Imagen de FÍATE

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sábado, 29 de octubre de 2016

EL DULCE NOMBRE DE JESÚS


Muy queridos hermanos en la fe:

No nos cansemos de dar gracias a Dios por el inmenso don de creer en Él. ¡Qué abismo de "calidad de vida" nos separa de la increencia! Gracias, gracias, Señor, de todo corazón.

Leemos de un autor anónimo del S. II: "Dichosos los que poniendo su esperanza en la cruz, se sumergieron en las aguas del Bautismo". Cierto, esa es la clave: La cruz de Cristo; entregar la vida por amor, unido a Jesucristo; saborear las delicias de su corazón de Dios-Hombre enamorado de nosotros. 
No cabe mayor deleite para el ser humano; esa cruz, la amorosa y no otra, nos da acceso a la vida divina; nos saca de la mediocridad y nos eleva a alturas insospechadas; cada vez más arriba...y bajando; porque para conocer la verdad, que no está en nosotros, debemos dejarnos guiar por Quien la conoce; y sus caminos no son los nuestros.
"Sabéis que los grandes de este mundo os oprimen...no será así entre vosotros. El que quiera ser grande entre vosotros que sea el servidor de todos; y el que quiera ser el primero que sea el último".
Escandaloso programa electoral el de Jesús. Pero eficaz por demás. Muchas naciones lo han elegido a lo largo de la historia y han prosperado por la vía rápida. Aunque después hayan sido infieles...
Siempre estamos necesitados de conversión y siempre necesitados de auxilio celestial. El yugo -que aunque suave nos incomoda- es necesario para encontrar alivio. Por supuesto que no lo ven así los príncipes de este mundo sino que conspiran para quitárselo de encima.
Cuando Don Antonio Cañizares fue elevado a la dignidad cardenalicia citó un salmo de alabanza al Señor: "Mi corazón no es ambicioso..." Fue una manifestación de dependencia de Dios que sintetiza el espíritu cristiano, totalmente opuesto al del mundo, al del dinero y muy a menudo me viene a la mente porque mantener ese espíritu, ser fiel al Evangelio, te granjea enemigos, te garantiza la hostilidad.
Hermanos, me ha dolido en el alma ver tan vapuleado al Cardenal Don Antonio Cañizares por interpretar el movimiento migratorio actual con un criterio pastoral irreprochable. Y me ha dolido especialmente que no hubiera ninguna voz relevante en la Iglesia que se alzara en su defensa. Porque eso quiere decir que hay muy pocos "leños verdes" en la Iglesia y si es así ¿qué harán con ella estando tan seca?
"El momento es apremiante; queda como solución que el que está casado viva como si no lo estuviera; el que compra como si no disfrutara; el que llora como si no llorase... Porque si tu mano te hace pecar...vale más entrar manco en el cielo que ir entero al fuego inextinguible."
Hoy Jesús cuelga de la Cruz por todas partes; en nuestra propia casa palpamos el sufrimiento; el Resto de Israel está oprimido y sólo Dios nos puede salvar. Es tiempo de rasgarse los corazones y no las vestiduras. En esta brecha en que estamos, todos a una, con un solo corazón, deberíamos implorar al que nos prometió: "Me invocarás y yo te escucharé": 
TE RUEGO, SEÑOR, SÁLVAME. SANTA MARÍA, RUEGA POR ESPAÑA, RUEGA POR TUS HIJOS

lunes, 17 de octubre de 2016

MATATÍAS

[Del Libro de los Macabeos.]

Rebelión de Matatías
El año ciento cuarenta y tres después de vencer a Egipto, Antíoco emprendió el camino de regreso. Subió contra Israel y llegó a Jerusalén con un poderoso ejército.
Entró con insolencia en el santuario y se llevó el altar de oro, el candelabro de la luz con todos los accesorios, la mesa de la proposición, los vasos de las libaciones, las copas, los incensarios de oro, la cortina, las coronas y arrancó todo el decorado de oro que recubría la fachada del Templo. Se apropió también de la plata, oro, objetos de valor y de cuantos tesoros ocultos pudo encontrar. Tomándolo todo, partió para su país después de derramar mucha sangre y de proferir palabras de extrema insolencia.

En todo el país se alzó un gran duelo por Israel./ Príncipes y ancianos gimieron,/ languidecieron doncellas y jóvenes,/ la belleza de las mujeres se marchitó./ El recién casado entonó un canto de dolor,/ sentada en el lecho nupcial, la esposa lloraba./ Se estremeció el país por sus habitantes,/ toda la casa de Jacob se cubrió de vergüenza./

Por aquel tiempo, Matatías, hijo de Juan, hijo de Simeón, sacerdote del linaje de Yehoyarib, dejó Jerusalén y fue a establecerse en Modín. Tenía cinco hijos: Juan, por sobrenombre Gaddi; Simón, llamado Tasí; Judas, llamado Macabeo; Eleazar, llamado Avarán; y Jonatán, llamado Affús. (…)
Se les unió por entonces el grupo de los asideos, israelitas valientes y entregados de corazón a la Ley. Además, todos aquellos que querían escapar de los males, se les juntaron y les ofrecieron su apoyo. Formaron así un ejército e hirieron en su ira a los pecadores, y a los impíos en su furor. Los restantes tuvieron que huir a tierra de gentiles buscando su salvación. Matatías y sus amigos hicieron correrías destruyendo altares, obligando a circuncidar cuantos niños incircuncisos hallaron en el territorio de Israel y persiguiendo a los insolentes. La empresa prosperó en sus manos: arrancaron la Ley de mano de gentiles y reyes, y no consintieron que el pecador se impusiera.
Le sucedió su hijo Judas, llamado Macabeo, que siguió su levantamiento. Todos sus hermanos y los que habían seguido a su padre le ofrecieron apoyo y sostuvieron con entusiasmo la guerra de Israel.

Martirio de Eleazar
A Eleazar, uno de los principales escribas, varón de ya avanzada edad y de muy noble aspecto, le forzaban a abrir la boca y a comer carne de puerco. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida infame, marchaba voluntariamente al suplicio del apaleamiento, después de escupir todo, que es como deben proceder los que tienen valentía para rechazar los alimentos que no es lícito probar ni por amor a la vida. Los que estaban encargados del banquete sacrificial contrario a la Ley, tomándole aparte en razón del conocimiento que de antiguo tenían con este hombre, le invitaban a traer carne preparada por él mismo, y que le fuera lícita; a simular como si comiera la mandada por el rey, tomada del sacrificio, para que, obrando así, se librara de la muerte, y por su antigua amistad hacia ellos alcanzara benevolencia. Pero él, tomando una noble resolución digna de su edad, de la prestancia de su ancianidad, de sus experimentadas y ejemplares canas, de su inmejorable proceder desde niño y, sobre todo, de la legislación santa dada por Dios, se mostró consecuente consigo diciendo que se le mandara pronto al Hades. "Porque a nuestra edad no es digno fingir, no sea que muchos jóvenes creyendo que Eleazar, a sus noventa años, se ha pasado a las costumbres paganas, también ellos por mi simulación y por mi apego a este breve resto de vida, se desvíen por mi culpa y yo atraiga mancha y deshonra a mi vejez. Pues aunque me libre al presente del castigo de los hombres, sin embargo ni vivo ni muerto podré escapar de las manos del Todopoderoso. Por eso, al abandonar ahora valientemente la vida, me mostraré digno de mi ancianidad, dejando a los jóvenes un ejemplo noble al morir generosamente con ánimo y nobleza por las leyes venerables y santas.
Habiendo dicho esto, se fue enseguida al suplicio del apaleamiento. Los que le llevaban cambiaron su suavidad de poco antes en dureza, después de oír las referidas palabras que ellos consideraban una locura; él, por su parte, a punto ya de morir por los golpes, dijo entre suspiros: "El Señor, que posee la ciencia santa, sabe bien que, pudiendo librarme de la muerte, soporto flagelado en mi cuerpo recios dolores, pero en mi alma los sufro con gusto por temor de él."
De este modo llegó a su tránsito (no sólo a los jóvenes, sino también a la gran mayoría de la nación, Eleazar dejó su muerte como ejemplo de nobleza y recuerdo de virtud.)

Una madre ejemplar

Sucedió también que siete hermanos apresados junto con su madre, eran forzados por el rey, flagelados con azotes y nervios de buey, a probar carne de puerco (prohibida por la Ley). Uno de ellos, hablando en nombre de los demás, decía así: "¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que violar las leyes de nuestros padres." El rey, fuera de sí, ordenó poner al fuego sartenes y calderas. En cuanto estuvieron al rojo, mandó cortar la lengua al que había hablado en nombre de los demás, arrancarle el cuero cabelludo y cortarle las extremidades de los miembros, en presencia de sus demás hermanos y de su madre. Cuando quedó totalmente inutilizado, pero respirando todavía, mandó que le acercaran al fuego y le tostaran en la sartén. Mientras el humo de la sartén se difundía lejos, los demás hermanos junto con su madre se animaban mutuamente a morir con generosidad, y decían: "El Señor Dios vela y con toda seguridad se apiadará de nosotros, como declaró Moisés en el cántico que atestigua claramente: 'Se apiadará de sus siervos'."
Cuando el primero hizo así su tránsito, llevaron al segundo al suplicio y después de arrancarle la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaban: "¿Vas a comer antes de que tu cuerpo sea torturado miembro a miembro?" Él respondiendo en su lenguaje patrio, dijo: "¡No!" Por ello, también éste sufrió a su vez la tortura, como el primero. Al llegar a su último suspiro dijo: "Tú, criminal, nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará a una vida eterna."
Después de éste, fue castigado el tercero; en cuanto se lo pidieron, presentó la lengua, tendió decidido las manos (y dijo con valentía: "Por don del Cielo poseo estos miembros, por sus leyes los desdeño y de Él espero recibirlos de nuevo)." Hasta el punto de que el rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del ánimo de aquel muchacho que en nada tenía los dolores.
Llegado éste a su tránsito, maltrataron de igual modo con suplicios al cuarto. Cerca ya del fin decía así: "Es preferible morir a manos de hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por Él; para ti, en cambio, no habrá resurrección a la vida."
Enseguida llevaron al quinto y se pusieron a atormentarle. Él, mirando al rey, dijo: "Tú, porque tienes poder entre los hombres aunque eres mortal, haces lo que quieres. Pero no creas que Dios ha abandonado a nuestra raza. Aguarda tú y contemplarás su magnífico poder, cómo te atormentará a ti y a tu linaje."
Después de éste, trajeron al sexto, que estando a punto de morir decía: "No te hagas ilusiones, pues nosotros por nuestra propia culpa padecemos; por haber pecado contra nuestro Dios (nos suceden cosas sorprendentes). Pero no pienses quedar impune tú que te has atrevido  a luchar contra Dios."
Admirable de todo punto y digna de glorioso recuerdo fue aquella madre que, al ver morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, sufría con valor porque tenía la esperanza puesta en el Señor. Animaba a cada uno de ellos en su lenguaje patrio y, llena de generosos sentimientos y estimulando con ardor varonil sus reflexiones de mujer, les decía: "Yo no sé cómo aparecisteis en mis entrañas, ni fui yo quien os regaló el espíritu y la vida, ni tampoco organicé yo los elementos de cada uno. Pues así el Creador del mundo, el que modeló al hombre en su nacimiento y proyectó el origen de todas las cosas, os devolverá el espíritu y la vida con misericordia, porque ahora no miráis por vosotros mismos a causa de sus leyes."
Antíoco creía que se le despreciaba a él y sospechaba que eran palabras injuriosas. Mientras el menor seguía con vida, no sólo trataba de ganarle con palabras, sino hasta con juramentos le prometía hacerle rico y muy feliz, con tal de que abandonara las tradiciones de sus padres; le haría su amigo y le confiaría altos cargos. Pero como el muchacho no le hacía ningún caso, el rey llamó ala madre y la invitó a que aconsejara al adolescente para salvar su vida. Tras de instarle él varias veces, ella aceptó el persuadir a su hijo. Se inclinó sobre él y burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua patria: "Hijo, ten compasión de mí que te llevé en el seno por nueve meses, te amamanté por tres años, te crié y te eduqué hasta la edad que tienes (y te alimenté). Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios y que también el género humano ha llegado así a la existencia. No temas a este verdugo, antes bien, mostrándote digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia."
En cuanto ella terminó de hablar, el muchacho dijo: "¿Qué esperáis? No obedezco al mandato del rey; obedezco el mandato de la Ley dada a nuestros padres por medio de Moisés. Y tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios. (Cierto que nosotros padecemos por nuestros pecados.) Si es verdad que nuestro Señor que vive, está momentáneamente irritado para castigarnos y corregirnos, también se reconciliará de nuevo con sus siervos. Pero tú, ¡oh impío y el más criminal de todos los hombres!, no te engrías neciamente, entregándote a vanas esperanzas y alzando la mano contra sus siervos; porque todavía no has escapado del juicio del Dios que todo lo puede y todo lo ve. Pues ahora nuestros hermanos, después de haber soportado una corta pena por una vida perenne, cayeron por la alianza de Dios; tú, en cambio, por el justo juicio de Dios cargarás con la pena merecida por tu soberbia. Yo, como mis hermanos, entrego mi cuerpo y mi vida por las leyes de mis padres, invocando a Dios para que pronto se muestre propicio con nuestra nación, y que tú con pruebas y azotes llegues a confesar que él es el único Dios. Que en mí y en mis hermanos se detenga la cólera del Todopoderoso justamente descargada sobre nuestra raza."
El rey, fuera de sí, se ensañó con éste con mayor crueldad que con los demás, por resultarle amargo el sarcasmo. También éste tuvo un limpio tránsito, con entera confianza en el Señor. Por último, después de los hijos murió la madre.
Sea esto bastante para tener noticia de los banquetes sacrificiales y de las crueldades sin medida.  re

(He terminado de editar este texto en el día de San Ignacio de Antioquía de 2016+. Sirva el mismo como homenaje al obispo que sucedió a San Pedro en Jerusalén y que murió anciano, devorado por las fieras, por amor a Dios y a los hombres.)


















NADA NUEVO BAJO EL SOL (ppt))

La religión: Cocaína del pueblo
El mal es el mismo ayer, hoy y siempre. Pero no tiene dominio sobre los cristianos.

En piedra se grabaron los Diez Mandamientos, el Decálogo, la Ley primera. Tenía una función de pedagogo, de preparar a la humanidad para la definitiva ley que llegaría en la plenitud de los tiempos. Estos han venido con Cristo y esa Alianza de Dios con los hombres, nueva y eterna, fue sellada en el árbol de la Cruz. Y en pasta de árbol, osea, en papel, ha llegado hasta nosotros esa Buena Noticia.
Pero las Escrituras nos advierten de que el anunciado final feliz de la Historia vendrá precedido de gran desunión y violencia, de grandes calamidades. Esa división -la tijera- dañará los tejidos de la sociedad produciendo heridas que sólo una mirada amorosa a la Cruz podrá curar. 
En nuestros días, el avance del anticristo -que niega el poder redentor de la Cruz- es tan grave, que sólo un nuevo florecimiento del martirio en Europa podrá ponerle freno.

Hoy, domingo, en Cáceres, madrugué y bajé a dar un paseo por Cánovas. De camino, llegando a la Cruz, me paré a tomar un café en un bar. Había a la entrada un par de sillas y una mesita para los fumadores. Un señor, cafelito, copa y periódico, disfrutaba temprano de sus benignos hados. Al salir observé que, con muchos miramientos, intentaba contener a dos camaradas que, de pie a su lado, opinaban seriamente que el PSOE no podía darle el gobierno a Rajoy, aunque con ello se perdieran 8 ó 10 escaños. Yo pensé: ¿opinarán lo mismo sus respectivas familias? pero ahogué enseguida mis pensamientos al darme cuenta de que estaba cuestionando nada menos que el DECÁLOGO de la nueva religión, esto es:

1- La corrupción es patrimonio de unos cuantos (casi todos de derechas).
2- El PSOE "de Sánchez" es limpio y nuevo.
3- Existen la izquierda y la derecha, los progres y los carcas.
4- Lo que dice la tele "va a misa".
5- Cuando ya "no sirvas para nada" no tendrás que sufrir.
6- En cuanto al sexo, cada uno es dueño de su cuerpo y libre para poner y quitar de él lo que le parezca.
7- La ética del Bien y del Mal es un cuento y aquí cada uno va a lo suyo.
8- España vale y lo vamos a demostrar.
9- Ahorrar es un error, el gasto es el que impulsa la economía.
X- Lo que es seguro es que "lo más seguro es que Dios no exista y si existe es un estorbo".

Ante esa repentina iluminación, bajé la cabeza y vi la sombra de la muerte rondándonos. Entonces, en vez de seguir para Cánovas a darme un paseo, subí a la capilla de la Adoración Perpetua, a cargar pilas para poder frenar, en mí el primero, el avance del odio, que se expande por los huecos que la carcoma va dejando.
Sé que Dios vencerá al final pero ¡ojalá pasara pronto este trago y no hubiera que lamentar muchas desgracias!

España, tierra de María, ¡reaviva tu fe! ¡reza y pídele a Dios que se apiade de nosotros y nos ayude! ¡que se acaben las discordias y reine la paz! AMÉN.

domingo, 16 de octubre de 2016

PIEDRA, PAPEL O TIJERA

Atale, demoníaco Caín o me delata (Palíndromo de Julio Cortázar)
En piedra se grabaron los Diez Mandamientos, el Decálogo, la Ley primera. Tenía una función de pedagogo, de preparar a la humanidad para la definitiva ley que llegaría en la plenitud de los tiempos. Estos han venido con Cristo y esa Alianza de Dios con los hombres, nueva y eterna, fue sellada en el árbol de la Cruz. Y en pasta de árbol, osea, en papel, ha llegado hasta nosotros esa Buena Noticia.
Pero las Escrituras nos advierten de que el anunciado final feliz de la Historia vendrá precedido de gran desunión y violencia, de grandes calamidades. Esa división -la tijera- dañará los tejidos de la sociedad produciendo heridas que sólo una mirada amorosa a la Cruz podrá curar. 
En nuestros días, el avance del anticristo -que niega el poder redentor de la Cruz- es tan grave, que sólo un nuevo florecimiento del martirio en Europa podrá ponerle freno.

Hoy, domingo, en Cáceres, madrugué y bajé a dar un paseo por Cánovas. De camino, llegando a la Cruz, me paré a tomar un café en un bar. Había a la entrada un par de sillas y una mesita para los fumadores. Un señor, cafelito, copa y periódico, disfrutaba temprano de sus benignos hados. Al salir observé que, con muchos miramientos, intentaba contener a dos camaradas que, de pie a su lado, opinaban seriamente que el PSOE no podía darle el gobierno a Rajoy, aunque con ello se perdieran 8 ó 10 escaños. Yo pensé: ¿opinarán lo mismo sus respectivas familias? pero ahogué enseguida mis pensamientos al darme cuenta de que estaba cuestionando nada menos que el DECÁLOGO de la nueva religión, esto es:

1- La corrupción es patrimonio de unos cuantos (casi todos de derechas).
2- El PSOE "de Sánchez" es limpio y nuevo.
3- Existen la izquierda y la derecha, los progres y los carcas.
4- Lo que dice la tele "va a misa".
5- Cuando ya "no sirvas para nada" no tendrás que sufrir.
6- En cuanto al sexo, cada uno es dueño de su cuerpo y libre para poner y quitar de él lo que le parezca.
7- La ética del Bien y del Mal es un cuento y aquí cada uno va a lo suyo.
8- España vale y lo vamos a demostrar.
9- Ahorrar es un error, el gasto es el que impulsa la economía.
X- Lo que es seguro es que "lo más seguro es que Dios no exista y si existe es un estorbo".

Ante esa repentina iluminación, bajé la cabeza y vi la sombra de la muerte rondándonos. Entonces, en vez de seguir para Cánovas a darme un paseo, subí a la capilla de la Adoración Perpetua, a cargar pilas para poder frenar, en mí el primero, el avance del odio, que se expande por los huecos que la carcoma va dejando.
Sé que Dios vencerá al final pero ¡ojalá pasara pronto este trago y no hubiera que lamentar muchas desgracias!
España, tierra de María, ¡reaviva tu fe! ¡reza y pídele a Dios que se apiade de nosotros y nos ayude! ¡que se acaben las discordias y reine la paz! AMÉN.

martes, 11 de octubre de 2016

EL AMOR Y LA POLÍTICA

Hace un par de años, un vecino marroquí me dijo que el drama en su país es la corrupción. Ahora tienen AVE y autopistas, pero no son todos iguales ante la ley; allí el soborno es la norma.
Este hombre admiraba la democracia real de España, esa cierta limpieza ética en lo público y ciertamente es de admirar. Pero esa calidad cívica se está deteriorando rápidamente porque el sustrato humano que la garantizaba está dañado.
Lo que se ve en una sociedad es reflejo de lo que viven los ciudadanos. Y el arte, las leyes y la filosofía son expresión del vigor o la decadencia del pueblo. Pero esa fuerza ¿de dónde viene?
Sin duda procede del Amor. Por amor puede uno sufrir ... y hasta morir. El amor es paciente...
No hay alternativa al amor, nada se le puede comparar. Su ausencia da paso a todo tipo de monstruosidades. Obviamente, creer que existe el Amor y que manda en el mundo es cuestión de fe.

VUELTA LA MULA AL TRIGO

jueves, 6 de octubre de 2016

AL PAN, PAN (música de Bono y Pavarotti)

Belleza interior
Antonio Machado no escribió eso de "que una de las dos Españas ha de helarte el corazón". Esa es la conclusión que yo saco al leer una nota a pie de página de una antología suya de poemas, donde dice algo así como que, los que tenían poder para hacerlo, cambiaron unos versos referidos al hecho de que en España resuelven los asuntos importantes las mujeres y si hace falta "a escobazos", por estos otros malhadados que se han hecho tan famosos; ¡menudo trueque! Habría que empezar a leer la historia de España otra vez desde ese punto, al menos en lo tocante al análisis sociológico de los sexos en la sociedad del siglo XX.
Si a punto estuvieron de trocar al genial hidalgo hispano por el maleado personaje de Avellaneda, no es extraño que, avanzada ya la descomposición histórica, se hayan atrevido a profanar las delicadas huellas del humilde, elevado y -en el buen sentido de la palabra- "bueno", Antonio Machado.  
Este poeta escribe sobre lo que vive, desvelándonos la belleza de lo corriente. ¡Cómo no iba a escribir sobre las mujeres! Y no me cabe duda de que lo hizo como en toda su obra, con respeto, rigor y tino, aunque la fibra estética que pulsara para hacerlo estuviera tocada por el sufrimiento que de esa relación obligada, misteriosa y maravillosa le hubiera podido llegar.
Gracias a Serrat empecé a oír cosas de Machado, y algunas de ellas pude verlas también sobre el papel. En concreto dice el poeta en unos versos que amó en las mujeres "cuanto ellas pudieran tener de hospitalario". Me descubre el poema una realidad que el vivió y que ahora, casado, entiendo. Como entiendo y comparto también su afirmación sobre el papel de las mujeres en la decisión sobre el rumbo de la historia en España.
En general, siento un deje de tristeza, que se corresponde con la elección de la soledad como estilo de vida, en la poesía de Machado. Y pienso que la cuestión de las mujeres no es de las menos importantes en este sufrimiento del poeta.
Esas condiciones adversas para el matrimonio que certeramente señaló hace un siglo aquel noble español, han ido a peor, complicando tanto el obligado entendimiento del hombre y la mujer que hemos llegado al punto o casi, donde va a ser cierto lo que nos asegura el Espíritu Santo (1Tim 4, 1) de que llegará el día en que algunos prohiban el matrimonio.
El edificio humano levantado en dos milenios ha sido tan atacado que apenas queda piedra sobre piedra. Y de los pilares, la familia instituida sobre el matrimonio indisoluble entre hombre y mujer, los pocos que quedan soportan vientos de tal intensidad que se desgastan rapidísimamente.
Pero aunque las Leyes Naturales estén olvidadas de todos, como no son hechas de piedra, no pasan; y quien quiera vivir con autenticidad su vida y tentar a la suerte de la felicidad, entrando por ellas encontrará respuestas definitivas sobre sus principales interrogantes.
Sabiendo que el hombre fue creado antes que la mujer en el orden temporal y que fue ella la que transgredió en primer lugar, deduce con acierto San Pablo que es garantía de estabilidad para el matrimonio que sea el hombre el que en diálogo asiduo y sincero con Dios tome las decisiones que comprometan el modo de estar de la familia en la sociedad y que la mujer procure su belleza no en las formas, pues ya de por sí en eso aventaja al hombre y basta con que vaya sencillamente arreglada, sino en la calidad de sus obras, en el amor que ponga en atender a su familia y en ser modesta. 
Son estas unas ideas breves sobre el diagnóstico social de hoy, halladas en ese libro de instrucciones de la vida que yace en el olvido de las sociedades modernas, para nuestra desgracia. (Continuará)
https://www.youtube.com/watch?v=1nizM7a9wlI&sns=fb

lunes, 3 de octubre de 2016

MEJORES SON QUE EL VINO TUS AMORES (MERCY's YEAR END)

Ellos hablan con Jesús

Los medios entienden la convocatoria del Papa de un año de la Misericordia  como que los católicos no tienen que pasar tanto tiempo en las iglesias sino que, para ser como Dios manda, tienen que dedicarse básicamente a las obras sociales, a socorrer a los menesterosos.
Dentro de la Iglesia son no pocos los que alcanzan a ver más allá y entienden que la misericordia no es sólo dar de comer al hambriento o vestir al desnudo sino que, como el catecismo señala, existen también las obras de misericordia espirituales, que son tan importantes como las materiales.
Luego están un grupo reducido que son los estudiosos del mensaje del Papa, que penetran a fondo en él y que son los que podrían explicarnos que la aportación fundamental de la llamada del Papa es la idea de que la Misericordia bien entendida es la que cada uno acoge en su interior para poder después derramarla a los demás.
En cualquier caso, puestos a reevangelizar el mundo, que es el empeño actual de la Iglesia, no resulta fácil desmontar la idea de que la religión nos dice cómo tenemos que comportarnos, y este año de la Misericordia que el Papa ha decretado, no parece haber servido mucho para deshacer ese equívoco.
Desde el más tosco y extendido "Tenemos que cuidar el planeta y ayudar a los pobres para ser buenos", al más sofisticado "No se trata de hacer muchas cosas sino de hacerlo todo por amor", hay un largo trecho, en el cual está la gran muchedumbre hambrienta de vida eterna y la mayor parte de los pastores del rebaño. Transitar fuera de esta vía es una osadía y está mal visto. Pero es necesario anunciar al mundo DE NUEVO que se han terminado nuestras preocupaciones, que por fin hemos sido rescatados de toda esclavitud y nombrados herederos del Reino en Cristo Jesús. Esto significa el fin de todas las obligaciones, de todas las reglas, de todos los pesados e insoportables "Tengo que", para instalarnos en el "Y mientras vivo en esta carne mortal, vivo de la fe en Cristo Jesús que me amó y se entregó por mí para que yo tenga vida eterna".
Esta es la noticia que puede salvar al mundo y que para aumentar nuestro gozo anunciamos los católicos. Que Jesucristo está vivo y es el único capaz de salvarnos y que sólo el trato íntimo con Él es garantía y prenda de salvación y de una vida lograda, fecunda y feliz.
Un cordial saludo

LAS CARTAS BOCA ARRIBA

Antonio Machado no escribió eso de "que una de las dos Españas ha de helarte el corazón". Esa es la conclusión que yo saco al leer una nota a pie de página de una antología suya de poemas, donde dice algo así como que, los que tenían poder para hacerlo, cambiaron unos versos referidos al hecho de que en España resuelven los asuntos importantes las mujeres y si hace falta "a escobazos", por estos otros malhadados que se han hecho tan famosos; ¡menudo trueque! Habría que empezar a leer la historia de España otra vez desde ese punto, al menos en lo tocante al análisis sociológico de los sexos en la sociedad del siglo XX.
Si a punto estuvieron de trocar al genial hidalgo hispano por el maleado personaje de Avellaneda, no es extraño que, avanzada ya la descomposición histórica, se hayan atrevido a profanar las delicadas huellas del humilde, elevado y -en el buen sentido de la palabra- "bueno", Antonio Machado.  
Este poeta escribe sobre lo que vive, desvelándonos la belleza de lo corriente. ¡Cómo no iba a escribir sobre las mujeres! Y no me cabe duda de que lo hizo como en toda su obra, con respeto, rigor y tino, aunque la fibra estética que pulsara para hacerlo estuviera tocada por el sufrimiento que de esa relación obligada, misteriosa y maravillosa le hubiera podido llegar.
Gracias a Serrat empecé a oír cosas de Machado, y algunas de ellas pude verlas también sobre el papel. En concreto dice el poeta en unos versos que amó en las mujeres "cuanto ellas pudieran tener de hospitalario". Me descubre el poema una realidad que el vivió y que ahora, casado, entiendo. Como entiendo y comparto también su afirmación sobre el papel de las mujeres en la decisión sobre el rumbo de la historia en España.
En general, siento un deje de tristeza, que se corresponde con la elección de la soledad como estilo de vida, en la poesía de Machado. Y pienso que la cuestión de las mujeres no es de las menos importantes en este sufrimiento del poeta.
Esas condiciones adversas para el matrimonio que certeramente señaló hace un siglo aquel noble español, han ido a peor, complicando tanto el obligado entendimiento del hombre y la mujer que hemos llegado al punto o casi, donde va a ser cierto lo que nos asegura el Espíritu Santo (1Tim 4, 1) de que llegará el día en que algunos prohiban el matrimonio.
El edificio humano levantado en dos milenios ha sido tan atacado que apenas queda piedra sobre piedra. Y de los pilares, la familia instituida sobre el matrimonio indisoluble entre hombre y mujer, los pocos que quedan soportan vientos de tal intensidad que se desgastan rapidísimamente.
Pero aunque las Leyes Naturales estén olvidadas de todos, como no son hechas de piedra, no pasan; y quien quiera vivir con autenticidad su vida y tentar a la suerte de la felicidad, entrando por ellas encontrará respuestas definitivas sobre sus principales interrogantes.
Sabiendo que el hombre fue creado antes que la mujer en el orden temporal y que fue ella la que transgredió en primer lugar, deduce con acierto San Pablo que es garantía de estabilidad para el matrimonio que sea el hombre el que en diálogo asiduo y sincero con Dios tome las decisiones que comprometan el modo de estar de la familia en la sociedad y que la mujer procure su belleza no en las formas, pues ya de por sí en eso aventaja al hombre y basta con que vaya sencillamente arreglada, sino en la calidad de sus obras, en el amor que ponga en atender a su familia y en ser modesta. 
Son estas unas ideas breves sobre el diagnóstico social de hoy, halladas en ese libro de instrucciones de la vida que yace en el olvido de las sociedades modernas, para nuestra desgracia. (Continuará)

CUENTO DE NAVIDAD

Parte de la familia de Manuel, en sus Bodas de Oro
Viéndose rodeado de toda su familia, veintidós personas, mientras unos cantaban y otros reían, aprovechó, como solía hacer, para quedarse a solas unos momentos con Jesús. Procuraba no dejar pasar mucho tiempo sin Él. Era su vida.
En ese ratito de intimidad, cerrando los ojos de cuando en cuando en su sillón para que no le interrumpiesen demasiado, le habló de ‘sus cosas’ a Jesús.
¿Te acuerdas aquella Nochebuena, cuando yo tenía 16 años y era ‘un rebelde’? No quise irme al pueblo con mis padres y me dejaron solo. Cené una tortilla francesa, más triste que la una. Y aquella tristeza aumentó, vaya que si aumentó. Cebada por mi egoísmo y mi ambición, de ‘aquel huevo batido’ no nació un pollito, nació una alimaña.
Pero pasemos página. Cosas difíciles viví en mi juventud. Hasta que me obligaste a escucharte en aquel acantilado… ¡Y qué paciencia tuviste! Pero por eso me salvaste y me hiciste revivir. ¡Cuánto te tengo que agradecer!
Y después aquella otra Nochebuena que Tú ya sabes porque sufriste más que yo. Permitiste que el sufrimiento me llegara hasta los huesos. Y se quedara. Pero te quedaste Tú con él. Y por eso me nacieron alas. Entonces se me abrieron los ojos al misterio de la vida. Lo que no había comprendido empecé a entenderlo poco a poco. Y aquella personalidad que me habías dado al nacer, tan rica, tan diversa, tan vigorosa, que se había quedado en nada por toda mi miseria, empezó a rebrotar.
Y me hice hombre. El hombre de verdad que sólo nace en nosotros cuando te miramos y hacemos lo que Tú nos digas.
A partir de ahí, sufrir y amar, sufrir y amar… luchar o morir. Y al final, contigo y gracias a ti, la victoria.
Ahí están mis trofeos: Hijos, nietos, familias felices reunidas para celebrar la Navidad…

- ¡Eh, abuelo, que te duermes!
- ¡Ah, Manuel! eres tú. No, majo, no me duermo. Estaba recordando…!
- Venga, cuéntanos otra vez la historia de cómo España volvió a ser una nación fuerte y unida.
- Sí, merece la pena oírlo y tomar nota.
- ¡Eh, callad, que va a hablar el abuelo!
- Venga, os lo cuento y nos vamos todos a la Misa del Gallo:

«Por aquel entonces la destrucción de empleo era imparable. Nadie se fiaba de nadie y todo era pesimismo en torno. Corrían rumores de que el país iba a ser vendido a potencias extranjeras.
En esto, una emisora empezó a suscitar el interés general. Un nuevo líder, que hablaba con autoridad, explicaba cómo vivir sin angustia en medio de la pobreza. Hijo de un obrero y de una campesina, lo había aprendido todo en la escuela del sufrimiento y del sacrificio.
Lo singular era que infundía esperanza. Enseñaba diariamente cuáles habían sido los errores del pasado y cuál podía ser la salida. Quien más quien menos, todo el mundo reconocía su parte de culpa en el desastre y comprendían que esa autocrítica era el punto de partida de la reconstrucción.
Con los últimos rescoldos del sistema – la honradez y la solidaridad– avivó una revolución pacífica pero imparable. Los disidentes de estos nuevos modos enmudecieron. Y la admiración general espoleaba la reconstrucción.
Los intentos extranjeros de usurpar nuestra soberanía retrocedieron ante este suceso inaudito. Como el ave fénix, de un país en ruinas renacía un pueblo joven y vigoroso. En un último esfuerzo por mantener su identidad, se había doblegado ante las palabras veraces de un obrero. En un arranque de raza, se había inclinado ante el testimonio de un hombre de verdad. Y tanto bajó que encontró su raíz.
El árbol tronchado volvió a tener savia. Y sus ramas caídas se alzaron al cielo para ser mecidas por los nuevos vientos.
Pero si fue un gran milagro recuperar la estima de la propia cultura, no lo fue menos asumir con humildad su misión ante el mundo. Poseían el secreto del porvenir y esto les urgía a darlo a conocer:

“Dejad de pelear, dejad de amenazar, dejad de presumir. Que cada cual sea simplemente lo que es. Que cada cual eche una mano a su vecino. Que cada cual, si quiere ser el arquitecto de su propio destino, construya su casa – de madera o de ladrillo – a golpe de corazón.”»

Besos y abrazos

¡FELICIDADES, POLICÍAS!

LAS HADAS EXISTEN
Regresaba a Toledo con mi mujer y en algún sitio del cinturón de Madrid paramos a hacer compras. Nos dio la hora de cierre en una tienda y al salir vimos que un hombre de acento hispano entraba en discusión con un guardia de seguridad. El chispazo inicial fue que aun faltaban unos minutos para la hora oficial de cierre, pero por motivos 'colaterales' se inflamaron enseguida los ánimos. Como el asunto fue a mayores y se llevaron a aquel joven, que iba acompañado de su esposa, la mía y yo decidimos intervenir como testigos, dolidos por el abuso que suponía retener a aquellas personas sin que hubiera motivo suficiente para ello. Entramos en las dependencias del almacén con el acusado y su esposa y los guardias, a esperar a la Policía Nacional. Se habían mezclado los malos humores de varios pero no había habido nada tan grave que no pudiera solucionarse hablando y disculpándose.
Rezando todo el tiempo, mi mujer y yo buscábamos el modo y el momento de influir o persuadir al guardia para que retirara la acusación que había formulado. Pasó un tiempo largo y tenso en aquellas dependencias traseras del comercio, mientras esperábamos la llegada de la Policía Nacional. Aquel matrimonio de inmigrantes había dejado a sus hijos menores al cuidado de una vecina y su situación era muy delicada. El agente ofendido se obstinaba en mantener su postura y no parecía escuchar las buenas palabras que le dirigíamos. Pero el otro también se resistía a admitir su parte de culpa y no encontrábamos un cauce de conciliación. Mi mujer por un lado y yo por el otro, mediamos y rezamos sin parar para que aquel hombre no fuera detenido y volviera a casa con sus hijos. Por fin, después de dos horas en que inexplicablemente no acababa de llegar la patrulla, cedieron los ánimos al entendimiento y nos dirigimos a través de la larga nave hacia la salida. Cuando habíamos andado la mitad del trayecto entraron por la puerta dos policías, viniendo a nuestro encuentro. Temí entonces que lo que con tanto esfuerzo habíamos logrado se frustrara, pero resultó que la presencia de aquellos agentes del orden me pareció más de ángeles que de humanos: dos semblantes dulces y amables y un trato muy cortés, ambos parecieron alegrarse tanto como nosotros del feliz desenlace.

Nos sucedió en otra ocasión, volviendo a casa de enterrar a un familiar, que al pasar por la M-30, tuvimos que pegar un volantazo por un despiste para no saltarnos la salida de la A-42. Quiso la fortuna que fueran circulando detrás de nosotros los de Tráfico y como es lógico, nos pararon. Y de nuevo solicitamos la ayuda de nuestros ángeles custodios en un asunto que a bote pronto se nos antojaba harto complicado. De entrada asumimos sin reservas nuestra falta, sin pretender restarle importancia y reconociendo el peligro que habíamos generado. Íbamos hablando despacio, dejando que el tiempo transcurriera lento... y rezando. La conversación permitió que los agentes empezaran a considerar las variables psicológicas que pueden afectarte cuando entierras a un ser querido. Y así, poco a poco, olvidando sus ansias justicieras, los agentes fueron entrando en la nebulosa del cielo, donde hasta los sueños más imposibles pueden realizarse. Sintiéndonos felices nos despedimos de ellos dándoles las gracias y pensando complacidos que en todos los oficios hay gente razonable y buena. ¿O no?

La madurez en la fe pasa por etapas. En el camino crece tu confianza en Dios y eso te lleva a estar en el mundo viviendo como si todo dependiera de ti pero sabiendo que todo depende de Dios. Según eso, había yo aprovechado una oferta de planchas de aislamiento para forrar las paredes del desván y una vez metidas en el monovolumen comprobé que el susodicho era muy justito para tanta tabla. ¿Qué puedo hacer? pensé. Ya sé; aparcaré por aquí y cogeré el autobús para regresar; y mañana muy temprano vendré a buscarlo. Estaba amaneciendo aquel domingo cuando llegué a por la carga. Sobre el asiento del copiloto, totalmente tumbado, descansaba una pila de tablones OSB hidrófugos de 2,30 m de largos que llegaban hasta una cuarta del techo. Los inmovilicé lo mejor que pude y comencé el viaje despacito. Llevaba 5 km de autovía, cuando vi de lejos, entre la neblina de la madrugada, un coche tirado en la cuneta y los de Tráfico investigando. Pedí ayuda al cielo con insistencia y chequeé mi conciencia. ¡Bien, no estás poniendo en peligro a nadie, así que, TRANQUILO! Aproximándome, forcé mis músculos para sonreír, me aseguré de contar con mi ángel de la guarda y ensanché francamente la sonrisa. Paré a la altura de los policías, cuando ya uno estaba pendiente de mí. Bajé la ventanilla del copiloto y a través del exiguo espacio que se abría entre las tablas y el techo, dije distendidamente, con una hermosa sonrisa:
- Unos trabajando y otros divirtiéndose, ¡eh, agente!
- (Con laxitud corporal) Mira éstos, ¡cómo irían!
- Sí, menos mal que no ha habido heridos. Bueno, seguimos. ¡Que tengan buen día!
Y salí pitando, maravillado por aquel prodigio.

Repito, EXISTE DIOS y existen los ángeles, nombrados especialmente para ayudarnos. Os recomiendo que lo comprobéis; no tenéis nada que perder.

Un cordial saludo.
Toledo, a 2 de octubre de 2016, día de los Ángeles Custodios +




















domingo, 2 de octubre de 2016

EL CAMBIO TENDRÁ QUE ESPERAR

 De izquierda a derecha y de arriba a abajo,
 Sanchivera o Riveráncho
¡Qué torpes y necios sois para entender las Escrituras! les dijo Jesús a dos judios que iban de camino cabizbundos y meditabajos porque habían matado a su mesías-caudillo.
¡Estad alegres cielos y los que moráis en sus tiendas (los que aspiramos a llegar al cielo)! "Porque ellos han vencido al maligno por el testimonio de la Palabra que dieron y no amaron tanto sus vidas que temieran la muerte" "Porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que les acusaba ante Dios día y noche" "Ahora se estableció la Salud y el poderío y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo". Esto es lo que hoy hemos celebrado, por ser domingo. Y en un segundo plano porque con la dimisión de Sánchez el Reino de Dios está más cerca que antes.
Pronto habrá gobierno de Rajoy [esto lo escribí hace tres años, cuando España estaba sin gobierno], no hay duda. Hemos sufrido mucho y hemos estado al borde del abismo. Pero Dios, una vez más, nos ha sostenido en la brecha. Ahora bien, de este año que ha pasado convendría sacar una lección porque la lucha sin cuartel continúa. 
¿Hemos olvidado que en la vida sólo hay dos caminos y uno sólo es bueno? Desgraciadamente, hay muchos que sí lo han olvidado y dejándose seducir por fábulas y embustes han embotado sus conciencias y se han olvidado de que al final de la vida se les pedirá cuentas. ¡Despertad, despabilaos, que ese día viene como un ladrón en la noche; velad para que no os sorprenda!
¿Y qué tenemos que hacer? Arrepentíos, convertíos y creed en el Evangelio.
Algunos se asoman curiosos a escudriñar el abismo, corriendo un grave riesgo. Pero ¡incautos! ¿no veis que el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar? No le deis oportunidad de pillaros...antes bien, vigilad que el anochecer no os sorprenda en vuestro enojo, desterrad de vosotros las rencillas y la maledicencia, sobrellevaos mutuamente con paciencia, dejando que la paz actúe de árbitro en vuestros corazones; y por encima de todo el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada.
¿Sentís curiosidad por saber que hay fuera de estos pastos que os presentamos?
Al principio de este año de agonía que hemos pasado, los dos principales causantes de tanto dolor, Sanchivera o Riveránchez, os lo enseñaron fugazmente; os lo pasaron rápidamente por delante de los ojos y os dijeron su nombre: "El cambio".
A ellos les han convencido de que es la panacea para todos los males. Y se lo han creído porque los goces de este mundo ya les habían conquistado el corazón. Pero están muy engañados. Ese cambio hermoso sólo encierra podredumbre.
Cuentan que muerto Pedro Sánchez subió al cielo ingenuamente y se encontró con que no estaba entre los elegidos. Extrañado, llamó a su tocayo y éste le explicó que 'se había caído el sistema' pero que habían mirado en los archivos de papel y no le habían encontrado. Aprovechó Sánchez la coyuntura para exigir y obtuvo esta promesa: "Bien, como el fallo ha sido nuestro, vas a elegir tú dónde quieres pasar la eternidad. Estarás siete días aquí y otros siete en el infierno y después decides." Se pasó la semana del cielo de nube en nube, tocando el arpa con los ángeles...¡maravilloso! Entonces tomó un ascensor que bajó mucho tiempo. Al abrir vio una extensión inmensa de césped, y un grupo de gente elegante disfrutando de una tarde de golf, y una carpa en el medio con todo lo que los sentidos pudieran apetecer. Reconoció inmediatamente a algunos viejos amigos entre las personas que venían a su encuentro para darle la bienvenida, y se le pasó la semana en un abrir y cerrar de ojos. Llevado ante San Pedro, dudó un buen rato pero terminó por ceder a la voluptuosidad sensual del infierno. Bajaba otra vez en el ascensor esperando el mismo recibimiento que el día anterior pero en vez de eso, un ejército de harapientos muertos de hambre, acosados por bichos inmundos, hurgaban desesperadamente en aquel inmenso estercolero buscando algo que llevarse a la boca. Horrorizado por la visión empezó a gritar como un loco y en medio de aquel espanto vino hacia él saltando como una cabra Belcebú, tridente en ristre. ¿Por qué clamas, alma de cántaro? - Es que, es que... -del apuro no le salían las palabras- ayer estuve aquí y esto era totalmente distinto. Y le contestó la serpiente: "Sí, si, sí, pero es que ayer estábamos de campaña electoral y hoy ya has votado por nosotros; ja, ja, ja, ja".
El cambio que sin tener ni idea de lo que hacían intentaron imponernos estos dos desgraciados era el camino del infierno:
"Me levanto y desayuno bien. Me ducho y me perfumo. Le doy un beso a mi mujer, que de la tristeza no se levantará en toda la mañana y le digo a mi hija que se porte bien en el cole. Con voz muy débil me dice algo que casi no lo oigo y repito "pórtate bien". Y ya está, por fin ... el día completo para mí. Qué problemas tengo que resolver hoy, a ver... ¡Ah!, este asunto sí que es importante. Esto se tiene que hacer así y así. ¡Estos tíos son g...! Hablaré con fulanito... "hacemos esto y lo otro, de modo que se confíen... entonces se la jugamos y nos colgamos nosotros las medallas. ¿Quedamos para comer, tío? ¿te has fijado en la nueva?"
...estoy harto, mi mujer es una máquina de quejarse, es insoportable. Otra vez me saca la historia del niño, siempre igual, yo soy el culpable de todos sus males, no me deja en paz un minuto, ya no aguanto más.
(A la vuelta de unos pocos años...) Tanto tiempo esperando a jubilarme para esto, esta hija mía no deja de pedir:
- "Llévame al niño un ratito al parque papá, por favor, que Rafa se ha tenido que quedar en el trabajo para una reunión".
- (¿con quién se reunirá?) Pero, verás... es que camino muy mal, hija ...
-¡Anda, anda, no te quejes, que estás perfectamente! ¡Papá, ¿qué te pasa? ¿por qué lloras?! Madre mía, estás cada vez peor ¡eh! no sé qué voy a hacer contigo...
(Cría cuervos...)
-¡José, muévase! que han llamado ya para ir al comedor ¿no ve que ahí no deja pasar a la gente?
- Este José está fatal, no sé lo que durará.
- Pues a mí el médico ya me ha dicho que si sigue así, que lo ingresemos por urgencias...Total, la hija ya casi ni viene..." (Fin)

De modo que hay que felicitarse de que, gracias a Dios, los Riveránchez se hayan estrellado. Pero la vida es lucha y en lo escondido ya se están rearmando los malos, enardecidos y enrabietados por su humillación. Volverán al ataque inmediatamente, con más saña y más malicia, con otro nombre pero con el mismo collar de soberbia. ¡Los perros...! ¡Que Dios nos ayude!
Un cordial saludo.