Imagen de FÍATE

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miércoles, 30 de enero de 2019

LA PAZ

También la paloma de la paz extiende sus alas y forma una cruz


Hoy celebramos en el Cole el Día de la Paz. Los niños habían coloreado medallones, banderines y palomas. Algunos siguieron mi consejo y enrollando un folio pegaron en él su banderín e iban por ahí agitándolo tan contentos. Salimos del cole a las 10:45 en filas. Todos los alumnos, empezando por los más pequeños, caminaron hasta la Plaza del Ayuntamiento, con gran dicha y alborozo. 
De camino, la gente disfrutaba con tan inocente desfile, y yo me acordaba de aquellos tiempos de la Transición al cantar con ellos “La Muralla” de Victor Manuel y Ana Belén. 
El día era soleado aunque con una fresca brisa que a la sombra incomodaba; pero ellos en la plaza soleada y con el calor que mutuamente se daban, gozaron un montón. 
Agitaban sus banderines y simulaban el vuelo de sus palomas mostrando su entusiasmo por las poesías que los alumnos más destacados declamaban ante el respetable.
Los ancianos tomaban el sol en los bancos y vecinos en sus quehaceres se paraban un momento a contemplar el espectáculo. De los comercios salían también clientes y dueños a hacer un paréntesis en la jornada laboral. 
Yo ahora estoy de Apoyo, así que mis alumnos del primer trimestre, al verme, se alegraron un montón y querían saludarme todos muy contentos. Eso me gustó, claro, aunque también me daba pena de que las autoridades educativas promuevan estas actividades y luego no sean coherentes con ellas en su práctica profesional. Pero el día era para alegrarse ¡vaya! Y allí los neófitos poetas hilvanaban versos contra la guerra con mucho acierto y mucha fe. ¡Qué falta hace ese ánimo en estos tiempos! 
Los niños crecerán más sanos y fuertes si tienen experiencias de gozo y paz en la infancia. De modo que estas actividades son necesarias pero tenemos que acompañarlas de un trato confiado hacia ellos, quitarnos miedos de encima y afrontar los problemas del día a día con la confianza de que el mundo está bien hecho si lo creemos, que Su Diseñador es el mejor y que si lo reconocemos, allí donde nosotros no alcancemos a mejorar las cosas, su mano poderosa alcanzará y lo hará. Porque Dios nos ama y Él es el inventor de la Paz Total, que es el invento más sublime que se conoce, para el cual le bastaron dos maderos y tres clavos. ¡Bendito sea Dios, bendito sea su santo nombre! ¡Viva la Paz!


martes, 29 de enero de 2019

LA CABINA

Un gran sufrimiento traen los medios, que separan en vez de unir
Este blog seco y abrupto -toledano y asturiano- no tiene seguidores; han hecho un comentario en él sólo siete personas; nació hace cinco años y va camino de las veinte mil visitas; hay en él 222 artículos, de los que 40 permanecen como borradores; del resto, yo soy el único responsable, excepto del titulado Tanto que agradecer,  que fue escrito por mi esposa. El artículo que inauguró el blog (y que pego a continuación), fue suprimido enseguida y guardado como borrador. Se quedó incompleto y así va a seguir por ahora, pero sirva aquí como agradecimiento a nuestros lectores y simpatizantes 
“Querido Mundo:
Desde que existes han sido muchos los que han puesto piedras para construirte y muchos también los que han apartado algunas de donde podían hacer daño. Unas poquitas personas nos sumamos hoy a esa cadena benefactora con Fíate, correspondiendo así al regalo que ha sido para nosotros transitar por caminos ya desbrozados y encontrar apoyos en los momentos de apuro.
Entendemos que todos los que nos dejen hacer nuestro trabajo estarán de alguna manera colaborando con este regalo que hacemos al mundo, lo cual viene a ser en verdad el Desarrollo Sostenible.
Sabemos que nos encontraremos con tropiezos y con ayudas y no vamos con ánimo de llevar cuentas ni de unos ni de otras. Tampoco llevamos una idea previa de a qué cotas de éxito tenemos que llegar, lo cual, además de quitarnos un peso de encima, haciéndonos caminar más ligero, añade emoción a nuestra empresa y gratitud, ya antes de empezar, por todo lo que vayamos consiguiendo.
En ti, mundo, hay cumbres imponentes y simas abismales, mares tenebrosos y vastísimos desiertos. Hay fieras, enfermedades y peligros ignotos; hay un misterio en el tiempo y en el espacio que te constituyen; un orden que a medida que se pone a nuestro alcance se aleja; un equilibrio mágico en el movimiento inagotable de astros, vientos y fuerzas. En ti, mundo, caben la felicidad y la tristeza, la miseria y el heroísmo, la fascinación y la locura; caben todas las cosas y sus contrarias y todas se entrelazan y se requieren.”

El mundo ha cambiado no poco en estos cinco años pero la intuición primera de la Fundación Fíate se va consolidando como una auténtica profecía de estos tiempos: Que es necesario recuperar la confianza y la alegría como motores de la educación y que eso lo tendremos que hacer cada uno de nosotros reconciliándonos con nuestro pasado, con el mundo y con Dios.
En noviembre hice público que el entorno del Director Provincial de Educación me venía persiguiendo severamente desde que el Día de la Mujer de ese año impidiera yo el reparto de unas guías acientíficas dañinas para el alumnado. Llevo 77 días privado de poder dar clase, y hoy han vuelto a decirme oficialmente que si me niego a tomar la ración de neurolépticos que ellos me sirvan no podré volver a las aulas. Y dicen que lo hacen porque soy un peligro para todos, incluso para mí mismo.
Pero mi bien no les importa en absoluto, ni el de los alumnos tampoco. Usan la ley torticeramente para dañarme, porque digo abiertamente que lo de la “violencia y los sexos” encubre una acción política orquestada por DonDín para acabar con nuestra raíz cristiana, enfrentándonos; y que los dinerales que a ella se destinan son para pagar el salario de una policía política disfrazada de ciudadanos de bien. 
Hoy he sabido de otros dos casos de alumnos que van a ser “amortizados” (evacuados por la puerta de atrás) por no tener sitio en las arregladas estadísticas de la educación en España. La lista real de “bajas vitales” entre los jóvenes no se conoce porque es alarmante: Muertes prematuras, muertos vivientes y almas muertas son la mayor parte de la cosecha de las aulas. Sería prolijo hacer la etiología de tanta siniestralidad, pero en todos los casos hay un vacío existencial, aviesamente fomentado con una vil implementación digital por los que sólo confían en el lucro de la opresión.
Hace casi medio siglo, en el comienzo de la Revolución Tecnológica, un corto hecho para la televisión titulado “La Cabina” causó gran impacto en España. Un hombre entraba en una cabina telefónica, cerraba tras de sí la puerta y luego ya no conseguía salir. Los que le veían en apuros intentaban ayudarle de todas las formas imaginables… y nada. El gran actor José Luis López Vázquez conseguía transmitirnos espléndidamente su angustia durante treinta interminables minutos. Finalmente, un camión que aparecía sin que nadie supiera de dónde ni por qué, cargaba la cabina en su caja, la transportaba a una nave de ignota localización, y la depositaba allí entre otras miles con idéntico contenido.
La cabina era una premonición de lo que acontece ahora. Hombres de negro hacen desaparecer a los ciudadanos que no sirven, y el resto sólo notamos que “nos falta algo” pero con tantas prisas no atinamos a saber qué es. Si a mí me echaran de pronto en falta, les ruego por favor que musiten para sus adentros esa oración que dice “Dios te Salve…”. Y así mi alma y la suya experimentarán consuelo.

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Si caes en la red estás ya medio muerto
       


 Ojos que no ven, corazón que no siente

VOX: CASTA O REVOLUCIÓN


Parecen buenas, pero sólo se sabrá al cocerlas
Muchos rojos eran en realidad impíos, gente rebelde que rechazaba a Dios. A la vuelta de los años son liberales consecuentes. Por ejemplo, el ABC ensalza hoy a Cristina Almeida por aplaudir a VOX. Ella no se ha vuelto pía, entonces ¿qué? Simplemente se ha dado cuenta de que conviene que haya un Vox pequeñito para que todo siga funcionando al margen de Dios. Me explico.
Hoy caí en la cuenta de que la palabra ‘animal’ viene de ‘ánima’, que en una de sus acepciones significa alma. Pues bien, paradójicamente, sólo en la sección “Animales de compañía” de XL Semanal, encuentro algo de alimento para mi pequeña alma en las ideas de Juan Manuel de Prada. 
Por segundo domingo consecutivo pone este periodista el dedo en la llaga de la dramática situación que enfrenta la civilización occidental. Su extrema dependencia de la economía capitalista está estresando tanto la convivencia que urge abrir aliviaderos para aflojar tensión y permitir que todo siga funcionando como hasta ahora. 
De aquí surge una duda razonable: ¿Trae VOX algo de esperanza o es otro personaje más del drama? 


[Artículo de Juan Manuel de Prada en XL Semanal de ABC, domingo 27 de enero de 2019]:

"Cuando se repite que el capitalismo garantiza la 'libertad económica', se miente bellacamente"
Un amable lector me reprocha mis diatribas contra el capitalismo y me pregunta si lo que preconizo es el «comunismo chavista». Para explicar la noción básica de mi visión económica podría citar a Chesterton; pero, puesto que mi amable lector no me ha entendido hasta ahora, deduzco que no tiene paciencia para captar las paradojas y primores del estilo chestertoniano. Así que he resuelto explicarlo citando a otro autor de escritura mucho más expeditiva, implacablemente lúcido en su análisis de los problemas económicos, aunque trágicamente equivocado en sus soluciones.

En el último capítulo del primer libro de El capital, Karl Marx se refiere a un tal señor Peel, un industrial beneficiado por la adjudicación de terrenos que la Corona británica realizó, allá por 1830, para la colonización de Nueva Zelanda. El señor Peel organizó una flota, para trasladar desde Inglaterra hasta aquella lejana isla «medios de subsistencia y producción por un importe de cincuenta mil libras» (que imaginamos que en la época sería una cantidad astronómica), así como «tres mil personas pertenecientes a la clase obrera: hombres, mujeres y niños». Pero ¿qué le ocurrió al señor Peel en cuanto desembarcó en Nueva Zelanda? Pues que aquellos tres mil obreros que se había llevado consigo desparecieron como por arte de ensalmo, hasta el extremo de quedarse «sin un sirviente que le hiciera la cama o le trajera agua del río». Imaginamos que esas familias obreras habrían firmado con el señor Peel un contrato laboral que no sería del todo rácano, pues nadie se embarca con destino a las antípodas a cambio de una limosna. Ocurrió, sin embargo, que aquellos asalariados, al desembarcar en Nueva Zelanda, descubrieron que allí había tierras vírgenes; y, al instante, decidieron que preferían mil veces las incertidumbres del propietario a las certezas del asalariado. Se hicieron campesinos, ganaderos, artesanos; o sea, emprendedores auténticos (pues nada se puede emprender sin propiedad), no como los que nuestra época jalea cínicamente.

De repente, el señor Peel descubrió que las leyes sobre las que se sustentaba el capitalismo, que en Inglaterra funcionaban como un mecanismo de relojería, resultaban por completo inservibles en Nueva Zelanda. Y es que el señor Peel, que previsoramente había transportado medios de subsistencia y de producción, así como trabajadores suficientes para explotar los terrenos que la Corona le había concedido, se había olvidado de ‘transportar’ hasta Nueva Zelanda las relaciones de producción que hacen posible el capitalismo. Se había olvidado de acaparar todos los terrenos de Nueva Zelanda, o de tasarlos a un precio prohibitivo que impidiese o dificultase sobremanera el acceso a la propiedad. Se había olvidado de organizar una economía en las que todos los oficios resultasen inservibles, si no se resignaban a ser asalariados. Se había olvidado de llevar una real cédula que estableciese un marco económico idéntico al que regía en la metrópoli. ¡Se había olvidado, en fin, de llevar consigo a los policías encargados de garantizar el cumplimiento de esa real cédula! Y entonces Marx concluye de forma inapelable: «El modo de producción capitalista presupone el aniquilamiento de la propiedad privada que se funda en el trabajo propio; esto es, en la expropiación del trabajador». Lo que es una verdad como un templo, la diga Marx o su porquero.

Cuando se repite que el capitalismo garantiza la ‘libertad económica’, se miente bellacamente. La única libertad económica es la que se funda sobre el reparto de propiedad; y el capitalismo (sobre todo, en esta fase bulímica y revolucionaria de su globalización) se funda en la expropiación o –dicho más finamente– en la concentración de la propiedad en unas pocas manos. Y la única manera de recuperar libertad económica frente a este expolio consiste en volver a repartir paulatinamente la propiedad que ha sido concentrada (y en garantizar este reparto con leyes y policías): limitando la libertad de acción de los mercados financieros, recuperando un modelo que proteja y estimule la producción nacional, fomentando una economía de cercanías, favoreciendo los negocios nativos frente a la invasión transnacional (con su plaga de franquicias y sucursales), limitando al máximo el comercio electrónico, etcétera.

Cuanto más se reparta la propiedad, más libertad económica habrá; y esta libertad económica traerá inevitablemente más libertad política, pues a los hombres no los hace libres –como piensa el bobo contemporáneo– el voto, sino el sentido de pertenencia y arraigo, el compromiso y los vínculos fuertes. Y para eso, como nos enseñaba Saint-Exupéry, el hombre necesita que la rosa que cultiva sea suya.

lunes, 28 de enero de 2019

Y DIGO YO...

Se echaron a suertes el manto


Felicitamos a Don Braulio por su cumpleaños y por su larga dedicación a la Iglesia y le pedimos a Dios que le siga ayudando. Pero echamos de menos la sucesión apostólica.
Hace cosa de un año empezó a ralentizarse la actividad pastoral en nuestra Diócesis porque Don Braulio se aproximaba a la edad de jubilación e iba ya cediendo su báculo, delegando y posponiendo asuntos. Como consecuencia, los sacerdotes, sin el estímulo de una nueva dirección, también posponían sus proyectos e iniciativas, a la espera de recibir órdenes.
Los 75 de Don Braulio han pillado al Papa en Panamá, y la Iglesia de Toledo se ha quedado mirando al charco.
En la curia local se calcula que no habrá nuevo Primado hasta el verano por razones administrativas, con lo que de cumplirse esos pronósticos, para entonces habrán pasado entre un año y medio y dos años de provisionalidad en la Diócesis.
La Sede Primada, a la vera de Madrid, merece una atención especial y, de hecho, hace muchos años que además del Arzobispo titular tenemos la ayuda de un Obispo Auxiliar. En estos momentos, no sólo no tenemos auxiliar sino que el Primado está con un pie dentro y otro fuera.
Por otra parte, la falta de pastor, en un vivero de sacerdotes como es esta diócesis, supone un riesgo importante, máxime si consideramos las fuertes turbulencias sociales que vienen siendo la tónica habitual en estos últimos tiempos.
Ahondando en el tema, desde el punto de vista de un cristiano de a pie, resulta chocante que la atención de la grey se haga depender de un proceso burocrático o que no se haya previsto con tiempo suficiente la sustitución del actual titular.
Las objeciones anteriores me surgen a mí como le pueden surgir a cualquiera que esté viviendo la fe evangélica de una manera sencilla, y desde esa experiencia, la organización de la Iglesia se entiende ligada a las inspiraciones del Espíritu Santo mucho más que a los análisis estratégicos.
Además, los problemas de los fieles son cada vez más graves, notándose por momentos el aumento del riesgo de ser coherente, de la complejidad del discernimiento espiritual  y del número de caídos en crisis de fe.
Por último, por si todo esto no bastara para justificar una sucesión rápida, la demora prevista hasta después de las elecciones de mayo es leña para el fuego de los que divulgan la imagen de una Iglesia politizada, donde las decisiones se toman en clave de conservadores o progresistas, de derechas o de izquierdas. Y esto no nos lo podemos permitir porque es hacerle un flaco favor al Reino…que puede tardar más o menos, pero vendrá.



CRUZ Y LUZ

La pica de estos árboles da virtudes, perdón y vida

Erradicar el mal no está en nuestras manos, ni siquiera el que nos afecta a cada uno de nosotros en particular. De hecho, en ocasiones, tan sólo en la medida en que por la fe nos hacemos como niños y confiamos en que nuestro Padre nos puede salvar, conseguimos mantenernos a flote.
Esta fe pura, inocente y limpia, es un don pero también una tarea. En cierta época difícil me daba fuerza mirar una estampita que ponía "No te asuste naufragar, que el tesoro que buscamos no está en el seno del puerto sino en el fondo del mar".  Navegaba yo entonces solitario en un mar furioso, amarrado al cabo de la fe. Pero ¡oh, prodigio! ¡cuántas veces pude comprobar que no me aferraba a una ilusión! Y así, fiándome de Dios antes que de mí mismo, capeé peligrosos temporales y ensanché mi paz.
Esta actitud, que es la base de la vida del cristiano, repugna a la mentalidad "emergente". Esta animadversión puede deberse a un resentimiento por nuestras faltas de caridad pero suele ir acompañada de la resistencia a reconocer el propio pecado y la necesidad de ser perdonado.
En el primer caso, es responsabilidad nuestra presentar de un modo adecuado el mensaje liberador del Evangelio, de modo que no cause rechazo sino atracción. Pero respecto a lo segundo, frente a la libertad personal de cada uno, sólo podemos rezar, confiar y esperar a que la acción de Dios remueva los obstáculos que impiden a esas almas creer en el amor del Padre y dejarse abrazar por Él.
Quien más, quien menos, todos hemos concebido alguna vez la triste idea de que el mal ha llegado a extenderse tanto que no podemos hacerle frente. Sin embargo, una mirada atenta a la historia nos muestra que los mayores ataques contra el ser humano -como los que desencadenaron las ideologías totalitarias del S. XX- han tenido un tiempo limitado de existencia. Y los católicos vemos en eso la intervención de la Providencia salvando al hombre.
La crueldad de aquellos regímenes criminales abocó "lógicamente" a la intelectualidad a un cierto pesimismo existencial. Esta reacción filosófica, aún siendo bienintencionada, no trajo consigo un avance del conocimiento sino todo lo contrario.
La filosofía en Europa, aupada en grado sumo con Santo Tomás de Aquino, dio un traspiés a partir de Descartes abandonando la búsqueda de la realidad en sí para estudiarla sólo como contenido de la conciencia ("Pienso, luego existo"). Justo ahí perdimos la senda buena y aún continuamos en el extravío; y por eso los desarrollos posteriores a la terrible experiencia del S. XX, a pesar de hitos como la ONU, la Unión Europea o el aumento de sensibilidad a favor de los derechos humanos, no nos están llevando a un mayor grado de civilización.
La fisura cartesiana supuso prescindir del Dios Creador como fundamento del hombre mismo. En su lugar se instaló un pensamiento no sujeto a nada y siempre cambiante, que a merced de un devenir impredecible va suscitando normas arbitrarias y efímeras que no hacen sino agudizar la flaqueza de su inconsistencia. 
De hecho, en el ágora actual no prevalece la razón, el sentido común está en desuso, la comunicación es en extremo precaria, nos extraviamos pensando que oscuros intereses manejan nuestros destinos, y nada es lo que parece ni tampoco lo contrario. Un viscoso magma de confusión lo invade casi todo y la desolación va ganando cada vez más terreno en nuestra conciencia colectiva.
Las oscuridades que se ciernen hoy sobre el mundo desbordan nuestra imaginación. En todos los casos, el mayor peligro proviene de una respuesta prepotente a amenazas inducidas por un miedo irracional, que arde sin consumirse nunca y que espantosas "teas humeantes" se encargan de avivar constantemente.
Ambas actitudes, el temor y la soberbia, suelen ir de la mano, reforzándose mutuamente. Aquella separación entre razón y fe que hemos comentado debería aportar seguridad al hombre, al depurar el discurso filosófico del componente "irracional"; a no ser que Dios existiera, porque en ese caso romper la vinculación con Él nos reportaría mayor fatiga. La desgracia que relata el Génesis, la expulsión del hombre del paraíso, consistiría en venir él a decidir, como si fuera Dios, lo que está bien y lo que está mal; y ese "trabajito" es justamente lo que subyace a los totalitarismos, que cíclicamente reaparecen.
Alguien concibe una idea del bien, pero como la Verdad no puede ser contenida en la mente de nadie y como el único modo de probar "la bondad" de un proyecto es “que no haya nadie en contra”, la tragedia está servida. La soberbia va implícita en nuestra condición de desterrados, de tener que probar nuestra verdad (porque al pecar perdimos el a-probado) y el miedo nos avasalla en las muchas ocasiones en que “la realidad nos hace ver que erramos”. Sin Dios, que es quien regala el aprobado, la amenaza de ser descubiertos en alguna falta pone a prueba nuestra soberbia y llega fácilmente a hacerse intolerable, y a desencadenar la típica reacción de reafirmar violentamente nuestro punto de vista, completándose así el círculo vicioso.
Sería muy provechoso releer la Historia de Europa desde esta clave y atreverse a explorar aquellos caminos que fueron abandonados tiempo ha por los ilustrados de la época. Después de todo, los sangrientos jalones que la razón emancipada ha dejado en estos siglos de ensayo, son como para plantearse "el regreso a la casa del Padre”.
En el mundo actual no hay más seguridad; el futuro es incierto; y la violencia va en aumento. ¿A qué esperar? Es la hora de darle una oportunidad al Misericordioso. Pero curiosamente, en este contexto, arrecia el combate “de trincheras” entre los que escuchan los acordes de paz de su corazón y los que se resisten a admitir su propia limitación.
La crisis y la inestabilidad actual es el escenario de esta lucha. Su representación gráfica podría ser la de un poliedro irregular que no encuentra asiento y en el que algunas vistas parecen imposibles por la deformidad a la que finalmente se ha llegado.
El abordaje del problema es ciertamente complicado: Si se arregla por aquí se desarregla por allá; y no dejan de aparecer desperfectos. Pero ojo con perder los nervios, porque en los gobernantes existe siempre la tentación de aplastar la figura. En esos casos llegan a pensar: "aumentando la presión se eliminarían las aristas".
El caso es que ese nerviosismo va en aumento porque por más vueltas que le damos no vemos otra salida. Hay quien dice que la hay, pero es una quimera, un método imposible: Aplicar confianza a tumba abierta, permitir que afloren los innumerables problemas que la presión política – la acción de la prensa – mantiene escondidos causando estragos y aguantar paciente y valientemente el desdoble de caras hasta que su multiplicación sucesiva transforme el poliedro en esfera perfecta.  
Pero esta quimera es, por increíble que parezca, el único camino. Y ahora volvemos al principio. Se necesitarían dos condiciones para que esta ficción fuera posible; dos cosas alcanzables, pues son connaturales a los niños: La inocencia o veracidad y la limpieza de corazón. Ese punto de partida configuraría un doble itinerario para salir de la crisis. Sería necesario, por un lado, creer en la Verdad, buscarla y amarla por encima de todo; y después, asumiendo nuestra condición de criaturas heridas por el pecado y, por tanto, inclinadas a la maldad, estar dispuestos a pedir perdón y a perdonar las veces que hiciera falta.
Obvio decir que este programa pasa por desandar lo andado y asumir que el destino de los pueblos está en manos de Dios: Creador, Padre y Redentor.

domingo, 27 de enero de 2019

SE BUSCA: VIVO O MUERTO

Para Dios todos somos bebés 

La de Julen es una busqueda desesperada, incluso ahora que sabemos que está muerto no nos resignamos a aceptarlo, como si después de haber hecho todo lo humanamente posible fuera imposible que aconteciese la muerte. Es la resistencia a aceptar que el dueño de la vida es Dios y no nosotros.
El  Cardenal Silíceo que fundó el Colegio Nuestra Señora de los Infantes decidió –en sus Constituciones- ponerle bajo el manto protector de Nuestra Señora. Pidió al pintor Luis de Velasco que reflejara en un cuadro esa protección, y no encontró mejor motivo que un suceso que le acaeció a él en su infancia. Así nos lo cuenta Francisco de Pisa (1605): «Siendo niño de edad de dos años y medio, yendo su madre a lavar los paños, le dejó encomendado a unas vecinas: ellas se descuidaron, y el niño se encontró solo en el corral de su casa, donde cayó en un pozo que había sin brocal. Viniendo la madre, y sabiendo el caso, le sacó como pudo, medio muerto, y le puso en la iglesia, delante del altar de nuestra Señora, suplicando a la Virgen por la vida y la salud del niño: el cual revivió, y volvió en sí, y señalaba, que una Señora le había sustentado estando en el pozo. Esta maravilla y merced que le otorgó nuestra Señora (guardándole para grande bien de la Iglesia) está pintada en el retablo del altar y capilla del colegio de los Infantes, que él fundó en esta ciudad».

[Artículo publicado el domingo 20 de enero. JULEN llevaba seis días en el pozo.]

JULEN, LUNA ROJA Y NUEVO ORDEN
Me acosté deseando escribir un artículo. Mi hija me despertó a las 4:15 para que le diera agua y decidí no volver a la cama. Miré por la ventana por si veía el eclipse, pero no estaba a mi alcance. Mientras desayunaba pensé: “El portal de casa está en la fachada opuesta, tal vez desde allí pueda verlo; después de todo, el que algo quiere…”. En el trozo de cielo que los edificios próximos me dejaron ver tampoco estaba Catalina, qué pena. Pero la noche no era demasiado fría y, aunque en zapatillas, la bata me abrigaba bastante, así que sujeté la puerta con el felpudo y me lancé a la calle en busca del lucero blanco. Pensaba tener que caminar 70 metros, para llegar a la curva donde se abre un claro urbanístico, pero al dar diez pasos descubrí con gozo la visión anhelada. La gran luna que había visto unas horas antes se había echado un velo por la cara y parecía la media luna mora. El vaporoso velo iba y venía sobre su bello rostro envolviéndola en un halo de misterio, y su nívea palidez se eclipsaba por la creciente sombra. Pero no era roja. Para eso aún tenía que ser totalmente bañada por la sombra de la Tierra...
El pozo de Julen es una metáfora. Por ese pozo se nos ha caído la vida, el futuro y, en orfandad total, no nos queda más remedio que descender en su busca, casi a ciegas. Casi, porque los rescoldos de la fe aún nos alumbran algo, alientan nuestra esperanza y animan nuestro amor. Esta noche, la desgracia de Julen y los demás duelos de la Tierra han puesto de luto a la luna y se ha cubierto con un manto cárdeno. 
Pero esta noche, que es la de los tiempos, está ya avanzada y viene galopando la aurora. Hemos estado viviendo a ciegas, dormidos, y ya es hora de despertarnos del sueño. Fantasmas, monstruos, princesas y dragones han poblado nuestro vano existir durante mucho tiempo y han consumido casi todo el aceite de nuestras lámparas. Casi nos hemos olvidado de aquella mujer que venció al Dragón y huyó al desierto. Y es urgente ahora ir tras ella si queremos recuperar la Vida. Allí -que es aquí y ahora- en la indigencia, privados de casi todo, hemos de buscar con las manos extendidas, iluminados apenas por el pábilo vacilante de la fe, ese paso franco en la espesura del dolor que Ella abrió para nosotros. 
No hay salida en nuestras mentes, no hay luz en nuestra sabiduría; nuestro corazón se ha embotado y vamos por caminos intransitables. Espinos y zarzas nos hieren tanto más cuanto más queremos avanzar, cuanta más prisa nos damos. La visión de los pocos profetas que nos quedan coincide: “El triunfo del capitalismo (nuevo orden) se funda en la perpetua adaptación de los hombres al divorcio, al aborto, a la eutanasia, al desprestigio de las virtudes domésticas, a la lucha de sexos, a las políticas de género; ese triunfo no sería ni siquiera concebible sin el sometimiento de los pueblos a sus destrozos antropológicos./ Esta evidencia ha sido siempre ocultada por las derechas, que han atemorizado a sus adeptos con el fantasma del comunismo, hoy transmutado en "marxismo cultural" (que no es otra cosa que liberalismo consecuente). La derecha que se declara favorable a la familia o contraria a las políticas de género, a la vez que aplaude el orden económico capitalista y la ideología que lo conforma, es tan mentirosa como la izquierda que clama contra el capitalismo, a la vez que se entrega denodadamente a la destrucción de la familia y de los vínculos comunitarios. Ambas sirven al mismo amo, al tiempo que satisfacen los mecanismos de la demogresca, que necesita negociados de izquierdas y derechas para mantener enzarzados a los pueblos (o a las masas amorfas en que los pueblos degeneran una vez destruidos los vínculos que los hacían fuertes)” (De Prada, ayer en XL Semanal de ABC).
A las 7:00 volví a salir en busca del espectáculo celeste. Esta vez con calcetines y doble capa de abrigo, anticipando que me tendría que alejar más de la base. Corrí hasta el fondo de la calle, y al doblar la esquina, la vi, como una gran estrella en un gran escenario, reina del cielo, la bella luna; disfrazada… Rodeada por un halo de santidad, una cara grande y redonda, colorada y risueña, con un solideo blanco –la unión con Dios- me evocó la imagen de San Juan Pablo II. 
El legado de este santo es un mapa de carreteras para la nueva civilización del amor, que está ya en marcha y que avanza cada vez que un hombre y una mujer se prometen amor fiel. Su inspirada explicación del Matrimonio cristiano es una explosión de luz que pulveriza toda la ganga que rodea actualmente la gema del Amor Humano. Además, consciente de la dificultad de ese viaje, para que nos fuera posible hacerlo, San Juan Pablo II nos legó también, junto con el mapa del tesoro, la fórmula del bálsamo que cura todas las heridas: El perdón que nace de La Divina Misericordia. 
A esta altura de mi artículo ya estará la luna roja. El pedestal lunar de María reflejará el rojo de su vestido solar -el agua se convertirá en vino, la tristeza en alegría- siempre que la miremos a Ella y sigamos su consejo: Haced lo que Él os diga. De la brecha abierta en el Corazón de Cristo brotaron agua y sangre, Paz y Bien. En medio de esas fuentes, como medianera de todas las gracias, está María, la Tierra desposada, bendecida con la paz, glorificada con la Cruz y fecundada en Esperanza. El Amor rompió el muro que nos separaba, el odio, la muerte; Cristo cruzó el umbral de la Esperanza cuando se desposó con nuestra raza. La piedra que cegaba la oquedad fue removida hace dos mil años y Julen fue ya entonces rescatado, devuelto a la Vida. Adiós.

CRUZ SÍ, CRUZADAS NO


Dios lo da a sus amigos mientras duermen

Sube el tono en las calles y eso no es bueno. La historia la lleva Dios, y Él no es vengativo. 
Artículos incendiarios: ¡No, gracias!; catastrofistas: ¡tampoco, gracias!; inquietantes: Don't panic!
Textos ideológicos: ¡qué horror!; columnas comecocos: ¡hasta el gorro y la gorra estamos! 

De matraca engañabobos están llenos los diarios y si te gusta la prensa-basura la encuentras fácilmente y para todos los gustos. Si no te importa dejarte desorientar, algunos columnistas con mucho oficio se dedican a eso (hace poco, por ejemplo, sacaba ABC una noticia, con foto incluida, que parece que alababa a los autónomos, y si lo leías te quedabas con cara de bobo y pensando que te habían tomado el pelo, pues de los autónomos sólo se hablaba un poquito al final y malamente). 

Todos los diarios en mayor o menor medida -hoy cargando más el uno y mañana el otro, para que no se note- juegan a despistarnos de lo importante, a saber:

En los gobiernos e instituciones europeas y nacionales y en todos los puestos que influyan en la formación de las conciencias, se han infiltrado hasta la médula gentes sin escrúpulos que quieren borrar las huellas de una civilización construida sobre la verdad de la Cruz. 

Esa verdad -que lleva dos milenios salvándonos de la aniquilación- se puede resumir, para que nos entendamos aquí, de la siguiente manera: 

La Razón se ilumina y se potencia por la vivencia de las virtudes. Y como la primera de todas es la paciencia, la solución para contrarrestar al mal que ya nos aflige, no es ponernos a la altura de estos bárbaros impostores que atizan el odio en las masas, sino ejercitar la paciencia y el uso de la razón que se vuelve brillante cuando se mueve en la verdad. ¡Feliz domingo!

miércoles, 23 de enero de 2019

LA VICTORIA ES DE NUESTRO DIOS

Somos el rebaño que Él guía


Acabo de leer que el Congreso quiere despenalizar las ofensas religiosas y ante esa afrenta algo se ha revuelto en mis tripas; un algo que se llama tentación. Me explico.
El gran enemigo de España no es ni mucho menos el Gobierno ni los independentistas. El gran enemigo es el odio; nunca me cansaré de decirlo. Cuando la situación está tan turbia como está ahora, la única manera de contrarrestar la barbarie es con serenidad y mansedumbre, y en buena conciencia; y nunca, nunca, responder a la provocación, porque ahí perdemos la paz, que es el único terreno donde tenemos asegurada la victoria; y si al perder la paz no intentamos recuperarla pronto, por la confianza que da saberse hijos amados de Dios, somos vencidos fácilmente. 

España, un país católico, no puede perder de vista que en los momentos más críticos de su historia se salvó por la intervención divina, propiciada por hombres y mujeres de Dios. En Covadonga o en Lepanto, cuando la amenaza de unas costumbres aberrantes era angustiosa, fue la súplica a María lo que frenó al enemigo. Y en otras muchas gestas, como la de Blas de Lezo en Cartagena de Indias, también.

No deberían inquietarnos las pérfidas maniobras de los traidores que hay entre nosotros, que buscan arrancar nuestras raíces. Pero es necesaria una oposición firme y valiente, según los cauces legales si se puede; y si ya se vulnerara el orden legal en la convivencia, Dios no lo permita, también con las armas en legítima defensa y, siempre, SIN ODIO. Y aunque esto parezca difícil se puede hacer, porque Dios Todopoderoso está de nuestra parte, y si creemos esto -y sólo si lo creemos-  veremos su salvación. ¡Cuántas veces ha querido reunirnos como la clueca reúne a sus polluelos! pero preferimos andar según nuestros antojos y así nos va. En todo caso, conviene que consideremos, como nos recuerda San Pablo, que la paciencia de Dios es nuestra salvación, y que nunca es tarde si la dicha llega.

domingo, 20 de enero de 2019

JULEN, LUNA ROJA Y ORDEN NUEVO

El sol se entenebrecerá, la luna se pondrá como sangre, antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible.

Me acosté deseando escribir un artículo. Mi hija me despertó a las 4:15 para que le diera agua y decidí no volver a la cama. Miré por la ventana por si veía el eclipse, pero no estaba a mi alcance. Mientras desayunaba pensé: “El portal de casa está en la fachada opuesta, tal vez desde allí pueda verlo; después de todo, el que algo quiere…”. En el trozo de cielo que los edificios próximos me dejaron ver tampoco estaba Catalina, qué pena. Pero la noche no era demasiado fría y, aunque en zapatillas, la bata me abrigaba bastante, así que sujeté la puerta con el felpudo y me lancé a la calle en busca del lucero blanco. Pensaba tener que caminar 70 metros, para llegar a la curva donde se abre un claro urbanístico, pero al dar diez pasos descubrí con gozo la visión anhelada. La gran luna que había visto unas horas antes se había echado un velo por la cara y parecía la media luna mora. El vaporoso velo iba y venía sobre su bello rostro envolviéndola en un halo de misterio, y su nívea palidez se eclipsaba por la creciente sombra. Pero no era roja. Para eso aún tenía que ser totalmente bañada por la sombra de la Tierra... Sombra, metáfora del mal, que tapará al sol y teñirá de rojo la luna.
Y también el pozo de Julen es una metáfora. Por ese pozo se nos ha caído la vida, el futuro y, en orfandad total, no nos queda más remedio que descender en su busca, casi a ciegas. Casi, porque los rescoldos de la fe aún nos alumbran algo, alientan nuestra esperanza y animan nuestro amor. Esta noche, la desgracia de Julen y los demás duelos de la Tierra han puesto de luto a la luna y se ha cubierto con un manto cárdeno. 
Pero esta noche, que es la de los tiempos, está ya avanzada y viene galopando la aurora. Hemos estado viviendo a ciegas, dormidos, y ya es hora de despertarnos del sueño. Fantasmas, monstruos, princesas y dragones han poblado nuestro vano existir durante mucho tiempo y han consumido casi todo el aceite de nuestras lámparas. Casi nos hemos olvidado de aquella mujer que venció al Dragón y huyó al desierto. Y es urgente ahora ir tras ella si queremos recuperar la Vida. Allí en el desierto -que es aquí y ahora-, en la indigencia, privados de casi todo, hemos de buscar con las manos extendidas, iluminados apenas por el pábilo vacilante de la fe, ese paso franco en la espesura del dolor que Ella abrió para nosotros. 
No hay salida en nuestras mentes, no hay luz en nuestra sabiduría; nuestro corazón se ha embotado y vamos por caminos intransitables. Espinos y zarzas nos hieren tanto más cuanto más queremos avanzar, cuanta más prisa nos damos. La visión de los pocos profetas que nos quedan coincide: “El triunfo del capitalismo (nuevo orden) se funda en la perpetua adaptación de los hombres al divorcio, al aborto, a la eutanasia, al desprestigio de las virtudes domésticas, a la lucha de sexos, a las políticas de género; ese triunfo no sería ni siquiera concebible sin el sometimiento de los pueblos a sus destrozos antropológicos./ Esta evidencia ha sido siempre ocultada por las derechas, que han atemorizado a sus adeptos con el fantasma del comunismo, hoy transmutado en "marxismo cultural" (que no es otra cosa que liberalismo consecuente). La derecha que se declara favorable a la familia o contraria a las políticas de género, a la vez que aplaude el orden económico capitalista y la ideología que lo conforma, es tan mentirosa como la izquierda que clama contra el capitalismo, a la vez que se entrega denodadamente a la destrucción de la familia y de los vínculos comunitarios. Ambas sirven al mismo amo, al tiempo que satisfacen los mecanismos de la demogresca, que necesita negociados de izquierdas y derechas para mantener enzarzados a los pueblos (o a las masas amorfas en que los pueblos degeneran una vez destruidos los vínculos que los hacían fuertes)” (De Prada, ayer en XL Semanal de ABC).
A las 7:00 volví a salir en busca del espectáculo celeste. Esta vez con calcetines y doble capa de abrigo, anticipando que me tendría que alejar más de la base. Corrí hasta el fondo de la calle, y al doblar la esquina, la vi, como una gran estrella en un gran escenario, reina del cielo, la bella luna: envuelta en un halo, su cara grande y redonda lucía colorada y risueña, con un resto blanco en lo más alto, como un solideo que expresara unción... me evocó la imagen de San Juan Pablo II. 
El legado de este santo es un mapa de carreteras para la nueva civilización del amor, que está ya en marcha y que avanza cada vez que un hombre y una mujer se prometen amor fiel. Su inspirada explicación del Matrimonio cristiano es una explosión de luz que pulveriza toda la ganga que rodea actualmente la gema del Amor Humano. Además, consciente de la dificultad de ese viaje, para que nos fuera posible hacerlo, San Juan Pablo II nos legó también, junto con el mapa del tesoro, la fórmula del bálsamo que cura todas las heridas: El perdón que nace de La Divina Misericordia. 
A esta altura de mi artículo ya estará la luna roja. El pedestal lunar de María reflejará el rojo de su vestido solar -el agua se convertirá en vino, la tristeza en alegría- siempre que la miremos a Ella y sigamos su consejo: Haced lo que Él os diga. De la brecha abierta en el Corazón de Cristo brotaron agua y sangre, Paz y Bien. En medio de esas fuentes, como medianera de todas las gracias, está María, la Tierra desposada, bendecida con la paz, glorificada con la Cruz y fecundada en Esperanza. El Amor rompió el muro que nos separaba, el odio, la muerte; Cristo cruzó el umbral de la Esperanza cuando se desposó con nuestra raza. La piedra que cegaba la oquedad fue removida hace dos mil años y Julen fue ya entonces rescatado, devuelto a la Vida. Adiós.

jueves, 17 de enero de 2019

EL PASO DEL MAR ROJO

"Usa de misericordia, Sancho, cuando gobiernes tu ínsula."


En esta época de opacidad informativa y confusión, el meollo del ABC está en las páginas de opinión, que le sirven al dueño para llevar su gato al agua. Lo de siempre, pero ahora más; porque ahora, algo está cambiando. ¿Qué tufillo sale hoy de esa cocina? Pues algo preparado a conciencia por los 4 espadas del periódico.
En la página de la izquierda, Ventoso y Albiac –el filósofo. El primero lo borda con el retrato decadente de un perdedor empecatado: Cameron, el insensato. El segundo nos conduce, por la calle de la amargura, al funeral de la vieja Europa, y a la desolación que sobrevendrá. Sin salir de este marco de tristeza, en la página principal, la voz grave de Isabel SanSe, nos aprieta un poco más el nudo de la garganta, avisando del peligro de creer que un cambio a VOX nos pueda salir gratis. Y para rematar, el gran imán Camacho profetiza desde el minarete los desastres de la ocupación andaluza. En definitiva ¡¡Nos ladran, Sancho, luego cabalgamos!!
El éxito andaluz se debe a un milagro: Dios, que ama a todos y hace llover sobre justos e injustos, ha escuchado las súplicas de muchos por España. Y ha actuado, moviendo, con sus inescrutables recursos, la conciencia de cuatrocientos mil españoles: Chispas que han de prender por el cañaveral iniciando la purificación inaplazable de una Europa que huele mucho a podrido. Y cuando Dios quiere algo, lo hace. Aunque, eso sí, con nuestra colaboración. Dios cuenta con personas que no teman ante esas amenazas que ya han empezado a caer como piedras de granizo sobre España en este frío mes de enero. Personas que se fíen más de la bondad de Dios que de la inteligencia de los sabihondos del mundo. Y que, inasequibles al desaliento, no dejen de avanzar por ese corredor de la vida abierto por Dios mismo en el mar escarlata de la idolatría del dinero.

miércoles, 16 de enero de 2019

EDUCAR EN VIRTUDES

Quien tiene luz ve, vive y aprende

Tenemos en el cielo intercesores poderosos. Y el cielo no está lejos sino que está entremezclado con la Tierra. De modo que los ángeles y los santos nos pueden oír cuando por lo bajini los llamamos. Y atención, porque estoy hablando de lo que sé. Y llegué a ese conocimiento desde la fe, cuando, al creer en "esa historia", pude comprobar que era cierta.

El camino del creyente es tremendamente emocionante porque nos da la oportunidad de vivir en el misterio. Ser familia de Dios, recibir poder para ser hijos de Dios, es con mucho la mayor aventura que puede uno vivir en la Tierra.

Solamente "tiene una pega": Vas a donde no sabes por donde no sabes, no eres el jefe sino la criatura, y tienes que caminar con la luz de una vela. Y a propósito de esta pega hay una metáfora interesante: La vida a la que accede un creyente en la Tierra es como adquirir una impresionante mansión y entrar en ella, al bautizarte, 

provisto de una vela. Eres el dueño de ese palacio pero no puedes disfrutarlo del todo desde el principio. El primer día disfrutarás del pequeño espacio que la vela te haya podido iluminar; el segundo, de lo del primero, que ya está en tu mente, más lo que recorras en el segundo; y así sucesivamente, hasta que la mansión sea tuya por completo. La vela es la gracia de Dios que se da a quien se la pide y la paciencia son las virtudes que tú tienes que ir desarrollando. Pero una vida vivida así es impresionante; no tiene color con lo que te propone el mundo, todo a base de tus fuerzas. 

¡Pruébalo, amigo, no tienes nada que perder!

martes, 15 de enero de 2019

SANTIDAD, ¿1.700 AÑOS AL 1%?


Que los malos sean buenos y los buenos sean simpáticos


Mientras desayuno ojeo el periódico e, invariablemente, al dulzor de mis manjares, añaden mis lecturas un profundo amargor.
Hoy hace 1.700 años que la Iglesia celebra la Solemnidad de Todos los Santos. Se instituyó en plena persecución a los cristianos, para recordar a los fieles cuál es la recompensa que Dios tiene reservada para nuestro esfuerzo. Se intentaba acompañar con una inmensa alegría la realidad del martirio que asolaba entonces a la Iglesia.
En mi infancia era este día igualmente alegre y feliz, y se preparaba con gran ilusión. Hoy, tan sólo 50 años más tarde, apenas hay quien encuentre en los Santos un verdadero motivo de alegría. Una de las razones para ese cambio es la propaganda de "otras alegrías".
"El diario de los votantes católicos", que hace unos días nos regaló un rosario, hoy conmemora la efemérides más antigua de la cristiandad regalándonos UNA página entre las CIEN (sumando a las del diario las del suplemento religioso Alfa y Omega) que lo componen. Una triste foto en una triste página es lo que vale la SANTIDAD -el modelo antropológico cristiano- para el decano de los diarios españoles. Santos del Señor ¡rogad por nosotros!

domingo, 13 de enero de 2019

¿QUIÉN ES? SOY YO

¡ERES IMPORTANTE!
Existimos en cuanto nos relacionamos. Y cada uno de nos-otros es un 'otro' diferente al resto. En esa existencia singular todo tiene un sentido, todo significa algo; o sea, remite a un bien para esa persona o a un mal; cualquier experiencia es de esta manera grata o ingrata. Pero esta clasificación sigue a unos criterios que no son puramente subjetivos, y en muchas ocasiones entran en conflicto, en nuestro interior, con esa subjetividad; y nos causan turbación (sea o no consciente). 
La Historia se puede analizar, desde este punto de vista, como el intento de eliminar esa fricción, hasta ahora insoslayable. Llega a hacerse en ocasiones tan insoportable que da al traste con la esperanza del individuo (!).
En fin, todos perseguimos la armonía, la vida en paz. La cuestión es si eso es posible. Yo les digo a mis alumnos desmotivados que han nacido con el equipo necesario para ser felices; y les invito a que se digan a sí mismos si creen en esto o no.
Es necesario responder cuanto antes a esa pregunta fundamental. ¿He nacido por un azar o soy obra de un ser supremo en inteligencia y bondad?
Porque vivir es ir construyendo uno de esos dos edificios interiores. El primero es frágil, porque en él la vida es una deriva en un mar de dudas. En cambio el segundo, aunque se nos pueda antojar antipático porque "nos rebaja a criaturas", por increíble y mágico que parezca, tiene un plan de edificación perfecto, que conduce a la satisfacción consigo mismo y con los demás (a través del perdón, ¡SÍ, EL PERDÓN!, ¡ojalá se enseñase en las escuelas!).

Y hablando de escuelas, lo anterior lo escribí por la mañana y no me dio tiempo a publicarlo, y al abrir de tarde el ordenador me encontré con un correo del cole de mi hija que informaba de la posibilidad de participar en la elaboración de una nueva ley de educación aportando una opinión. De modo que leí con atención los tres folios que el ministerio facilitaba y elaboré el siguiente comentario:

Cuando estalló la crisis, la propuesta de una ley sin consenso resultó ofensiva. Estábamos con el agua al cuello y abordar ese tema era como hacer mudanza en plena tormenta. ¿Ha llegado por fin el momento? 
En cierto sentido se puede decir que las cosas no sólo no han mejorado sino que los estragos de la tormenta las han puesto aún peor. Digamos que ahora mismo en España no queda prácticamente títere con cabeza. La invitación a la ciudadanía a participar en la elaboración de una nueva ley educativa, se hace bajo la premisa de que hay en la actualidad problemas cuya solución no admite demora. Para los poderes públicos es una urgencia socorrer al indigente, pero ¿está justificado desvestir a un santo para vestir a otro?
El texto sobre el que se nos invita a opinar supone el consabido movimiento pendular en el enfoque educativo. De la vuelta de tuerca hacia el esfuerzo individual y la ley del más fuerte ("a quien Cristo se la dé, San Pedro se la bendiga") que supuso la LOMCE, se regresaría a "todos iguales pero en la miseria", y ¡hombre! de todo eso ya hemos tenido bastante.
Puestos a abordar el tema educativo, dado que las dos alternativas anteriores son ya rancias y están llamadas a suscitar mayor división aún en la inquieta sociedad española, habría que pensar con audacia sobre esos problemas acuciantes que se plantean. Ante todo, no hacer nada que remueva aún más las turbulentas aguas del ánimo de los españoles. 
Nadie duda de que padecemos grandes males y ya vamos barruntando que necesitamos grandes remedios. 
Soy hijo de maestros, psicólogo, pedagogo y maestro yo mismo. Desde 1979 vivo en primera línea la cuestión educativa. Hoy, al igual que la sociedad, veo la escuela como una ciénaga; y no porque alguna pasión me tape los ojos a un diagnóstico objetivo, sino, antes bien, porque los tengo bien abiertos a la realidad.
Política, comunicación, Estado Tres-Poderes, todo es hoy una caricatura de sí mismo; degenerado de su origen.
Cabe preguntarse si, siendo esto así, hay futuro. Personalmente, he aceptado la invitación a opinar sobre el cambio de ley porque afirmo el futuro.
Hace 33 años, en mi primer curso como maestro de primaria, un alumno muy espabilado me dijo, señalando el edificio, que para él la escuela era como una cárcel, en arquitectura 'exterior e interior', ¡hasta organizaba los tiempos con una sirena! Y viene muy bien esa imagen para hacernos pensar que, tal vez, lo que en el pasado fue un gran avance social, hoy esté empezando a ser una rémora. Sólo pensar en otro parche causa pena y hastío.
¿Qué es educar? ¿en qué consiste el hecho educativo? ¿qué podemos hacer por los jóvenes? ¿qué precio estamos dispuestos a pagar por el futuro?
Las fuerzas que obran cambios en la vida, empujan hoy fuertemente a abrazar lo más bajo de nuestra condición para garantizarse la subsistencia. Y lógicamente, el torrente en crecida de la violencia que eso conlleva, arrasa y ahoga toda voz discordante. Este es el escenario actual, que por su propia malicia hace parecer locura todo lo que lo cuestiona.
Si se quiere construir un futuro hay que empezar por quitarse las máscaras. Bajo ellas se cometen crímenes abominables. La belleza -el esplendor de la verdad- es incompatible con las sombras; y la vida también, y los jóvenes no están dispuestos a renunciar ni a una ni a otra. En todo caso toman un camino equivocado.
Hoy se ha celebrado en Madrid la "I CARRERA POPULAR CONTRA EL SUICIDIO". Estimaciones cabales hablan de una incidencia de esa causa de muerte de uno por cada quinientos habitantes al año. Si una ley de educación no se plantea esto ¿de qué les servirá a los jóvenes? 
El problema educativo no es de números sino de sentido, y es obsceno abordarlo de prisa y corriendo. La invitación a opinar me ha llegado hoy, el mismo día en que termina el plazo para presentarla. Es un mal comienzo, pero por ellos, por los jóvenes, porque creo en su futuro, he aceptado pasar estos apuros. Mandaré mi aportación firmándola como Presidente de la Fundación para la Integración de Alumnos con Trabas Especiales. Un cordial saludo.

sábado, 12 de enero de 2019

SOBRE LA LIBERTAD

¿LIBERTAD DE ELECCIÓN?


Navegando en FB me encontré esto:
Después del EncuentroMadrid ha llegado el London Encounter, y merece la pena asomarse a lo que allí ha sucedido...
"...Corbett lanzó un diálogo que continuaría durante todo el día, fuera y dentro del salón. Subrayó que la libertad no solo consiste en adherirse a la ley de Dios, no se reduce simplemente a una elección según el propio gusto y el bien. La libertad que Dios ha donado a los hombres, y en la que se complace, da un respiro mucho mayor y abraza, en vez contraponerse a ella, la idea de libertad como “libertad de elección”, tan extendida en la sociedad contemporánea, pues también para el cristianismo, la libertad tiene que ver con la persona, con sus decisiones y preferencias..."

Al leer ese texto noté un regusto amargo y comenté esa nota como sigue:
La "ley de Dios" es el mandamiento de la caridad, y adherirse a él, basta (S. Agustín). Se puede explicar, pero hay que hacerlo con sumo tiento; no me parece que lo que Vd. ha escrito (me refiero al Sr. Restán) sea lo bastante prudente. Un saludo.

Y a mi comentario respondió el aludido -y se lo agradezco- con el siguiente texto:
"Primero, no lo he escrito yo, es un fragmento de una intervención de un ponente en un Congreso, y hay que leerlo en su contexto completo, porque por el comentario me parece que no lo ha entendido. Pero en fin, si la doctrina de San Agustín no es lo bastante prudente..."

Discúlpeme, D. José Luis, por atribuirle la introducción, de la que Vd. sólo escribió los dos primeros renglones; el resto era sacado de una noticia de la página de CyL, que informa de un congreso y que, por su enjundia, tardé diez minutos en leer.
Por ser Vd. famoso y por la importancia de las introducciones breves en la formación de opiniones, he comentado su nota. Porque en el párrafo que eligió para darnos a conocer el evento, aparece un pensamiento atrevido y peligroso si uno no se sumerge -como Vd. bien señala- en el contexto, que es la crónica del Encuentro.

"...Corbett lanzó un diálogo..."
El encargado de lanzar el diálogo es un profesor de una universidad de Escocia y según parece, de sus palabras arrancaría un vivo diálogo. ¡Como no podía ser de otra forma! porque con las poquitas que ha seleccionado el Sr. Restán chirría ya la polémica, una confrontación muy seria, actual y relevante. Dice: "la libertad no solo consiste en adherirse a la ley de Dios, no se reduce simplemente a una elección según el propio gusto y el bien".
Pues si eso es así, el sencillo pueblo de Dios está equivocado, ya que durante siglos ha puesto toda su confianza y su vida en adherirse a Dios a través del amor al que le amó primero.
Y aún causa más fricción con sus siguientes palabras: "la libertad en que Dios se complace abraza 'la idea de libertad como “libertad de elección” ' (...)".
Esa idea que dice que Dios abraza es la responsable de la riada de muerte que está a punto de acabar con la civilización cristiana, ¿y dice este profesor que Dios la abraza? Mucho tendrá que explicar para que lo entendamos. Y me temo que si su explicación fue del tono de las palabras que pronunció después de su atrevido aserto, dejaría mucha incomodidad en la audiencia católica: "...pues también para el cristianismo, la libertad tiene que ver con la persona, con sus decisiones y preferencias...". ¡Faltaría más!, eso es una perogrullada y casi un insulto si se pretende dar como argumento de su osado enunciado anterior.
Que algo chirriaba en la tesis de Corbett se desprende también de que el siguiente ponente es introducido en la crónica con las palabras "Filonenko dio un paso adelante", cuando en realidad el contenido de su intervención es una remoción del pensamiento de Corvett, resituando la libertad en el contexto de la relación amorosa con Cristo.
Y las aportaciones siguientes coinciden en que la moderna "libertad de elección" puede conducir a la verdadera libertad pero, lamentablemente, por aproximar prematuramente a la persona a la muerte, momento privilegiado para encontrarse con la verdad. Y donde, por cierto, al lado de la verdad a menudo se encuentra a la belleza para convencer al indeciso de que "la elección correcta" procede del acuerdo de mente y corazón.

Estimado D. José Luis, yo estoy de su lado, tal vez soy poco diplomático y un poco abrupto por mi origen, pero lucho como Vd. por compartir el tesoro de nuestra religión. Un cordial saludo.

viernes, 11 de enero de 2019

EDUCACIÓN: STATUS QUESTIONIS

El difícil trabajo de educar 

Al oír a una maestra decir que los niños aprenden a base de repetir los ejercicios e ir corrigiendo los errores, la imaginación me llevó a una clase silenciosa donde durante cinco horas los niños se inclinaban aplicadamente sobre sus cuadernos y no dejaban de progresar. Obviamente faltaba algo en mi composición de lugar. La educación en las escuelas es otra cosa. Tanto es así que, a pesar de llevar 33 años en la docencia, la descripción del fenómeno de lo que acontece en las aulas me supera.
Vino a verme la inspectora diez minutos y mientras yo explicaba los ríos de España se pasó por los pupitres mirando los cuadernos y tomando notas, luego me pidió las programaciones y se marchó. ¿Qué fue lo que vio? ¿Qué saberes iniciáticos son los suyos para penetrar así mi labor docente?
Lo último serio en cuanto a instrucciones sobre la enseñanza nos obliga a formar y evaluar competencias. O sea, saberes prácticos. Al sistema escolar se le pide que desarrolle en los niños la capacidad de desenvolverse y de resolver en la vida real. Esto, sumando al currículum explícito el latente, en un entorno inclusivo, sin perder de vista la transversalidad de una ciudadanía solidaria, crítica, emprendedora, respetuosa con el medio ambiente y no discriminadora bajo ningún concepto, desde infantil a la Universidad, garantizaría la empleabilidad y el desarrollo sostenible.
Los docentes tenemos ese encargo, nada menos. Y cada cual verá cómo responde. Porque si uno se toma en serio su labor y su vida, no le bastará con que no le llamen la atención los jefes, sino que querrá de verdad contribuir a que ese fin social de la enseñanza se lleve a cabo.
Pero, como suele suceder que cuando uno se propone una meta muy ambiciosa termine frustrado y buscando ideales menos altos, cabe pensar que lo que pasa en las aulas está muy lejos de responder al sublime encargo que se nos ha encomendado. Y que cada uno en su clase se apaña como puede, y es un asunto muy delicado y complejo valorar cuál es la contribución de un docente al desafío educativo. 
Hubo un tiempo en que esto que digo se consideraban melindres, que el rodillo del gobierno aplanaba cualquier saliente molesto. Y así "coincidía" bastante bien la ley con lo que se hacía en las aulas. Pero con los trastazos que desde entonces nos hemos ido dando la cosa ha cambiado.
El gobierno ya no es aquél; la sociedad tampoco; los alumnos son distintos; y el futuro no es de color de rosa.
Ahora puede resultar obsceno desechar una opinión educativa dispar y se opta por acallarla de forma silenciosa. Pero el momento que vivimos es tan dolorosamente "abierto" que urge volver al ágora; pretender soluciones unilaterales es una huida, una cobardía que hay que combatir a cualquier precio; porque la constante histórica social del recurso a la fuerza bruta está actuando hoy en el mundo con más intensidad que nunca y con medios mucho más sofisticados y violentos.
Esa fuerza ya no se localiza en un bando sino que se ejerce sobre los ciudadanos desde poderes de aparente signo contrario. La falta de información generalizada; la desinformación que llena su hueco; la confusión y el miedo latentes, desorientan y empujan a aceptar los discursos políticos vacíos. Éstos, si se miran bien, no resisten la crítica más elemental; pero rodeados de la parafernalia mediática, sirven al propósito de crear una seguridad (falsa) al votante. Y ese poder omnímodo que no admite resistencias, se perpetúa con la apariencia de la voluntad popular. Eso sí, dejando en el camino un rastro de muerte que, si no fuera porque lo borran cuidadosamente, se vería a las claras que termina en el abismo.

sábado, 5 de enero de 2019

UNA CIERTA MIRADA (IDEOLOGIZANTE) vs UNA MIRADA CERTERA (PIADOSA)

Pues se lo van a tener que tragar


Mientras que la violencia de un varón contra otro varón no merece mucha atención mediática, si el mismo varón dirigiera otro ataque hacia una mujer éste sería incluido inmediatamente en la categoría de ‘grave atentado contra la igualdad entre varón y mujer’. Entonces se hablaría de violencia machista y su golpe revestiría mucha mayor gravedad.
Puesto que el causante del daño sería el mismo en ambos casos, presuponer que el puñetazo que le pega a un varón es de naturaleza distinta que el dado a una mujer, resulta chocante. Se dice del segundo que es de naturaleza estructural, mientras que del primero no se dice cosa semejante, sino que es violencia y punto. ¿No será que son muy suspicaces ‘los agentes’ que mueven todo esto? Cabe pensar que se le quiere sacar punta al asunto por motivos que se nos escapan. 
La Violencia de Género se define como la violencia ejercida contra la mujer por el hecho de serlo. He visto varias cosas sobre el tema. Una, el vergonzante informe oficial del Consejo General del Poder Judicial del año 2011 sobre ‘Violencia de Género’, cuya ramplonería es casi obscena. No dice lo que dice decir y dice poquísimo. Otra, que los casos españoles correlacionan mucho más estrechamente con pobreza material y humana que con desprecio a la mujer. Y, por último, que en torno a este tema hay una maraña informativa que enmascara las verdades que no interesa que se sepan, poniendo de manifiesto que este fenómeno es promovido por intereses bastardos. 
Este verano aprobó el Gobierno destinar diez millones de euros (17.000.000.000 pesetas) al apartado de la violencia y los sexos. ¿Por qué? ¿Qué hay detrás de este fenómeno?
Mi mujer y yo hicimos un Máster en Ciencias del Matrimonio y de la Familia en el Instituto Pontificio San Juan Pablo II, de Madrid. En siete horas semanales durante dos años, un profesorado eminente nos introdujo en la apasionante naturaleza del matrimonio, cuyos horizontes acababan de ser ampliados providencialmente por el papa santo. Su Teología del Cuerpo, revelada en sus Catequesis sobre el Amor Humano, realza prodigiosamente el matrimonio, y asociada a la elección de la Divina Misericordia como zapata para recalzar la Iglesia, forman un corpus excepcional para la reevangelización de Occidente en el Nuevo Milenio. 
Esa rutilante hermosura del matrimonio cristiano, vislumbrada a través de las enseñanzas de San Juan Pablo II, me hace pensar que el avasallador fenómeno de ‘la violencia y los sexos’ responde al miedo que tan magnífica exhibición de verdad, bien y belleza inspira a los que confían sólo en su opulencia y aspiran a gobernar el mundo. 
Visto desde ese prisma, el comienzo de la andadura pública de VOX, reclamando la retirada del punto 84 del acuerdo programático PP-C’s, me parece de una oportunidad y un sentido político espléndidos. En el tronco seco de la nación española, VOX surge como ‘un brote verde’, destinado a revitalizar la vieja  raíz con nueva savia, para que a su tiempo dé frutos abundantes. ¡Feliz día de Reyes!  

viernes, 4 de enero de 2019

EL NUDO GORDIANO

La espada del sacrosanto Espíritu rasga las tinieblas

En los blogs del Confidencial, escribe hoy Ignacio Varela lo siguiente: “Resulta paradójico que el partido aparentemente más defensor de los principios sacrosantos de la ley y el orden levante la bandera de la impunidad de una de las más detestables formas de criminalidad”; y “No he escuchado a ningún ser civilizado reclamar que se deje de combatir la violencia contra la mujer, porque ese tal, si lo hubiera, sería un cafre”. 
Tiene razón este periodista en que nadie se atrevería a reclamar cosa semejante, pero decir que Abascal lo hace, eso sí que es ser un cafre y además un mentiroso. VOX viene con la intención de sanear la decrépita política española y se ha estrenado señalando valientemente al más abyecto lugar común de esa política: la perversión antropológica.    
La obsesiva ocupación en sacar diferencias de todo tipo entre hombres y mujeres sólo tiene en la efectiva desigualdad entre ambos una excusa. El fin de esas acciones de gobierno no es lograr una sociedad más justa sino lo contrario. Sembrando división en la ya de por sí delicada relación entre los sexos, se procura la inanición social que deja vía libre a las aspiraciones totalitarias de DonDín. Como éste controla ya de hecho la inmensa mayoría de nuestras instituciones, es lógico que sus cuatro espadas españoles se hayan lanzado como un solo hombre contra VOX. Pero Santiago no ha cometido ningún error estratégico sino todo lo contrario, ha puesto el dedo en la llaga purulenta del problema, ha centrado las miradas en la punta del iceberg de la imposición soterrada que nos atenaza y frena el progreso de nuestras sociedades modernas. Partiendo del wellfare state y pasando por lo políticamente correcto, hemos llegado al actual póker de constitucionalistablish que, viendo peligrar sus chiringuitos, están dispuestos a olvidar cualquier vergüenza en sus palabras y obras para conjurar el peligro centrífugo de la disidencia. El órdago de “todo por y para la mujer” es el mayor embuste de la historia, la trampa más astuta del milenario arte militar, el caballo de Troya de los caballos de Troya. La sistemática implementación de esa estrategia supone poner al hombre –hombre y mujer- contra sí mismo. El certero golpe de Santiago va destinado a partir por la mitad el nudo gordiano.

Todos buscamos una explicación de la realidad en algún momento de nuestra vida, aunque sea en el último minuto, o en la prórroga. Vivir sin esa explicación es como negar que tu barca se hunde mientras no dejas de achicar agua, y eso es de necios. Uno sabe que si toma una mala decisión lo paga y es imposible no sentir vértigo ante esa realidad. Es cierto que hay muchas formas de evitar esa sensación displacentera pero todas acaban mal, y como en el fondo lo sabemos, solemos prestar oídos a lo que se dice por ver si cuadra con nuestra vida. Hallar el modo de tener seguridad en todo es como poseer un tesoro.
La sabiduría popular apunta a esa necesidad de elegir cuando dice “El que acierta en el casar ya no tiene en qué acertar” o “El que por su gusto corre, nunca de la vida se cansa”. Tal vez el primer refrán pertenece a una mentalidad antigua y el segundo se ajusta más al estilo de hoy, pero ambos reflejan el problema existencial de ser seres libres y por tanto con conciencia y responsabilidad. Obviamente, esta condición no queda anulada ni con el matrimonio ni sin él y la cuestión moral es el gran problema a resolver en todos los tiempos.
La violencia está íntimamente asociada a esta cuestión. Nuestros actos tienen un valor moral, querámoslo o no, y el primer juicio sobre ellos lo realiza nuestra conciencia. Como resultado, una sentencia condenatoria es especialmente penosa porque el juez va con nosotros a todas partes y, en consecuencia, llega a percibirse como insoportable.
Hay un principio de acción que nos obliga más que nuestras leyes humanas, y es el que emana del espíritu. Según éste, nos vemos más comprometidos por los enunciados de nuestra conciencia que por los de las leyes escritas, de tal modo que uno puede irse tranquilamente a la cárcel si cree que su conducta no ha transgredido esas normas morales; y de hecho así sucede. 
El drama, el desconcierto y hasta el caos al que nos asomamos en la actualidad, son la consecuencia inevitable de estar privando a nuestras leyes de su paternidad espiritual. Al hacerlo quedamos socialmente huérfanos y a partir de ahí, el miedo ante el desamparo, adueñándose de nosotros, nos aboca a la desesperación, la violencia y la destrucción mutua.
Si las leyes no emanan de un Bien Común, medra la división y la violencia. Si se niega la existencia de un principio de justicia universal se garantiza el desorden, y si se restaura ese principio igualador –aunque sea a nivel individual- se manifiesta claramente que el origen de todas las violencias es el alejamiento del Dios-Amor. Esa experiencia es la que han tenido todos los que han profesado la fe en el Dios vivo de Israel, y el libro de los Salmos la recoge fielmente hecha oración de ese pueblo justo. En el Salmo 1 se dice: “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos (…) porque Dios protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal”; en el 2: “¿Por qué se agitan las naciones y los pueblos planean un fracaso? … sed sensatos, reyes; corregíos, jueces de la tierra (…)”; y el 3 clama: “¡Cuántos son los que se alzan contra mí!”
El Salmo 1, contraponiendo los “dos caminos”, ensalza la Ley, dada a los hombres para su felicidad; el 2 es una meditación y el 3 es la oración del justo en medio de la prueba. En estos textos, inspirados y vivenciales, se trasluce el principio universal de justicia, el principio espiritual del que emana la posibilidad de una vida sin violencia; pero al mismo tiempo, el hecho de que sea una constante el intento de las naciones de sacudirse el “yugo de Dios” –aun siendo suave-, da cuenta del drama de la existencia humana. Con todo, la Historia, transida de dolor, está también transida de esperanza para el justo, que goza del favor de Dios y que desde la Encarnación de Jesucristo tiene la certeza de poder alcanzar la gloria (una vida eternamente dichosa). 
La renuncia de la razón a asumir el principio de un Ser Creador y benigno ha devenido en siglos de guerras crueles. Ese progresivo alejamiento de Dios, acelerado en estos últimos tiempos, no nos ha traído más paz ni más bienestar, porque el progreso material ha venido acompañado de un terrible empobrecimiento espiritual y ha propiciado la eclosión de múltiples fenómenos de violencia que, encadenándose unos con otros, amenazan ya con destruir la paz de nuestras sociedades. 
Toda pretensión de atajar por medio de leyes este desorden endémico está llamada al fracaso. Focalizar la violencia en grupos o individuos concretos es, además de una flagrante injusticia e hipocresía, un despilfarro y un semillero de odios. Y si, además, el grupo de violentos se identifica con uno de los dos sexos, estamos ante el fin de la civilización occidental. 
Circulaban por Toledo coches de la Policía Nacional con carteles adhesivos incitando a las mujeres a denunciar a sus maridos, como mechas llameantes cerniéndose sobre la pólvora del descontento social; y las inevitables explosiones eran después amplificadas por la Prensa vasalla de DonDín para demoler cualquier resto sólido que pudiera dar apoyo a una convivencia pacífica. 
Coincidí en una estancia en el hospital con un hombre que, denunciado falsamente por su ex, había sido encarcelado y al salir había intentado quitarse la vida. Y supe de muchos otros que habían corrido suertes parecidas.
Y este es el punto crucial de agotamiento en el que nos encontramos, gracias a esas faenas políticas de antiviolencia tan estimadas por el democratic establishment. Es de farisaica irresponsabilidad poner en la picota –la Prensa será la primera en responder ante Dios—a quienes decimos que no se defiende la vida de las mujeres legislando contra grupos humanos. La única norma justa es la que escribió con su sangre aquél que, siendo todos culpables, la derramó sin esperar nada a cambio para mostrarnos el camino de la felicidad viéndonos incapaces de encontrarlo. Es imperdonable, según sus palabras, negar la existencia del Espíritu Santo, espíritu de Amor misericordioso que sigue hoy calentando e iluminando al mundo por doquier en Su nombre; y es igualmente imperdonable negar que el camino de la libertad y la igualdad está en ese amor desinteresado y no en las leyes de los sabios de este mundo. Ese pecado contra el Espíritu Santo es el verdadero cómplice de todos los asesinatos.
Rasgarse las vestiduras de vez en cuando por la difusión mediática de algún crimen, puede ser una eficaz catarsis colectiva, pero arreglar, lo que se dice arreglar, no arregla nada. Hay mucha más violencia en nuestras vidas, que se da por inexistente porque no trasciende, que la que reflejan esos crímenes pasionales de unos cuantos desgraciados trastornados por la vida. Esa violencia repartida y compartida entre todos es la responsable de muchísimas más tristezas que la de los casos espectaculares que nos conmueven. Y la mayoría de los fallecidos, según las estadísticas, son varones (porcentaje de decesos por causas no naturales o prematuramente).
La violencia no es a priori más propia de ningún sexo. La mujer, por ser más sutil que el hombre, puede ejercerla de un modo mucho más perverso que el varón. Un varón que sufra el ataque de un constante asedio de humillaciones por parte de una mujer, y al que se le acuse públicamente de maltratador y se le niegue con ello la legítima defensa y otros derechos fundamentales, aunque no muera a cuchilladas de película puede morir igual de lastimosamente, desangrándose poco a poco y con el alma hecha pedazos. Una tortura moral y psicológica así de brutal lleva a menudo a los varones a cometer locuras. Varón y mujer son ambos víctimas del odio, que una vez esparcido en la sociedad es muy difícil de controlar. 
El lugar en el que los cuatro grandes partidos de hoy ponen a las mujeres es un trampolín para empujarlas al vacío y no una roca para salvarlas. Ellas participan de la misma violencia que los varones, y se las hace pasar por víctimas al precio de su libertad. Al comprarlas con prebendas se las coloniza ideológicamente, privándolas de su derecho a conocer sin prejuicios, y se roba su libertad incentivando su egoísmo y dependencia. Se les impone un sesgo sobre la realidad que en último término las incapacita para amar.
Urge restaurar el Derecho Natural y articular una educación inspirada en el dinamismo de las virtudes naturales y abierta a la virtud de la religión que, proveyendo la gracia, disponga a la razón para conquistas insospechadas.
Urge rehabilitar los canales comunicativos restaurando la moralidad de la vida social. El cambio no sólo es posible, sino que es la materia de la vida. Y no es de recibo que lo que está muerto se abrogue el derecho a promover la vida, no cabe que nuestros modos caducos de pensar dirijan el alumbramiento de otros nuevos que traigan vida. Aquéllos han de desaparecer para que nazcan éstos.