Imagen de FÍATE

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martes, 17 de diciembre de 2019

¿CÓMO LO VES?

Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni mente humana ha podido concebir lo que Dios tiene preparado para los que le aman

Información veraz, justicia, libertad de expresión, libertad para educar a mi hija, libertad para emprender y libertad religiosa, son para mí las cuestiones clave que me gustaría ver garantizadas por el próximo gobierno. En todas ellas sufro severos recortes.
Son esas mis prioridades porque aspiro a bienes superiores: Verdad, bondad, belleza; y como los derroteros de este mundo van por otro lado, me veo atacado en esos derechos fundamentales, que emergieron como tales en la historia reciente por el dolor sufrido en grandes quiebras sociales.
Quiero saber cómo va mi país y miro, por razón de economía, los diarios digitales. Esta temporada leo el ABC y no me aclaro, porque, aparte de que el gobierno no informa, ellos mismos hacen muy árido enterarse. En vez de presentar un relato unificado, claro y didáctico, hacen todo lo contrario: lo fragmentan con enlaces que dispersan más que aclaran, a veces te llevan a noticias añejas, o a otras que cuesta relacionar con lo que se estaba leyendo. Por otra parte desconciertan también con la súbita irrupción o interrupción de informaciones (hoy es residual la información de ayer sobre Andalucía y en cambio recibimos de sopetón una advertencia muy seria de la UE sobre nuestra economía). Parece un proceder errático pero es justo lo contrario, y es, por supuesto, una degeneración del oficio de informar. 
Hoy, con mucho esfuerzo, saqué en conclusión que medios de comunicación, partidos, instituciones (todas, incluida la Iglesia jerárquica), gobiernos y supragobiernos, están de acuerdo en guardar silencio sobre lo que está pasando.
Hay un partido que intenta formar un gobierno estable con los apoyos de sediciosos, terroristas y gente anti-sistema, que entre todos representan a la mitad de los votantes. Aunque Sánchez lo disfrace de apaciguamiento es en realidad una vil claudicación, porque desde la Grecia clásica a nuestros días, ya se sabe que intentar apaciguar al violento haciendo lo que él quiere, no sólo no trae la paz sino que aboca a la guerra. 
El partido mayoritario de oposición no muestra inquietud ni en medios ni en redes, las cuales hacen más que nada de aliviadero de pulsiones y sólo bajo una mirada superficial se las puede considerar como foros de opinión. Y el hecho de que autoridades autonómicas y el resto de poderes sociales callen también en este momento sólo puede deberse a que hay un acuerdo entre todos ellos. Consiste en considerar que lo que está en juego es articular un sistema que aísle la disidencia, pues toda consideración de valores superiores –que a la gente corriente como yo es lo que de verdad nos preocupa- ha dejado de tener importancia en el juego político. Ni sistemas de gobierno, ni Dios, ni patria, ni Rey… mandan únicamente los estómagos y las vergüenzas, pero eso sí, en una apariencia de libertad.
El espeso silencio informativo da cobertura a una frenética actividad clandestina: en algún lugar, mentes privilegiadas colocan las piezas de un sofisticado engranaje jurídico-político-económico que, una vez puesto en marcha, con fría precisión matemática irá clausurando una tras otra todas las instancias democráticas que aun resisten, para imponer un sistema totalitario aterrador, una férrea dictadura virtual, una distopía que superará con mucho las más atrevidas y esquinadas fantasías de poder que mente humana alguna haya podido concebir.
Es terrible, pero empiezo a confirmar muy seriamente que también VOX está metido en este paripé. Una vez más la realidad supera la ficción. En resumen, vamos hacia esa realidad virtual que hace nada era cosa de literatura. En el nuevo orden podrá uno ser lo que quiera: de izquierdas o de derechas, liberal o comunista, e incluso disidente, en VOX. En este último caso, por ejemplo, serás vilipendiado, se te impedirá el paso a muchos foros, se te perseguirá incluso y serás el muñeco de feria contra el que se dispara, pero aún así, estarás dentro del sistema, y todo ese padecer no será más que un papel, ni más ni menos meritorio que el de cualquier otro militante político; y por supuesto, totalmente inútil en el orden de cambiar la sociedad (yo ya sabía que VOX estaba infestado hasta la médula, pero comprobar que un reconocido intelectual del que recibo notificaciones en FB, diputado de VOX, cuelga esta temporada cosas tangenciales, evitando enfocar el grave asunto nacional, me ha hecho atar varios cabos y caer en la cuenta de que la realidad política es ésta, mal que me pese). 
Pero para imponer este nuevo orden necesitan aún sus promotores vencer ciertas inercias y resistencias, gestos del pasado que traicionan a muchos y ponen en aprietos a los jóvenes protagonistas de este cambio alucinante. Esto explica el puñetazo sobre la mesa que le fue ordenado ayer a Sánchez descargar sobre los ufanos gobernantes de Andalucía. Todos quedamos mudos y temblando… y los más “interesados” tomaron buena nota. Y a otra cosa mariposa, porque hoy ya se había echado tierra sobre el asunto, dejando claro que hay un amo-amo, al que no se le rechista, y que está dispuesto a hacer en España, y en todo el mundo, de su capa un sayo. Pero como, por esas inercias mencionadas y por esas poses impostadas del nuevo orden –en este caso las del PP- el guión del mazazo sobre San Telmo tuvo su (pequeño) revuelo mediático, al pico de audiencia logrado ayer le siguió hoy el anuncio de una de esas señoras elegantes de la UE -versión de los "señores de negro"-de que nuestro país no pasa el examen de economía ni de lejos… y que nos preparemos. Y ya está, con estos hilos en el telar, al jefe en funciones, títere del verdadero, no le chista ni Rita la Cantaora. Y, como nos indica el ABC, dado que hay un vacío legal en la Constitución, porque cuando se hizo no se preveían este tipo de situaciones, Sánchez puede estar en funciones el tiempo que quiera -como diciendo que nos guste o no, esa es nuestra suerte y nos la comeremos con patatas.
El futuro está ya en España llamando a la puerta; nadie lo ha visto aún, aunque algunos visionarios lo han imaginado y se las prometen muy felices. Pero éstos se van a llevar un gran desengaño; porque sus fantasías fracasarán como fracasaron las de quienes tuvieron en el pasado sueños de grandeza parecidos; y lo único que conseguirán será provocar, como siempre, un baño de sangre y reabrir la herida que no se cerrará nunca del Corazón de Cristo que late en su Cuerpo, que es la Iglesia. A pesar de todo, esta Iglesia santa y pecadora a la vez, sufriente y paciente, no dejará de rezar por todos, sin excepción, suplicando más misericordia para los más pecadores y pidiéndole a María que les obtenga el don de poder perdonar, de poder vivir con valentía en el tormento y de no sucumbir a la tentación de la tristeza.
Mi trato con Dios me da certeza sobre el diagnóstico y el pronóstico aquí vertidos, y de mi experiencia saco una recomendación:
Es impredecible cuánto puede tardar en consumarse esta nueva desolación en marcha, porque a Dios le siguen llegando oraciones sinceras que Él escucha y responde. Por otro lado, también en el pasado hubo grandes calamidades asolando a la humanidad y todas quedaron atrás. Así también puede suceder ahora que después de un tiempo de prueba para la humanidad, retorne ésta a su pureza perdida y el rostro de Cristo vuelva a brillar sobre nosotros. Como no lo sabemos, ante la oscuridad y el temor presentes, nuestra más sensata actitud es habitar en nuestra tierra como Dios manda: trabajando, proyectando un futuro, ayudando a nuestros hijos a crecer y formar un hogar, sin ceder nunca al desaliento ni caer en la melancolía de pensar que no hay salida; confiando sin límites, llevando una vida sobria y religiosa, y alzando las manos limpias de discordia al creador en todo momento. Y en medio de las asechanzas tenebrosas del maligno, sin perder la calma, ir presentándole al Señor en oración de súplica y alabanza, con acción de gracias, todas nuestras inquietudes, para que así su paz, que supera todo conocimiento, custodie nuestros corazones y nuestros pensamientos, dando vigor a nuestras almas y haciéndonos caminar por las alturas.

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