Imagen de FÍATE

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domingo, 21 de febrero de 2016

ECO, IN MEMORIAM



Acaba de morir Umberto Eco, recién publicado Número cero. ¡Qué encantadora coincidencia!, la fecunda vida del semiólogo convertida en metáfora; como si después de muerto nos dijera: “Ahora comienzo mi obra”.
Será sin duda del mayor interés seguir su lección postrera y entenderla como su lección primera. ¿Qué hay de nuevo,  profesor?
Serio y sobrio a la vez, enarbola un periódico y dice: -  ¡LEEDLO ENTRE LÍNEAS!

Con Felipe González y una Iglesia light, la derecha se dejó achantar y con el tiempo llegó hasta sumarse a las sucesivas cazas de brujas que “la prensa” decretaba.
Como una apisonadora, se fueron sucediendo los envenenados ismos dando cumplimiento a la profecía sobre España del chamán Alfonso Guerra, que en su arrogancia no dudó en echarse a la espalda la pionera corrupción de su propio hermano, abriendo a un tiempo veda y vereda.
Durante dos décadas, la hegemonía cultural y moral de la izquierda fue incontestable y los “transgresores” duramente castigados. 
Sin ellos saberlo, aquellos fogosos jóvenes habían de ser elegidos en el sinuoso Suresnes para trasladar a la Calle Sierpes un festejado caballo de madera, que con el tiempo dejaría salir de sus infectas entrañas el monopolio comunicativo y la manipulación mediática que vencerían a España desde dentro. Dueño de la bu(r)la, el ariete virtual actuaría sembrando la división y debilitando el buen ánimo de la población, a base de inocular mediasverdades y de alimentar rencores.
A río revuelto 
Al aproximarse las elecciones, el potentísimo aparato mediático, en manos ya de no se sabe qué poderes, comenzó a dar voz a los insatisfechos y a negársela a los constantes, denigrando a éstos al mismo tiempo. Su objetivo, ya lo hemos visto, dividir para vencer. ¿A quién? A esa vieja raíz secular de nuestra sufrida tierra que sigue retoñando de modo constante; a ese “algo” estable que hace de España un proyecto común y duradero. 
La división cuajaría, por arte de birlibirloque, saliendo cuatro líderes en vez de dos de la chistera mediática y a continuación, tras dos meses más de magia barata, haciendo que el país de "las cosas claras y el chocolate espeso" parezca en Europa un lío que da miedo.
Sí, llevamos ya dos largos meses de desgobierno y show, a expensas de desaprensivos hechiceros a sueldo empleándose a fondo en "recrear" España: 
Sobresaltando con veladas amenazas y funestos vaticinios a la población que aspira a vivir honradamente; provocando inquietud con interminables dimes y diretes para desgastar, desorientar y desanimar; abusando con malas artes sicológicas, como vincular fotos alarmantes con textos inocuos o viceversa, para aumentar nuestra desazón; entremezclando pseudo-hechos –con protagonistas de alquiler– con medias verdades y desmentidos, para confundir, manejar y en último término llevar al pueblo al desánimo. Para ver si así desiste este noble pueblo de esa forma de vida que, arraigada en valores eternos, subsiste a contracorriente.
Otra metáfora, aunque no tan feliz como la de Eco, viene aquí a cuento: Cuando el PP recuperó el poder hace cuatro años, en el balcón de Génova saltaba como una adolescente Esperanza Aguirre, para contentar a la multitud, mientras Rajoy se quejaba de no poder hablar por el griterío.
Pecaba de ingenuo Rajoy, no cabe duda, pero tomó el toro por los cuernos y saneó las apolilladas arcas heredadas del socialismo. Esperanza Aguirre, en cambio, firmó enseguida un multimillonario contrato para Madrid con un magnate del vicio e hizo mutis por el foro de la escena política, pero viendo al poco fracasado su negocio, se apresuró a volver de nuevo al ruedo, con gran disgusto de los suyos. Ahora acaba de escenificar una honrosa dimisión (no sabemos si la última) “para darle ejemplo a Rajoy”.
Y otros igualmente oscuros personajes, baldón y rémora de nuestra patria que nunca faltan, vienen siendo sistemáticamente utilizados para vituperar la gestión del último gobierno, hasta casi hacernos olvidar los hechos objetivos de nuestra más reciente historia:
Un presidente socialista, Zapatero, dejó al PP en el 2011 un país en ruinas y al terminar Rajoy su mandato, en diciembre, España tenía la perspectiva de crecimiento mas alta de Europa. 
Si en el lapso de dos meses, mediando tan solo las elecciones y el trasiego mediático, hemos pasado a ser de nuevo un país en entredicho, habrá que pensar, como sugiere Eco, que el tejemaneje de los medios ha "traído cola". O lo que es lo mismo, que su intervención nos está llevando a "la cola".

Gracias, Umberto, por ponernos sobre aviso. Procuraremos no ceder a la tentación del desaliento que nos quieren inocular. Venga quien venga a gobernar, con la ayuda de Dios, como siempre, sabremos trabajar y convivir para darles un futuro de esperanza a nuestros hijos. Y tú, descansa en paz.

lunes, 15 de febrero de 2016

AL PRINCIPIO

Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe y el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas (Gén. 1, 1-2).
Del caos primordial sacó Dios un universo en armonía para disfrutar de él junto con el hombre. El hombre, para poder hacer las delicias de Dios, tenía que ser libre, no podía ser un simple juguete. O sea, el hombre fue creado libre en la unión con su Hacedor y esclavo en la separación (entiéndase en el pecado).
Esa aparente contradicción ha suscitado siempre la sospecha sobre la existencia de Dios o bien sobre su justicia. Viendo Dios esta dificultad desde siempre, incluyó en su Carta Magna de la Creación un Plan B. Así, al ser desencadenado este plan por el extravío del hombre, Dios Padre enviará al género humano a su Hijo por medio de María, y su sacrificio en la peor de las muertes posibles expiará nuestras culpas. De esa manera, según el deseo de Dios, quedaba claro que Él no había sido injusto al crear al hombre, ya que por la fe en ese Hijo suyo, verdadero Dios y verdadero Hombre, muerto y resucitado, podíamos recuperar la Salvación, el estado de gracia en el que habíamos sido creados.
La fe es pues el puente por el que dejamos atrás todo lo que nos causa tristeza. Pero la situación hoy es que sólo los muy audaces se atreven a cruzarlo por lo deteriorado que está. Afortunadamente, los que llegan a la otra orilla consiguen desde allí ir reconstruyéndolo.
Sobre ese puente tan maltrecho llueven hoy como nunca los bombardeos del enemigo, de modo que el que quiera avanzar por él tiene que ir muy pertrechado con las armas de la luz: la fe, la verdad y la Palabra de Dios, el Espíritu. Y aunque la "instrucción militar" es para toda la vida, la Cuaresma es un tiempo especialmente idóneo para preparar esas armas por medio de la práctica de las virtudes (ayuno, limosna y oración) y en comunión con la Iglesia. La confrontación constante de nuestra vida con Dios y con los hermanos nos pone a punto para la batalla y nos previene de tomar caminos extraños.
"Aunque camine por cañadas oscuras nada temo porque tu vara y tu cayado me sosiegan". "Os mando como ovejas en medio de lobos...no llevéis talega, ni alforjas ni un manto de repuesto, pero llevad sandalias y un bastón para el camino". "Durante sesenta y dos semanas estará reconstruído...habrá calles y fosos" (Del profeta Daniel. Oficio de Lectura del viernes, semana XXXII).
La vara, las sandalias y las calles nos hablan de las condiciones (o posibilidades) para moverse, para comunicarse. Y el cayado, el bastón y los fosos nos hablan de la protección y la seguridad para ese "viaje". Esas condiciones y seguridad, en el Salmo 22 quedan referidos a la acción de Dios; en la cita de Mt 10,16 a la escucha, a la obediencia activa de la Palabra de Dios; y en la profecía de Daniel al Templo o Iglesia, a la obligada comunión con los hermanos.
Pero cuando venga el Hijo de Dios ¿encontrará esta fe sobre la tierra? (Evangelio del sábado XXXII).