseñe a vivir en cristiano. Por ejemplo, junto con el ayuno, la limosna (no hablo sólo de comida y dinero) y la oración (ésta y los sacramentos son básicos), hay consejos valiosísimos en el depósito de la Iglesia, como el de San Ignacio: Cuando "algo" te inquiete, deséchalo sin dudar, pues viene del maligno, sea persona, idea, emoción, situación,  noticia o información que te entra por los sentidos, ¡fuera! Todo lo que te mueva al odio, tristeza o miedo, viene del demonio. Lo dice también 
Jaques Philippe en La Paz Interior: Luchamos cuerpo a cuerpo con el malo, pero mientras no nos salgamos del tatami de nuestra paz, venceremos, y si alguna vez salimos, con volver inmediatamente a ella, basta. Esa paz es saber que Dios es tu Padre y te ama. Estos y otros consejos los reciben "en casa" de un modo natural los hijos de la Iglesia. El amor a ésta, sin dejarla nunca y el hablar con Jesús a todas horas, son la protección para el combate. Y NO TENER MIEDO, pues por la fe sabemos que estamos en el bando vencedor.





























¿PASCUA O PANACEA?

En memoria de los que murieron
 abrazando la Cruz 

“Dios es cariñoso con todas sus criaturas”
¿Es cariñoso hasta con los asesinos en serie? Pues sí.
Dios, que nos creó, no fue injusto, ya que viéndonos desvalidos por rebeldes, nos regaló a su Hijo Único para que, matándolo, nos salváramos.
Jesucristo, el Hijo de Dios e Hijo del Hombre, sufrió muerte de criminal por amor al Padre y a nosotros. Y por eso, por esa obediencia total, despreciando la ignominia, mereció ser resucitado, mereció vivir para siempre al lado del Padre, como estaba al Principio, sólo que ahora como cabeza de un cuerpo que somos nosotros, los que creemos estas cosas.
El himno matinal que cantamos hoy dice que el corazón del Padre se alegra por la Resurrección del Hijo, y porque eso hace que todas las cosas sean buenas al participar de su Gloria. Y es que en Cristo se realiza una nueva creación –definitiva-, según la cual, queda abolida la condena que pesaba sobre la raza humana desde el primer pecado y recibe, con toda la creación, la participación en la vida divina, un modo de existir aún mejor que el que perdió al pecar.
La condena consistía en estar presos de la Muerte. La vida conducía inexorablemente a la muerte del ser, y no había escapatoria. Lo malo de eso era que se vivía con un dolor intenso sordo y continuo, pues vivir era un morir, y la vida no estaba hecha para eso. El solo pensamiento de la muerte nos turbaba hasta la locura, haciendo cualquier cosa por escapar de ese destino y viendo que todo era inútil. Ese ‘cualquier cosa’ no reparaba en el pecado, miraba sólo a “que yo me salve” y “si para eso tengo que matar, mato” (a mi hijo, a mi mujer, a mis padres, a mi enemigo, a mí mismo…).
Tan triste condición cambió cuando uno de los nuestros consiguió escapar de la trampa. Desde entonces se ha convertido en nuestro guía. Por supuesto que Alguien así tenía que ser Hijo de Dios, pues ninguno de nosotros tenía en sí mismo poder suficiente para vencer al dragón.
El mensaje que quedó para siempre grabado en el alma del ser humano desde la Pascua de Jesús es que EL AMOR VENCE AL ODIO; y que sólo existe ese camino para la vida del hombre.
Estamos en Pascua, y “el mundo entero se desborda de alegría”. Pues claro, ¿cómo podría ser de otra forma?
Es muy cierto que el cuerpo ha de experimentar la muerte orgánica para entrar en la Vida verdadera. Eso es así porque el cuerpo es nuestra morada terrenal, está hecho de tierra, y por tanto debe quedarse en la Tierra para que podamos “ascender” al Cielo.
“Era necesario que Jesús muriera en la Cruz”, que muriera de la muerte más horrible que puede haber, para que nadie que sufre dejara de verse reflejado en Él, un intercesor comprensivo con todas las desgracias posibles. Y todos entendemos a Jesús porque todos sufrimos; y los asesinos en serie también, y mucho.
El dolor nos viene de percibir la degradación del cuerpo como el avance de la muerte en nosotros; y por otro lado, nos viene de pecar, que es un modo de hacer daño, a nosotros y a los demás; y dado que nuestro ser ha sido creado por y para el amor, la infidelidad a esta naturaleza nuestra nos causa un dolor existencial, a menudo no consciente, pero real y con efectos sensibles.

Cristo asumió la carne enferma, que era nuestra condición de exiliados del paraíso. La asumió, y “colgándola del madero, la curó”, para que nosotros, cuando esa carne nos pase factura en forma de sufrimiento humano, mirándole a Él, traspasado por nuestra rebeldía, entendamos que en el sufrir por amor está la salida de la muerte. La muerte –la del ser, la ontológica, la aniquilación total- es antinatural y su sola consideración nos trastorna y nos induce a decidir mal, a pecar. Por eso Cristo no murió de cualquier muerte; el plan del Padre pasaba por convertir a su hijo en estandarte de la Vida, bandera que ondea al viento; y por eso lo levantó en lo alto de una cruz, para que se vea bien cuando uno esté rodando por el suelo. Creyendo esto, crucificamos nuestro cuerpo al lado del de Jesús; decidimos no pecar más, no dejar que nuestra carne mande sobre nosotros; de tal manera que nuestro cuerpo queda muerto con Jesús y nuestra vida A SALVO, escondida con Jesucristo en Dios, a la espera de que Él se manifieste glorioso en el mundo –en su segunda venida- para que nos lleve con Él a su gloria, la vida dichosa para siempre.
Cristo permanece clavado para siempre por la salvación del mundo, hasta el final. Sigue clavado en la Cruz con todos los seres humanos que sufren; ese lugar es suyo; el último sitio al que ninguno de nosotros quisiera ir… y así es el último y el primero a la vez. El esclavo de todos por amor y el primer resucitado.
Tras el pecado original apareció la muerte en el mundo, y con ella las enfermedades. Pero con el “Sí” de Jesús al plan redentor del Padre quedó restablecida la SALVd. Si confiesas que ese hombre es Dios mismo y que te puede salvar de todas tus dolencias y enfermedades, tu vida quedará sana. Poco a poco “tu carne enferma” retornará a la vida: tus sentidos y entendimiento se abrirán; tu concupiscencia no tendrá poder sobre tu conducta; los muchos dones que recibiste al nacer “se resetearán y optimizarán”.
Ahora se habla de una nueva vida en soporte digital; ¿real o virtual? eso da lo mismo, pues se trata de una vida mejor, con un potencial infinito. Estamos ante una nueva era; ya se anuncia a bombo y platillo la Panacea. Y ¡bendito virus que nos dio tan grande vida!
No hará falta que nos juntemos físicamente, pues on-line tendremos los mismos productos y aún mejores, y sin los riesgos de “la carne enferma”. Ésta la tomaremos por esclava y cuando ya no pueda mantenernos en esta vida "dignamente" la desecharemos. El cuerpo quedará al servicio de nuestra vida verdadera que está “en la nube”, cargada de oportunidades placenteras.
Pero ¿y el alma? si no existiera… bien, pero ¿y si existe? ¿No se resentirá por falta de conocimiento cierto de que va a vivir eternamente?
Este dilema aún no está resuelto, ni nunca lo estará, pero puede que la Panacea siga adelante si se consigue adormecer las conciencias respecto a tan inquietante pregunta. En resumen, la utopía que se nos va a proponer en cuanto pongamos un pie en la calle, menguará al cocer hasta quedar convertida en “si quieres ser feliz como me dices, no analices, muchacho, no analices”. Y a muchos no les importará en tanto estén cómodamente entretenidos y “adecuadamente anestesiados”. Pero en un momento u otro de sus vidas, esa pregunta contenida en su interior irrumpirá como un volcán en sus conciencias causando mucho dolor… Entonces su “sistema operativo” se colapsará, entrando en estado vegetativo… Lentamente, puede que al mismo tiempo en que otros estén decidiendo qué hacer con tales “cacharros”, se reconfigurarán las cpus y esas PERSONAS visualizarán en su pantalla interior una CRUZ… y un cuadro de diálogo que demanda una respuesta.
Estas cosas son cruciales, nunca mejor dicho, y son el quid de toda discusión a partir de ahora. Dos ejemplos propongo para entender el alcance del interrogante que se nos viene encima: La educación y la familia. 
Se dice que los niños pueden aprender mejor en casa con un portátil que en clase. Y se argumenta que así se personaliza ‘realmente’ la educación, potenciando las capacidades de cada cual; que se evitan las pérdidas de tiempo habituales en las aulas; y que se ponen al alcance de todos los mejores sistemas de enseñanza; y muchas más ventajas.
Sin negar que eso sea cierto y sin entrar a discutir sus peros, en general es mucho más lo que se pierde que lo que se gana. Porque el centro de toda educación, entendida como el proceso que promueve un cambio interior que capacita para desenvolverse adecuadamente en la vida -siempre y en toda circunstancia-, es mostrar a la persona que hay una salida ante cualquier problema, que se descubre a través de la obediencia y el desarrollo de las virtudes, y que tiene su fundamento en el sacrificio redentor de Cristo en la cruz, esto es, en la Pascua de Resurrección. Este mensaje central es transversal al currículum, lo impregna todo, y se transmite principalmente por el ejemplo de los educadores.
Cuando están alborotando los alumnos ¿se detiene su aprendizaje? Desde luego dejan de hablar de polígonos y polinomios, pero atienden a otra cosa más importante: ¿Qué hace ahora el que está al frente? ¿Castiga, fustiga, se enerva, ofende, amenaza… o reza interiormente al Espíritu Santo para responder al abuso del grupo con mansedumbre, paciencia, sabiduría y firmeza? En la segunda opción se estará transmitiendo eficazmente el mensaje de la Cruz, el único que nos puede salvar del miedo, el odio y la tristeza.
Y en el caso de la familia igual. A través del ejemplo enseñan los padres el arte de vivir de acuerdo al acontecimiento histórico central: la Redención del hombre, la Pascua salvadora. No se juega el mundo tanto en sus saberes científico-tecnológicos como en la difusión de este trascendental suceso histórico. Lo saben muy bien los enemigos de la Cruz, los que se ponen al servicio de amos tiránicos haciéndose la ilusión de que Dios no se entera y nunca les pedirá cuentas... pero infravaloran el sacrificio de la Cruz.
En resumen, queda como solución un cambio de rumbo radical, pero ¿en qué sentido, PASCUA o PANACEA? La decisión es personal pero nos afecta a todos.
¡FELICES PASCUAS!