Imagen de FÍATE

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martes, 29 de enero de 2019

LA CABINA

Un gran sufrimiento traen los medios, que separan en vez de unir
Este blog seco y abrupto -toledano y asturiano- no tiene seguidores; han hecho un comentario en él sólo siete personas; nació hace cinco años y va camino de las veinte mil visitas; hay en él 222 artículos, de los que 40 permanecen como borradores; del resto, yo soy el único responsable, excepto del titulado Tanto que agradecer,  que fue escrito por mi esposa. El artículo que inauguró el blog (y que pego a continuación), fue suprimido enseguida y guardado como borrador. Se quedó incompleto y así va a seguir por ahora, pero sirva aquí como agradecimiento a nuestros lectores y simpatizantes 
“Querido Mundo:
Desde que existes han sido muchos los que han puesto piedras para construirte y muchos también los que han apartado algunas de donde podían hacer daño. Unas poquitas personas nos sumamos hoy a esa cadena benefactora con Fíate, correspondiendo así al regalo que ha sido para nosotros transitar por caminos ya desbrozados y encontrar apoyos en los momentos de apuro.
Entendemos que todos los que nos dejen hacer nuestro trabajo estarán de alguna manera colaborando con este regalo que hacemos al mundo, lo cual viene a ser en verdad el Desarrollo Sostenible.
Sabemos que nos encontraremos con tropiezos y con ayudas y no vamos con ánimo de llevar cuentas ni de unos ni de otras. Tampoco llevamos una idea previa de a qué cotas de éxito tenemos que llegar, lo cual, además de quitarnos un peso de encima, haciéndonos caminar más ligero, añade emoción a nuestra empresa y gratitud, ya antes de empezar, por todo lo que vayamos consiguiendo.
En ti, mundo, hay cumbres imponentes y simas abismales, mares tenebrosos y vastísimos desiertos. Hay fieras, enfermedades y peligros ignotos; hay un misterio en el tiempo y en el espacio que te constituyen; un orden que a medida que se pone a nuestro alcance se aleja; un equilibrio mágico en el movimiento inagotable de astros, vientos y fuerzas. En ti, mundo, caben la felicidad y la tristeza, la miseria y el heroísmo, la fascinación y la locura; caben todas las cosas y sus contrarias y todas se entrelazan y se requieren.”

El mundo ha cambiado no poco en estos cinco años pero la intuición primera de la Fundación Fíate se va consolidando como una auténtica profecía de estos tiempos: Que es necesario recuperar la confianza y la alegría como motores de la educación y que eso lo tendremos que hacer cada uno de nosotros reconciliándonos con nuestro pasado, con el mundo y con Dios.
En noviembre hice público que el entorno del Director Provincial de Educación me venía persiguiendo severamente desde que el Día de la Mujer de ese año impidiera yo el reparto de unas guías acientíficas dañinas para el alumnado. Llevo 77 días privado de poder dar clase, y hoy han vuelto a decirme oficialmente que si me niego a tomar la ración de neurolépticos que ellos me sirvan no podré volver a las aulas. Y dicen que lo hacen porque soy un peligro para todos, incluso para mí mismo.
Pero mi bien no les importa en absoluto, ni el de los alumnos tampoco. Usan la ley torticeramente para dañarme, porque digo abiertamente que lo de la “violencia y los sexos” encubre una acción política orquestada por DonDín para acabar con nuestra raíz cristiana, enfrentándonos; y que los dinerales que a ella se destinan son para pagar el salario de una policía política disfrazada de ciudadanos de bien. 
Hoy he sabido de otros dos casos de alumnos que van a ser “amortizados” (evacuados por la puerta de atrás) por no tener sitio en las arregladas estadísticas de la educación en España. La lista real de “bajas vitales” entre los jóvenes no se conoce porque es alarmante: Muertes prematuras, muertos vivientes y almas muertas son la mayor parte de la cosecha de las aulas. Sería prolijo hacer la etiología de tanta siniestralidad, pero en todos los casos hay un vacío existencial, aviesamente fomentado con una vil implementación digital por los que sólo confían en el lucro de la opresión.
Hace casi medio siglo, en el comienzo de la Revolución Tecnológica, un corto hecho para la televisión titulado “La Cabina” causó gran impacto en España. Un hombre entraba en una cabina telefónica, cerraba tras de sí la puerta y luego ya no conseguía salir. Los que le veían en apuros intentaban ayudarle de todas las formas imaginables… y nada. El gran actor José Luis López Vázquez conseguía transmitirnos espléndidamente su angustia durante treinta interminables minutos. Finalmente, un camión que aparecía sin que nadie supiera de dónde ni por qué, cargaba la cabina en su caja, la transportaba a una nave de ignota localización, y la depositaba allí entre otras miles con idéntico contenido.
La cabina era una premonición de lo que acontece ahora. Hombres de negro hacen desaparecer a los ciudadanos que no sirven, y el resto sólo notamos que “nos falta algo” pero con tantas prisas no atinamos a saber qué es. Si a mí me echaran de pronto en falta, les ruego por favor que musiten para sus adentros esa oración que dice “Dios te Salve…”. Y así mi alma y la suya experimentarán consuelo.

                                                                           Pincha aquí para ver la continuación de LA CABINA

Si caes en la red estás ya medio muerto
       


 Ojos que no ven, corazón que no siente

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