Imagen de FÍATE

Imagen de FÍATE

miércoles, 24 de enero de 2018

"LA CUESTIÓN RAJONIANA"

El boca a boca es en esta ocasión decisivo
Rajoy termina en 'y', lo cual es como una indicación de continuidad, de unión copulativa, estrecha... sagrada. 
Y esta vocación a la unidad de su apellido se está cumpliendo a 'rajatabla' aunque, curiosamente, de un modo inesperado. No porque el personaje vaya despertando simpatías a su alrededor sino porque haciéndole la prensa el blanco de todos los problemas, está logrando más unión él solo que la que podría conseguir el mejor programa político de nuestros días. En realidad, la calculada oposición que le persigue es quien está decantando las aguas que circulan por nuestra sociedad. Su denostada labor está logrando que se defina sobre unas bases más 'reales' -antropológicas- un bipartidismo perdurable en España. Vuelven a perfilarse dos bandos irreconciliables; las fuerzas operantes harán que se separen los que creen en el poder del amor de los que sólo creen en el poder de las armas. Me atrevería a decir que la permanencia de Rajoy en el poder es la clave de la continuidad del proyecto "España".  
Rajoy es un presidente que no se da importancia. Yo lo tuve siempre dibujado en mi inconsciente como un 'pobre hombre'... con su quijada irregular y el hueco siempre por cubrir en sus molares; con esa barba un poco asilvestrada tan de andar por casa; con ese defecto en la dicción que le quita todo glamour si lo tuviera; sus llanos modales, sin ninguna pretensión; su ingenuidad entrañable al discursear al pueblo como si le fueran a entender... Ciertamente, da la imagen de un presidente de tarifa plana.
Es tan evidente esa 'desventaja' de Rajoy que periodistas muy serios se atreven a criticarlo por tener una imagen 'pasada de moda', y al leerlos casi piensa uno que ese es el verdadero problema de España. Luego le hacen todo tipo de jugarretas para ridiculizarlo: Le sacan haciendo ejercicio con un pie de foto que dice "Mariano el Calzonazos"; le encierran en un tren media hora y le sacan la foto al salir echando chispas; le culpan de ser amigo de mafiosos pero no le sorprenden comiéndose una mariscada con ellos...
Trabajador, honesto e inteligente, su problema es que está rodeado de gente que ha medrado a la sombra del wellfare y que mayormente carecen de esas tres cualidades que él tiene o se las han cedido a sus amos.
Las culturas suelen acuñar términos para designar el modelo de ciudadano que estiman: "To be a gentleman", "ser un caballero" o "ser un paisano", como se dice en mi tierra asturiana. Pues Rajoy a mi juicio es un paisano. Es evidente que no le da lo mismo ocho que ochenta; se vio cuando sobre su partido llovió la más ácida ignominia que sus enemigos pudieron juntar y él se afligió en silencio preparándose en su interior para depurar sus filas; y volvió a ganar las elecciones. A Rajoy se le puede ver sinceramente contento con los que están alegres y compungido con los que han sufrido alguna desgracia; se cabrea, se emociona, se entristece, se preocupa, siente y se resiente, en resumen, nos preside una persona de buenas intenciones y no un ordenador; y de lo anterior se desprende que todavía somos ciudadanos y no números.
Esta situación de España es privilegiada y ya en muchos países son los avanzados 'gobiernos por ordenador' los que mandan; pero es una situación que soporta una severa amenaza.
En los órganos del Partido Popular hay más detractores de Rajoy que partidarios y si no lo han tumbado ya es porque temen al electorado. ¿Quiénes son los votantes del PP?
Una parte importante son los que reconocen en la herencia que han recibido mayor riqueza que en el paraíso que les ofrece la modernidad. Son personas instruidas y con criterio, que no ceden fácilmente a las modas. Mantienen una vida ordenada y priorizan la familia al bienestar material; asocian a su vida valores como el amor y la compasión; fomentan las virtudes de la paciencia, el esfuerzo y la generosidad; consideran y reconocen el bien común como ley natural. Y creen que robustecen a España viviendo de ese modo. La mayoría son de edad pero es un grupo que también se renueva.
Hay otro sector que se alinea con esas mismas ideas en parte. Para ellos España es una realidad fuerte que hay que defender porque sí. Sin entender muy bien en qué consiste, están dispuestos a batirse por ella. Este sector es más vulnerable a la manipulación porque se aglutina de un modo visceral y no está respaldado del todo por una vida en valores. Doblan la cabeza ante la bandera roja y gualda.
Un tercer sector son los que no encuentran ningún otro proyecto político que los represente mejor, y se dan cuenta de que hay una amenaza muy importante de destrucción pesando sobre España.
Otro gran número de votantes han llegado a determinar su voto por los beneficios que han venido obteniendo de arrimar su ascua a esa sardina. Su interés les ha agudizado el olfato para percibir la tajada y andan bailando entre dos aguas. No son de fiar pero pueden ser decisivos en un momento dado para inclinar la balanza.
El enemigo sabe que el núcleo duro del PP son ese grupo de personas 'con ideales' que no se dejan arrastrar por vientos de doctrina. Son fáciles de localizar porque si es necesario saben decir 'no'. Y, de hecho, hace tiempo que libran una batalla cuerpo a cuerpo contra los enemigos del alma. Si miran ahora cómo han transcurrido estos últimos diez años no podrán negar lo que acabo de decir: que sus vidas se han ido complicando bastante.
Hay un pasaje en el Libro de los Macabeos donde un tal Matatías, celoso defensor de Dios, se levanta contra el tirano y se unen a él "los que querían escapar de algún mal". Éstos son los que, sin sospechar por qué, sufren también violentos ataques en la parte más nuclear de sus vidas. Me contaba hace poco una persona que su familia se enfrentaba a un peligro que nunca antes le había acontecido. Otro me decía que le había afectado mucho cierto acontecimiento personal que no podía imaginarse. Y yo he visto con mis ojos a la fiera abalanzarse sobre solitarias presas y morderlas despiadadamente. O irlas empujando con pequeños toques a la trampa de donde ya no podrían salir.
Si tú, hombre o mujer bien nacido, o de buena fe, esperas poder tener éxito con tu modo ordenado de vivir, prepárate para librar una batalla que no estás en condiciones de afrontar. 
Uno puede ir tirando con esos principios nobles 'intocables' durante un tiempo, metiendo en el saco de "cierta flexibilidad" las contradicciones que le van saliendo al paso. Pero le llegará el momento donde ya no le quepan más bultos en esa mochila, donde la única posibilidad de mantenerse en pie sea combatir a vida o muerte. Ahora bien ¡mucha atención!, ese combate es tan desigual que hay cero posibilidades de ganar si no se siguen rigurosamente las instrucciones que para este caso están prescritas:
1. Convéncete de que lo que defiendes (familia, amor, trabajo honesto, justicia, solidaridad, etc.) es el patrimonio legado a la humanidad por el sacrificio cruento de Jesucristo.
2. Convéncete de que ese sacrificio fue necesario para que tuviéramos una oportunidad de ganar esa batalla.
3. Entra en la pelea confiadamente sabiendo que la ganarás si permaneces en el campo delimitado por la paz interior, es decir, la fe en que Dios te ama como eres y Él te salvará.
4. Renueva tu fe siguiendo las indicaciones que da la Iglesia; básicamente: sacramentos, escucha y puesta en práctica de la Palabra de Dios y diálogo con Jesucristo, o sea, oración.
5. Atiende al discernimiento de espíritus consultando con personas rectas y expertas tus dudas; y no intentes solucionar por ti mismo esas dudas, pues la astucia del enemigo es infinitamente superior a la tuya. Acoge como oro en paño el consejo de San Ignacio que recomienda evitar todo diálogo con cualesquiera pensamientos, personas, situaciones o entes que te provoquen inquietud, pues Dios tiene recursos de sobra para hacerte entender de una manera serena lo que quiere de ti. 
6. Recibe como un inmenso regalo el consejo de Jesús a los apóstoles: Mirad que os mando como corderos en medio de lobos, no llevéis alforja, ni talega, ni sandalias, ni un manto de repuesto para el camino ("yo proveeré a vuestras necesidades si no os apartáis de Mí", viene a decir). Sed astutos como serpientes (estando dispuestos a perder "el cuerpo" por salvar "la cabeza", o sea, el alma, que te une a Cristo) y sencillos como palomas (profesando con paz la fe en el amor). Y sea vuestro lenguaje 'sí ' o 'no', pues todo lo demás viene del maligno.
Para fragmentar el 'frente Rajoy' hace tiempo que padece España la injerencia de agentes tóxicos: debilitan, separan, atemorizan...
La historia política reciente ha sido una invasión permanente de éstos agentes desestabilizadores. Aparecieron líderes de donde no podían salir pues las últimas décadas arrasaron la cultura y la educación de nuestros jóvenes. Nos endilgaron títeres que dividieron izquierda y derecha y sembraron confusión y desánimo por todo el país. Ahora mismo nos están bombardeando con la ficción de que España se decanta por uno de esos líderes. ¡Hay que ser ingenuo para creérselo! Pero puesto que campea la desorientación por todas partes y el tal candidato parece bueno... Sí, una hermanita de la caridad que además es lo que necesitamos para ponerles los puntos sobre las ies a los halcones de Bruselas. Votando a Ciudadanos firmaremos nuestra propia condena de esclavitud por sólo Dios sabe cuánto tiempo.
Algunos, tal vez de buena fe, podrán pensar que tal vez VOX sea esa voz valiente que anuncie un nuevo horizonte. También yo lo pensé en su momento; fui a su casa y vi. Que se hayan hecho un hueco en política no fue producto de su tesón en el marco de un país libre donde tus ideas y tu esfuerzo te garantizan una oportunidad. Lo supe cuando vi subir entre aclamaciones al escenario -del teatro donde elegían a su presidente- al líder de la cadena de medios que más daño ha hecho a España en toda su historia. Muchos en Vox no saben lo que se cuece; de su programa político se deduce que saben lo que no quieren pero no saben lo que quieren y se apuntan al sistema inhumano de producción que está causando todos los daños morales que ellos aborrecen. 
No hay más alternativa en estos momentos que votar a Rajoy. Sus correligionarios rebeldes, si ven que otra vez sale elegido, tal vez se miren muy mucho antes de seguir conspirando contra él.
Conviene resaltar que eso que muchos denigran con términos como "la cachaza", "la inacción", "el pasotismo" de Rajoy, es por el contrario la evidencia de un carácter muy templado, de una madurez y una humanidad que ni de lejos tienen los jovencitos aspirantes a presidente que nos quieren imponer. Ningún presidente español de la etapa democrática ha aguantado lo que viene aguantando Rajoy, con elegancia y humildad admirables, en estos últimos cuatro años.
Es innegable que su talla personal y política es muy superior a la mayoría de los que le rodean. Habiendo entrado en acción de rebote, por los desastres del anterior gobierno, ¡qué bien está resultando Rajoy! Le ha tocado lidiar en el peor momento de estos últimos cuarenta años y lo está haciendo con una entereza y un dominio de sí encomiables, conjurando eficazmente las serias amenazas que llueven de continuo sobre nuestra joven democracia. Concita en su persona las críticas más acervas de los sectores de la sociedad que no soportan la rutina, o sea, que no están contentos con su vida. Pero, obviamente, él no tiene la culpa de eso, ni lo va a solucionar un cambio de presidente. La irracional aversión contra su persona -¿odio?-, lo que podríamos llamar "la cuestión rajoniana", es que, por "azares del destino", tenemos un presidente en el que se cumple que Dios elige lo débil, lo bajo, lo que no cuenta, para confundir a lo que cuenta. ¡Bendito sea Dios!















































































viernes, 19 de enero de 2018

CIUDADANO KAIN

Cascanueces...

La filosofía nació ligada al ocio de los que tenían esclavos y va a morir porque ya hace tiempo que les echa en cara su egoísmo a los ociosos. Pero su agonía está siendo lenta. Responden a sus estertores los aspavientos de los médicos, sin conseguir reanimarla. 
En realidad, más que matarla, se le quiere dar la vuelta, hacer que la verdad contradiga a la verdad -vanidad de vanidades. A base de marear al personal se está consiguiendo que diga 'amén' a todo. Pero no será por mucho tiempo. Los ricos, ¡los pobres!, tienen mucho trabajo sometiendo a la razón, que se les resiste; pero avanzan. En España casi han conseguido que los líderes sean iletrados. Faltaba uno, un cerebrín, un rara avis que aún creía en los libros y ya se lo han cargado. Si consiguen ahora sustituírlo por uno de los suyos, ya tienen a España entera a raya.
Volviendo al diagnóstico de nuestra civilización, muchos, como Rémi Brague del que se habla hoy en FB, hilan muy fino pero al final se les escapa una puntada sin hilo. La razón de esa impotencia para "cuadrar" el diagnóstico es que la actual confusión no obedece a razones alcanzables por la inteligencia humana. Al menos por ahora. Hemos llegado a una situación endiabladamente compleja porque ha sido promovida por las potencias del mal, o sea, por una inteligencia abrumadoramente superior a la humana. Sí, en cada persona se mueve ahora mismo una fuerza que lleva al orden y al bien u otra que promueve todo lo contrario; no hay actos neutros en la cuenta de resultados. Si esto les asombra -y es lo normal- al menos no se escandalicen. Porque si están de acuerdo en que 'tiene que haber algo', o en que 'no es lo mismo ocho que ochenta', o que 'matar no está bien', pueden estar de acuerdo en que todos nuestros actos tienen un signo, que están empapados de una ética que nos marca el camino, y que si esto es así, no es de extrañar que haber ido descuidando ese etiquetado de 'nuestros productos personales' -aunque el contagio social sea un atenuante-, forzosamente ha de traer funestas consecuencias.
Suele suceder en los accidentes o errores humanos que la causa es una suma de pequeños fallos de muchos, que se encadenan fatalmente para ocasionar un drama. Pues así sucede también en las sociedades. El entramado de miserias causa muertes al final de la cadena.
No me arredro al afirmar rotundamente que la superación de los actuales problemas de nuestras sociedades modernas vendrán por la vía de dar voz a los médicos de las almas. Que no se puede esperar una regeneración social ni de ningún partido por vía de la inteligencia -artificial, emocional, potencial, múltiple o del tipo que sea. Que esa vigorización del tejido social solamente tendrá lugar por medio de la recreación de una cultura de la verdad. Que vendrá por la vía de la sencillez, del amor y de la fe en Dios Padre Bueno.




CRÓNICA DE UNA SEMANA NEGRA

D. Pedro Sánchez es ya el nuevo Presidente del Gobierno. El cómo, por qué, para qué y hasta cuándo no son ahora las preguntas adecuadas. La que conviene hacerse, mirando cada cual a su corazón, es si hay odio en él. Porque el odio es nuestro principal enemigo.

El primer domingo después de la Moción relataba un columnista de ABC sus tres asombros de esa semana: Que los políticos no supieran nada del caso Gürtel con la de información minuciosa que se había dado durante meses; que los dos magistrados que dieron el fallo o el tercero en discordia (no se acuerda), hubieran dicho que el PP era inocente pero culpable de beneficiarse sin saberlo y que eso mereciera una moción; y que las penas a Correa y a Rosalía se castigaran como abyectos crímenes. Asombrosos hechos, ciertamente, tan sombríos como sus causas.
Primero: En ese mismo diario, en todo el mes anterior a la sentencia sólo aparece una noticia sobre el caso Gürtel: Correa, Crespo, Costa y El Bigotes -convictos por Fitur- obtenían rebajas de liquidación en el capítulo de la caja b de Valencia por confesar o reconocer. Y de seguir así en los restantes juicios (caja b general, Aena, Jeréz y Boadilla) iba todo a mejorar. 
Resultó que a los 16 días reventó un Gürtel no anunciado: el de Majadahonda y Pozuelo, con 1650 páginas de expediente. ¿Qué se supone que tenían que saber con tan meridiana claridad nuestros representantes sobre este caso viscoso y multicéfalo?
Segundo: Leyendo el viernes 25 los detalles del fallo -poco más de una página-, nos enteramos de que el juez Hurtado censuró a sus dos colegas el haber desvirtuado la sentencia con la Introducción, al decir que "queda probada una sistemática y eficaz trama de financiación ilegal en el PP" siendo que el fallo reconoce expresamente que el PP desconocía la procedencia ilícita de unos dineros que recibió.
Este hecho hubiera merecido una serie de portadas y no tres líneas perdidas a mitad de un comentario sobre una foto de Rajoy capitulando.
Y tercero: Contrastan los 51 años a Correa con su rebaja de dos tercios -de 21 a 7- anunciada quince días antes por haber confesado lo de Valencia. ¿Se les paga a los periodistas por asombrarse o por investigar y contar la realidad?   
Lo anterior, en el contexto de la campaña de descrédito del Presidente Rajoy iniciada con furia por La Gaceta y continuada con igual inquina por el ABC, son motivos suficientes para no quedarse tranquilo con lo que ha pasado. Rebobinando:

*25 de Enero: Novedad en el juicio oral. Costa delata; Editorial: La confesión de Costa...es grave. Las condenas que pueden derivarse de esta confesión no sólo serán ajustadas a "Derecho" (entrecomillado de Fíate) sino que serán imprescindibles para la regeneración de nuestros partidos y para la superación de los muchos abusos y delitos cometidos con su financiación.
(ABC contradice la opinión de muchos expertos en reeducación que afirman que la honradez que se consigue con castigos es muy frágil).
*9 de mayo: Nos comunican la rebaja que aplica fiscalía al Gürtel-Valencia y su felicitación por el cambio de rumbo para las partes del caso que quedan por juzgar (las relaciona olvidándose de Majadahonda-Pozuelo). Simultáneamente se da a conocer que el Supremo confirma las penas de Fitur; el Bigotes, molesto, dice que dejará de colaborar. Ese día, la línea editorial afirma que divulgar esa noticia iba a servir sólo para confundir a la opinión pública. ¡Y tanto!
*25 de mayo: Sentencia-Bombazo del Gürtel-Pozuelo (el Bigotes, absuelto)Moción de Censura Regeneradora. 

*Gobierno-pastiche aclamado en este medio y en todos a bombo y platillo.
*12 de junio: Sentencia del Gürtel-Valencia, según lo anticipado en enero: Cuatro años a Costa por "confesar" que Camps tuvo la culpa de todo (sin embargo, a día de hoy, no ha sido acusado).

Las tres últimas elecciones generales las ganó el PP de Rajoy contra pronóstico y con una fuerte propaganda en contra. Lo votaron una mayoría de españoles que no eran ni más tontos, ni más soberbios, ni más corruptos, ni más fanáticos que el resto, sino gente corriente que eligió el mal menor. 
La mayor parte de la corrupción -de unos y de otros pero mucho mas del PP- ya había salido a la luz para desestabilizar a Rajoy y aún así, la gente votó al PP. Hay una herencia en España que molesta a muchos. Es una forma de vida que implica conocimiento y virtudes y que nos previene del engaño y la impostura. 
Aunque nos machacaron con la necesidad de una regeneración, el pueblo sabe que del mundo a esta parte sólo caben dos tipos de personas: los cuasi santos y los que se doblan ante el dinero; sabe también que de los primeros hay muy pocos y que, salvo honrosas excepciones, no suelen meterse a políticos. Y por esto no es tan fácil hacernos creer que ahora va a venir menganito a limpiarlo todo. Más bien sucede al revés, que están dispuestos a creer eso los que a cambio sacan tajada.
Y volviendo al PP. Una palmaria injusticia le arrebató el derecho a gobernar. Y otra no menos sangrante le privó de expresar su indignación en los medios de comunicación (vuelvo a decir que es urgente regular sus derechos y obligaciones y su carácter de servicio público). Ese silenciamiento es cómplice de un proyecto político que no entiende de siglas sino única y exclusivamente del interés propio.


Entrada del blog del domingo 27 de mayo, aún caliente la tinta de la conMOCIÓN
Como una metáfora de la actualidad, aparecen hoy en la portada de La Nueva España unos jóvenes "cogiendo olas" en un mar contaminado por aguas fecales, y a su lado una foto de Montoro en "Busca y Captura", acusado de dañar a la economía asturiana.
La cloaca Gürtel ha reventado violentamente para acabar con España; y sus oleadas de detritus ya están cubriendo a los miembros del gobierno.

Todo se precipitó con la llegada del milenio. El siglo XX vino trufado de dolor y lucha. Cansados de andar, los listos de turno buscaron un atajo: les dieron cancha a unos locos y usaron su locura destructiva para hacerse con los mandos de la nave, "por seguridad". Y a partir de ahí, desde la ventajosa posición de tener el telemando en sus manos, nos preparan una faena tras otra, a ver si tiramos de una vez la toalla de la virtud...

Me da arcadas, pero tengo que tragármelo, ese rancho amargo de LaPrensa diaria. Pasa algo en mi calle y soy testigo; llego a mi casa, lo leo en Internet y me repugna: pero ¿qué me estáis contando? Y así, día tras día.
La gran noticia de la aprobación de los Presupuestos nos llegó desfigurada. En vez de grandes titulares aparecieron en las portadas comentarios casuales, como si el despliegue principal ya hubiera tenido lugar días atrás y al presente sólo tocara  comentarlo. Ese modo sibilino de informar lo había inaugurado la Gaceta y ahora es fielmente seguido por la cABCera informativa -viscosaurio policéfalo mutante. Ésta es como una hoguera voraz que arrasa con todo, verdades y mentiras, virtudes o vicios; subsidiaria de las calderas de Pedro Botero, nada la frena en su siniestra misión de agotar las energías de esta parte de la humanidad que lucha por su vida en España. Cuando decae la temperatura de su horno, aguijonea a los balrog de turno para avivar las llamas de nuevo y tener contento a Melkor.
Hace cuatro años, esa legión de sicarios persiguió a Rajoy con saña, pero él, de tierra de meigas y bien aplomado, resistió sus ataques y consiguió zafarse de todas sus emboscadas. En aquella ofensiva, que pretendía desollarle a él y desolar el país, exhibieron su fuerza los espectros del anillo, significándose dos de entre ellos, que hicieron alianza: los Riveránchez y Sanchivera. Su siniestra pinza estuvo a punto de desbaratar todo lo que con tanto esfuerzo sumaron generaciones de españoles, y sólo el conjunto de virtudes de nuestro lider y la sensatez del pueblo consiguió salvarnos del desastre.
Al día siguiente de la aprobación de los Presupuestos, con la misma sordina informativa, escuchamos a través de las ondas las respuestas de un Presidente gris a las preguntas de un divo de la radio. Por la exigua cuota de presencia de Rajoy en los medios, aquella entrevista nos hizo pensar a algunos que el trabajo esforzado del ejecutivo iba por fin a ser más valorado. Pero ¡ay! qué pronto vino, y qué grande fue el desengaño. Apenas unas horas más tarde, el formidable golpe al PP de la espada de la justicia nos robó el aliento y los débiles ecos de la mortecina charla radiofónica acrecentaron aún más la pena y la preocupación por el futuro de España.
El bando azul perdía alfiles, caballos y peones, y el rey quedaba en jaque. En un sobre naranja, lacrado en rojo, se ponían condiciones: Dimisión de Rajoy o guerra a muerte al PP.
Al día siguiente se anotaba en el Registro de las Cortes una Moción de Censura al Gobierno. Las rotativas de la cABCera echaban humo con furiosas acusaciones al Presidente y con aparatosos gestos de indignación. Los espectrales Riveránchez y Sanchivera se lanzaban de nuevo a la conquista de la Corona Católica de la Tierra Media. Con sus espuelas chorreando sangre, cabalgaban ya por la llanura enarbolando los pabellones del odio y azuzando a las hordas de orcos despiadados.
La angustia de aquel año y medio sin gobierno en España, hostigados desde afuera y desde dentro por rabiosas jaurías invisibles, ha vuelto a retorcer mis entrañas. Las afrentas a nuestra convivencia que encabezó Rivera con su obsceno oportunismo, y las tensiones con que nos acogotó Sánchez con su insidiosa terquedad, están aún demasiado vivas como para olvidarlas. ¿Qué escondían entonces sus mentes y qué les hace ahora tener la desfachatez de mostrarse como paladines de la justicia?
Llevo ocho años poniéndome en riesgo denunciando faltas de la administración y he sabido de primera mano que la justicia española deja mucho que desear. Y por eso me pregunto ¿a quién le conviene que se dé por buena la demoledora sentencia del caso Gürtel? ¿Quién y por qué nos quiere hacer creer que la financiación irregular de los partidos es el más execrable crimen imaginable?
Para empezar, no conocemos su contenido. Cada cual es libre de confiar en quien le parezca pero, mirándolo objetivamente, la situación de la justicia es más bien  para dudar, ya que los propios que tienen esa encomienda se han echado a la calle para protestar por las presiones que les impiden ejercerla con libertad y por su falta de medios. No tenemos ninguna seguridad de que se trate de una sentencia justa. El ex-edil de la supuesta trama que "cantó" y "disparó el caso", apareció en la cABCera avalando el juicio, como argumento concluyente de la limpieza del proceso, en un nuevo acto de desprecio al recto entendimiento del pueblo soberano.
Qué hay de las pistas seguidas, de las tramas urdidas y de las personas involucradas en ellas; qué hechos resultaron probados y con qué datos; qué investigadores inteligentes ataron tan bien los cabos que lograron cazar a tan avezados granujas; ¿qué pasó, por ejemplo, con Cospedal, a la que al poco de sentarse en Fuensalida puso Bárcenas contra las cuerdas y desde entonces subió tanto? Y, en fin, ¿dónde está toda esa información precisa que se ofrece a un pueblo culto y responsable para blindarlo frente a la mentira?
Pensando en esas cosas no puedo evitar recordar que con el atentado de Atocha, tres días antes de unas elecciones generales, pasó el gobierno de las manos del PP a una minoría exigua del PSOE. Muchos expertos calificaron la campaña informativa de aquella época como una de las mayores manipulaciones mediáticas de la historia... y el modo de hacer política cambió desde entonces una barbaridad.
El conocimiento detallado del fallo judicial se trocó por arte de birlibirloque en el debate sobre la sustitución de Rajoy. Y hay que tragárselo. Es urgente abordar la regulación de los derechos y deberes de la industria de lo que se publica. Porque los intereses de algunos nos salen carísimos a la mayoría, sobre todo a la mayoría que quiere vivir honradamente de su trabajo. No sólo por la ignorancia a que nos abocan los sesgos informativos, sino por las ingentes pérdidas que nos suponen los caminos errados por los que nos conducen. Antesdeayer se conoció el fallo, unas horas más tarde la Moción; ayer se nos pasó en blanco con la final del Madrid, y hoy nos despertamos con la cara de Feijóo en las portadas de la cABCera. Impresentable.
Los magnates de LaPrensa toman el ruedo ibérico como si fuera su corralito y está claro que no nos  quieren, que son enemigos de la España de bien y orden, de Rajoy ... y de los que quieren enterarse de las cosas. Con la excusa de esa sentencia les faltó tiempo para poner a sus voceros a clamar al cielo, como si el cielo les importara mucho. Unos del PP roban en Pernambuco y se levanta un monumental tsunami a las puertas de la Moncloa.
Y si resultara probado que el PP sufragaba sus campañas con dinero negro o de dudosa procedencia, qué tendría eso de nuevo -a parte de que sea punible. ¿No hacen todos lo mismo? ¿Cómo se sufragan C's y Z's? En la Fundación Fíate llevamos cinco años pidiendo a las autoridades un local para atender a alumnos con dificultades y aún no nos lo han concedido; desde su presentación oficial, en que hubo foto y promesas, ni un renglón en los periódicos, ni un minuto en las ondas. En cambio Cs abre vistosos locales en buenas zonas de las ciudades, aparece triunfalmente en los medios un día sí y otro también, le dan permiso en los ayuntamientos -tal y como el nuestro- para sacar módulos de oficinas a los paseos y hacerse cercano a los ciudadanos... ¿con qué paga esa imagen tan honorable un partido que dio a conocer a su líder posando desnudo con una mano delante y otra detrás, y que no ha dado a España hasta ahora más que problemas?
El mensaje que nos lanza LaPrensa es que el PP es agua estancada que no deja que otras más claras (sanchece's) fluyan libremente. Sin embargo, entre la gente corriente se tiene la opinión de que, en cuanto a honradez, todos los políticos son parecidos; y que claro que hace falta más limpieza pero ¿de dónde va a salir?.
Los medios insisten en que la clave está en un cambio de Presidente. Sustituyendo "la cara rancia" de Rajoy por la de Feijóo, Rivera o Sánchez, se solucionaría el problema. La pega es que, como la ética no es cosa de apariencias, es muy probable que pasados unos meses estuviéramos peor que antes. Si el fin de la moción fuera "hacer limpieza", se me plantea una duda: Imaginemos que se quedan sólos en la Tierra, con todos sus recursos actuales, unas cuantas parejas cultas y bien avenidas ¿se acabaría el engaño? Decir que sí sería afirmar que el problema es económico, y decir que no nos metería en filosofías. Extrapolando, el mal de España sería o bien económico o bien educativo, pero en ningún caso de la pinta del Presidente. La cuestión es que al actual ocupante de la Moncloa le casan bastante bien las cuentas y al mismo tiempo piensa que la educación es importante. Y ésta es la clave de por qué Rajoy resulta inconveniente para LaPrensa.
Cohabitando en un mundo limitado, a todos nos afecta la tensión entre el bien común -el Bien- y el bien individual; y cuanto más escaseen los recursos, más nos afecta. Los peces grandes confían en su dinero y no piensan en gastárselo en la educación de los peces chicos (no fuera a ser que esa jugada también les reportara beneficios y su vida cambiara). Ellos, los grandes, mandan en los partidos -los costean y los manejan- y en los países, o casi; y sólo aceptan que se hable del bien común para garantizarse su bien particular. ¿Quién es el guapo que se va a atrever a chistarles? Esta es la pregunta del millón, o sea, ¿cómo cambiar al ser humano? Ahí es nada. Que no nos vengan con milongas de marcas de partido agotadas, de presidentes no creíbles o de guapos con nuevos aires. Si tú, querido lector, echas de menos un cambio, hay alternativas (puedes leer este verano mi libro La Brisa del Alcázar, por ejemplo, y te aseguro que además de entretenerte te sacará de la rutina) pero en ningún caso te recomiendo que votes a Cs o pidas un cambio en el PP.
¿Qué cambio? Rajoy está demostrando ser un líder de pies a cabeza. Está aguantando carros y carretas, llevando el timón en el período más confuso y convulso de toda la historia de nuestra joven democracia. Los problemas del país no vienen de él ni de su partido; son los problemas de la vida, de ese interrogante que nos cuelgan al nacer: y yo ¿qué hago? ¿por dónde voy, de quién me fío? ¿es lícito robar, odiar, matar? ¿hay escapatoria? y finalmente ¿tengo que votar al que me promete el oro... o es más cierto que si siembro con lágrimas cosecharé entre cantares?
Antes de este ciclón mediático -o ciscón cismático- llevábamos muchos días de sequía informativa y de pronto las pantallas se cubrieron de maleza y se hizo imposible distinguir nada, salvo el balón de fútbol.¡Basta ya! ¡No somos tontos! Esta situación es, a la luz de la reciente historia, indicio suficiente para considerar que sigue en marcha un serio intento de desestabilizar a España. Dar por hecho, sin que se conozcan sus términos, que la sentencia Gürtel justifica otras elecciones, es un acto de encubrimiento de una acción bastarda y hay que pedirle responsabilidades a LaPrensa. Y pasar por alto, como si fuera cosa del "postureo", el rasgado de vestiduras de Riveránchez, es taparse la cara para no ver la verdad: que esos líderes son en realidad títeres que buscan tomar el país para instaurar en él un régimen que premia la villanía y castiga la honestidad.
¿Queremos una España virtual - la que nos cuentan- o la España virtuosa que no hace ruido pero con la que puedes contar? A vueltas con el himno español, los que amamos la España generosa y sincera, tenemos la obligación de cantar bien alto los versos primero y último -al menos- de la letra más conocida de la Marcha Granadera: ¡Viva España! ... de trabajo y paz.
Entrada del blog del 
Lagaceta de Interesonomía se quemó en este último año desestabilizando el país y antes de dar el portazo le pasó los trastos de matar al KBC.
Trastornado está ya el decano de los diarios españoles y en vez de informar y formar, que es lo suyo, se dedica a promocionar personajes secundarios.
Es el caso de Rivera, que fue la perla de Interesonomía y ahora es el KBC el que le da jabón.
Rivera y Lagaceta, justo desde antes de las autonómicas del 2015, empezaron a  ensañarse con Rajoy. Que éste aguantase el chaparrón y saliera fortalecido fue sólo gracias a Dios y a que vivimos en un país bastante civilizado.
Recuerden que cuando el de C’s vio que no podía acabar tan fácilmente con la España de raíz cristiana, se cambió de chaqueta sin ningún pudor; al fin y al cabo, qué podía importarle eso al que subió al poder posando desnudo.
En su bajeza, aprovechándose de la triste y casi dramática coyuntura del país, le dio cobertura a Rajoy como si de un gesto magnánimo se tratara y Lagaceta no perdía ocasión de sacarle en portada estirado y perdonándole la vida al Presidente. ¡Qué ruines!
Después, en medio de la desolación del PSOE, se atrevió a insultar a España diciéndoles a los socialistas que habían entregado el gobierno a Rajoy sin sacar ninguna tajada a cambio.
Hoy he leído en el KBC un elaboradísimo artículo sobre Rivera donde decía que “desde el primer momento ha respetado el derecho del Presidente a elegir su gabinete”,  pero qué arrogancia ¡faltaría más! Y le marcaba a Rajoy los pasos precisos que tenía que seguir si no quería perder su apoyo.
Sí, señoras y señores, el KBC, desnortado, vería muy bien un gobierno presidido por este joven que, pensando que va a vivir tan bien como hasta ahora eternamente, anda buscando por todos los medios legalizar la EUTANASIA y el mando único digital “para solucionar muchos problemas”.
El que siempre fue un diario conservador se ha transformado, o “travestido”, y ahora propugna lo contrario, esto es, acabar cuanto antes con todo lo que signifique continuidad, tradición, respeto, sentido común…
Otro personaje secundario al que el KBC da trato de diva es la señora Esperanza Aguirre. Ésa que, sin dar ninguna explicación, dejó la política recién llegada en los brazos del PP a la Presidencia de la Comunidad madrileña y sin haber hecho por ésta nada (excepto firmar el decreto de defunción de la honradez y la decencia en dicha comunidad al contratar con un magnate del sector del vicio legalizado la implantación en Madrid de una ciudad del ocio tipo Las Vegas; menos mal que luego se vio que electoralmente no era rentable).
Esa señora disgustó a propios y extraños cuando meses después de su mutis por el foro regresó como si nada hubiera pasado y con las pretensiones de mando de siempre (en aquel momento el “mega-negocio del ocio” ya se había chafado).
Anda ahora dando lecciones a Rajoy donde quieran escucharla –y hay quienes ven ganancia en hacerlo. Y cuando interviene en uno de esos foros a su medida, siempre tienen sus palabras elegante eco mediático en el KBC.
Sabe mucho ese diario de distinguidas personalidades, que toda la vida le fueron muy cercanas, y todo ese saber lo vierte espléndidamente en encumbrar a este tipo de personajes polémicos y retorcidos. Un capítulo aparte merece la épica que antes Lagaceta y ahora el KBC vienen construyendo en torno a la figura más que mediocre de Pablo Iglesias. Porque ya se sabe, "divide y vencerás".
Se lo tienen muy creído los amos de la prensa; se figuran que pueden entrar y salir y trastear en nuestras cabezas cómo y cuando quieran y “poner y quitar reyes” a su antojo. Conseguirán engañar a muchos, no hay duda, pero sus maniobras no podrán cambiar el final de la historia. Aunque tengamos que sufrir, la verdad vencerá; porque la verdad padece pero no perece. Un cordial saludo.

EL PADRE MENDIZÁBAL, IN MEMORIAM

La Rosa Mística se lo ha llevado.
Olor de santidad nos ha dejado.
Ni mitra ni báculo le acompañaron,
sino un Corazón de Amores llagado.
Enseñaba a no convertir en problemas lo que aún no eran tales. Sus homilias y charlas eran claras y sustanciosas; instructivas y pedagógicas; oportunas y prudentes; respetuosas aunque picantes; serias pero no pesadas; graciosas y edificantes; humildes y atrevidas; piadosas a la par que provechosas; sabias pero no pedantes; cariñosas y al tiempo firmes; con una medida y un ritmo justos; con una corrección en el tono y en la forma ejemplares; con un señorío a los pies del Señor admirables.
Disfruté muchísimo escuchándole. Me consoló y animó en la confesión muchas veces. Me adiestró magistralmente para la lucha con su dirección espiritual. Supo hacerse manso y humilde y le vi vulnerable en más de una ocasión, en su última etapa; esto me admiró y afirmó mi afecto hacia su persona.
Estaba muy en este mundo aún siendo del otro. Por su condición humana, padecí también su debilidad al acercarme a él, pero, curiosamente, en la herida que recibí, dolorosa como todas, hallé el ungüento para cerrarla. Podría tal vez comparar yo eso con la percepción que tengo ahora del sufrimiento que me causó la convivencia tan estrecha con mi madre durante tantos años. Como si el amor que ambos me dedicaron hubiera sido el antídoto contra el daño que, involuntariamente, por su condición limitada, me causaron. Dios mismo, alfa y omega, al tiempo que hiere sana, y no me cabe duda de que en este ministro suyo tan entregado tenía puesta Su complacencia y adornaba su labor con extraordinarios dones. 
Una vez, a la salida de Misa, nos contó Mendizábal que su padre había sido notario y hubiera querido que él continuase su oficio; y haciéndonos cómplices con su socarrona sonrisa, nos dijo entonces que él tuvo claro desde muy pronto que eso no era lo suyo. Con eso nos estaba queriendo decir lo contento y satisfecho que se encontraba de haber servido al Señor durante toda su vida, pero la verdad es que no necesitaba decirlo porque su ensanchada humanidad lo decía por él.  
¡Julio! exclamaba con enfática suavidad y franca sonrisa cuando me acercaba al confesionario, y sonrisa y palabra abatían de un golpe temores e inquietudes de mi corazón. Luego, su penetrante comprensión y discernimiento iluminaban gozosamente las estancias de mi interior que aún permanecían en sombras para mí mismo. ¡Cómo no querer a este padre! ¡cómo no querer a esta Iglesia que te da gratis estos inmensos, colosales regalos!
Acudí a él para iniciar una nueva etapa de dirección espiritual hace unos cuatro o cinco años. Por supuesto, me sorprendió mucho su increíble lucidez y agilidad contando ya con 88 años. Y de aquellos encuentros obtuve mucho, muchísimo. Lo que conté antes de su debilidad, que resultó asistida milagrosamente por Dios mismo, es una buena imagen de lo que fue la última etapa del Padre Mendizábal. 
En sus ansias de servir llegó hasta el final ayudando a su rebaño a vivir y, forzosamente, la complacencia de Jesús, su trato íntimo, tuvo que ser la fuente de donde sacaba sus fuerzas para tan admirable servicio. (Guardo para mí cierto dato que me hace pensar que también recibió gracias sobrenaturales; si es oportuno lo diré en su momento).
Entre los grandes bienes que derramó en su etapa final este gran hombre, uno me vino a mí directamente de su 'lindo entendimiento', libre de servidumbres, notoriamente despegado de respetos humanos y aquilatado por la experiencia de una larga vida de intenso trabajo.
Había yo comenzado a redactar una autobiografía y tenía para mí que lo ya escrito sería la primera de tres partes y que estaba aún lejos el momento de publicarla. Pero ciertos acontecimientos y mociones me pusieron ante la obligación de discernir si aquel momento que vivía no sería el querido por Dios para sacar a la luz mi texto. Fui a ver al padre y le dije que si no le importaba leerlo. Le llevé una edición encuadernada por mí con mucho mimo y esmero, una edición que hice para mi mujer, con tapas duras forradas en tela estampada con grandes y hermosas rosas. Después de hablar un rato con él y despedirnos, le vi alejarse con la mirada baja empezando a ojear ya el libro que llevaba abierto entre sus manos. En nuestro siguiente encuentro me daba miedo preguntarle qué le había parecido, pues a pesar de que yo estaba íntimamente convencido de que era un buen texto, había llevado ya disgustos a su costa y temía llevar otro. Pero él, mirándome a los ojos, me dijo: "Me gusta".
A mi mujer y a mí nos bastó con eso para consentir en darlo a la imprenta. En un ulterior encuentro con el Padre Mendizábal, habiendo pasado ya por muchas dificultades y decepciones con las editoriales, una 'casual' sugerencia suya me dio la pista para la solución final, que fue la de crear mi propia editorial. Aprovechando la tarifa de 50 euros para autónomos noveles puse en marcha Cruz Ediciones y yo mismo me encargué, asistido prodigiosamente por la Providencia, de editarlo y publicarlo.  
Meses más tarde le llevé varios ejemplares al padre y le pedí aquella edición artesanal que le había prestado. Volvió con ella de su habitación al poco y noté con cuánta pena me la entregaba y cómo la acariciaba al hacerlo.
Le gustaban los libros, la belleza, el saber, pero gustaba por encima de todo de la Palabra de Vida, del Bien y la Verdad... Y, humildemente lo digo, estoy seguro de que notó en 153 rosas algo de ese perfume por el que suspiraba continuamente y del que ahora ya goza para toda la eternidad.
Gracias sean dadas a Dios por habernos hecho merecedores de este gran apóstol del Corazón de Jesús.
Gracias a usted, Padre Mendizábal, por su fíat; estoy deseando verle de nuevo y darle un abrazo.


Padre Mendizábal, ruega por nosotros






lunes, 1 de enero de 2018

¡NO PASARÁN!

El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán

Como una metáfora de la vida misma, del año que se terminaba, volvió a recorrer ayer las empinadas calles de Toledo la popular San Silvestre. En los últimos repechos llevaba cada atleta a hombros el sufrimiento de la vida: padres anónimos que ofrecían por su familia aquel dolor del camino; matrimonios que se esforzaban por acompasarse; jóvenes echándole ganas para creer en un futuro más halagüeño; médicos y profesores luchando a contracorriente para dar ejemplo; padres empujando a sus hijos en un carrito y el corazón de éstos bombeando como loco para dar vida a sus padres... A la vera del recorrido vi todo eso y me puse a gritar cada vez más alto: ¡Ánimo! ¡bravo! ¡ya lo tenéis! ¡ánimo, por vuestros seres queridos! ¡un último esfuerzo! ¡por los enfermos, por los refugiados, por los pobres! ¡arriba esos corazones! ¡bravo, gracias, gracias por vuestro esfuerzo! Salía ronca mi voz de tanto gritar pero me sentía dentro de la carrera. Muchos corredores correspondieron a mi entusiasmo con aplausos, palabras o gestos; y el público, en general, aprobaba mi actitud. Entre tantas personas, sólo vi un gesto de desaprobación, y el que lo hizo se volvió hacia el que corría a su lado, como para recibir confirmación de que verdaderamente el loco era yo y no él. 
El 2017 fue otro año de aúpa. Tampoco en él habían conseguido los corazones encontrar dónde reposar y llovieron de nuevo ascuas sobre España. Un silencio grave ha seguido extendiéndose como una manta sobre nosotros, para usurparnos, junto con la alegría, las ganas de vivir y las fuerzas para luchar. La discrepancia ha seguido haciéndose cada vez más escasa y costosa. Achicados, hemos ido dejándonos meter un poco más bajo 'la sombra del padre', y medio hechizados y asustados, hemos ido entregando sin resistencia nuestras armas a ridículos 'salvadores de la patria', que van saliendo sin parar de sus trincheras a nuestro alrededor.
En esta agonía hemos estrenado año, de la mano de Santa María, Madre de Dios; aquella jovencita que, anhelando ser toda para su Dios, había sido dada en matrimonio a un hombre 'justo' y por no contrariar a sus santos padres a quienes tanto quería, se había dejado hacer, descansando en su Señor sus inquietudes; y que por su fe, sencillez y mansedumbre, recibiría de un Ángel la propuesta de Dios de ser Su madre, por lo que, habiéndola aceptado, otros ángeles anunciarían a unos pastores el nacimiento del Salvador del mundo y creyendo éstos la noticia, encontrarían al Rey, le adorarían y se irían dando gloria a Dios por lo que habían visto y oído, de tal modo que aquel gran misterio quedó entre gente sencilla; y María lo guardó en su corazón para irlo meditando.
Un silencio sagrado envolverá siempre el Misterio de Belén, uno que en nada se parece a este otro que nos quieren imponer ahora -como sagrado también- para realizar la construcción de una nueva humanidad. Distan entre sí como el cielo de la tierra. Mientras que aquel hito irrepetible en vez de negar lo antiguo lo asumió totalmente, renovándolo, éste, para empezar, tiene que destruir todo vestigio de lo anterior. Con la maternidad de María, la humanidad, herida ciertamente por el pecado y llena de miserias, nació a una nueva existencia sin dejar de ser lo que era. En aquel proyecto único, que habiéndose cumplido no ha pasado ni pasará nunca, un niño como todos nacido de una mujer como todas -aunque sin pecado ambos, claro- viviría su vida como cualquier otro y experimentaría la misma muerte que todos tenemos que pasar y, justo entonces, en el momento de la destrucción de su cuerpo, explotaría en Él esa vida que llevaba en germen y que ya no dejará jamás de existir, el auténtico y definitivo bigbang. En cambio, el proyecto secreto en marcha, de renovación de la existencia humana en el mundo -que verdaderamente se ha hecho aborrecible por nuestro egoísmo- necesita en primer lugar negar la verdad de aquel suceso histórico definitivo y trascendente. Aducen que es falso porque de no serlo no seguiríamos como al principio y argumentan que solamente oscuros intereses lo mantienen vivo en algunas conciencias; en consecuencia, defienden que es preciso derribar todos los altares de ese dios falso para comenzar de cero una nueva y verdadera vida; en fin, que es preciso negar y demoler la enojosa cruz
¡Incautos!, dan con hueso esos obstinados arquitectos. Los miles de corazones que ayer corrieron por Toledo, hermanados con los del resto de España, portaban aquel mismo germen de vida, aquel sentido puesto de manifiesto hace veinte siglos, según el cual el sufrimiento dejó de ser veneno mortal al ser asumido por el amor y premiar Dios ese sacrificio con la resurrección; y los atletas, en medio del agobio de la carrera, se sintieron reconfortados por la exhortación nacida del gentío -¡por vuestros seres queridos, por vuestros hijos, por vuestras familias!, ¡ánimo, no tengáis miedo!- y queda probado por las gracias que dieron. 
España es uno de los últimos bastiones a conquistar, donde aún subsiste la fe en el poder salvífico de la cruz.
El km '0' es el centro de todos los caminos de España. Desde el año 1965 se transmiten desde allí las doce campanadas de Año Nuevo. Millones de españoles hemos crecido participando en Nochevieja del festejo televisado de un año más de paz en ese centro simbólico de España que es la Puerta del Sol. Siempre abarrotada, desbordante de gozo, quien más quien menos todos teníamos un sitio en ella, en un proyecto común y fraterno. Pero este año ese espectáculo se nos sirvió enmohecido. La frescura con que habitualmente se presentaba había sido hábilmente adulterada. En vez de la habitual explosión de alegría se nos sirvió un evento desvaído, lánguida imagen de lo que fue en su día y reflejo de lo que está aconteciendo.
Hace algunos años, al ver a Ramón presentando ese acto, tuve para mí clarísima la razón de que le hubieran elegido a él y no a otro. Con elegante capa española y su fácil sonrisa de caninos afilados, y acompañado por una mujer seductora envuelta en lujo, era imposible no asociar su imagen con la del Conde de los Cárpatos. La siniestra pareja servía así a la perfección para poner el broche de oro al año paganizante en curso. 
Que Ramón siguiera siendo el elegido durante bastantes años, no teniendo ya presencia habitual en televisión, se explica por esa razón. Al icono del mal al que tan bien servía su imagen se le fueron añadiendo sucesivamente otras 'mejoras', como la ominosa concesión de carta blanca a la superstición del pueblo, con la exigencia de portar gorro rojo a los asistentes.   
Se interrumpió esa larga serie de apariciones el año pasado, tal vez porque después de la batalla del desgobierno en España, no estaba el horno para bollos. Pero ayer reapareció el personaje.
Todo parecía como siempre, aunque en realidad no era así. Los antaño imponentes colmillos del presentador se escondían ahora como sombras fugitivas en la cueva de su boca, ellos y los de al lado no exhibían blancura alguna sino esquiva ausencia de belleza. Ramón había perdido su natural sonrisa, aunque conservaba su locuacidad, y su compañera, aunque rubia y roja a rabiar, tampoco daba ya, por el peso de los años, la imagen tortuosa pretendida. Aquellos no llegaban ni a parientes pobres de Drácula. Entonces ¿qué? Pues que en el día de ayer, la fiesta española de fin de año estaba siendo archivada también como vestigio caduco de un tiempo agotado. Por eso la emblemática Puerta del Sol aparecía ensombrecida, con apenas media entrada y con un público frío que no parecía divertirse mucho. 
Pero ¡hay que ver! ese cambio de tan profundo calado aconteció esa noche sin que nos diéramos cuenta, del mismo modo en que viene entrando la impostura: haciendo que todo parezca igual para que todo cambie; justo lo contrario de lo que vino siendo la regla durante siglos: "que todo cambie para que todo siga igual", el mismo perro con distinto collar. 
Y en el colmo del siniestro acto, mientras los mansos y crédulos españoles preparábamos las 'preciadas' uvas y Ramón y Anne nos recordaban lo de los cuartos previos a las campanadas, centrados ya en el reloj con un punto de euforia y confiados en que su precisa mecánica nos sincronizaría para el proyecto del nuevo año, hipnotizados con la bola metálica que inicia el conteo de los tañidos y con la boca abierta para recibir pulpa, pellejo y pepitas, apenas reparamos en que nuestro vetusto artilugio del tiempo estaba siendo hostigado por irreverentes proyecciones de láser que, "en plan inocente", estaban ciscándose en la solemnidad del acto cívico que las sólidas agujas estaban orquestando. Como decíamos, es típico de estos nuevos tiempos que todo parezca normal mientras se le está dando la vuelta como a un calcetín; la amenaza insidiosa es muy típica del impostor proyecto que pesa sobre España.
Sólo se me ocurre, recordando un documental que nos han hecho ver estos días los medios de comunicación sobre la Guerra Civil, traer a colación unas palabras que, según parece, han pronunciado gargantas, quiero creer que honradas, de ambos bandos de aquella locura colectiva: ¡No pasarán! 
A ti, Santísima Madre de Dios, te lo pedimos con fe: ¡No permitas que los enemigos de la Cruz venzan sobre tus hijos! ¡Socórrenos, sálvanos, intercede por nosotros! Amén