Imagen de FÍATE

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miércoles, 18 de noviembre de 2015

ÁNGELES



Existen. Y acuden en nuestra ayuda en cuanto los llamamos. Cuando nuestras fuerzas naturales ya no pueden más, aún nos quedan las sobrenaturales, que se nutren de la fe. Y aunque ésta esté bajo mínimos, siempre hay suficiente para gritarle a tu Ángel de la Guarda: ¡Ven!, y al punto está con nosotros sacándonos del apuro. Esto no es una cuestión opinable, simplemente funciona.  ¡Ah! y tampoco es superstición, faltaría más.
Sé que muchísimas familias viven dramas horribles en la aparente normalidad. El silencio que lo encubre todo hace de estas situaciones auténticas torturas. Los divorcios, los suicidios, las más diversas patologías y los vicios más esclavizantes tienen a menudo su origen en ese cáncer familiar.
Lo más sagrado de la humanidad, el núcleo social privilegiado por la naturaleza con el don de la fecundidad, se ha vuelto un terreno casi impracticable. O bien se desvirtúa hasta volverse estéril o bien le crece tanta maleza que lo hace igualmente inútil. ¿Qué le ha pasado al amor entre un hombre y una mujer?
Ese amor es como una planta. Comienza siendo una semilla y si las condiciones son favorables, esta semilla sigue su curso hasta convertirse en una planta hermosa de la que saldrán hijos igualmente buenos. ¿Qué condiciones son esas? Trabajos, atenciones, cuidados y mucha paciencia, para esperar a que el cielo la haga crecer y dar fruto.
Aun así, aun cuando hayamos puesto todo lo que esté en nuestra mano, es posible que la espera sea tan larga y costosa que tengamos tentaciones de abandonar. Porque el terreno en que tiene que crecer esa semilla está actualmente plagado de parásitos y se requiere de un esfuerzo heroico para protegerla durante todo su crecimiento. Además, en muchas ocasiones, el diagnóstico de la posible enfermedad es tan complicado, que la única posibilidad de acertar y vencer al mal depende de tener consigo, como uno más de la familia, al mejor jardinero del mundo, y a tiempo completo.
Pero lo feliz del caso es que éste jardinero está disponible siempre que se le llama (como sus ángeles) y está siempre dispuesto a habitar en nuestra casa.
Hermanos, si los problemas con tu mujer, tu marido, tus hijos, etc. se multiplican y te desbordan, no lo dudes, busca el modo de conocer al buen hortelano  e invítalo a entrar en tu hogar. Lenta, pero seguramente, tu intrincado jardín se irá limpiando y en lugar de cardos dará flores.
Un cordial saludo.

martes, 17 de noviembre de 2015

ALUMNOS



Además de las experiencias familiares y de lo que aprendan por "su cuenta", en los primeros veinte años de vida los jóvenes están muy influenciados por las vivencias escolares. ¿Qué les enseñan?
A eso se le llama "el currículum", y este puede ser explícito u oculto. El primero son los contenidos académicos y el segundo un montón de experiencias humanas de las que se habla poco. Pero eso tiene que cambiar.
Esforzarse tanto en adquirir un montón de datos no tiene mucho sentido. Por más saberes librescos que añadamos a la mochila,  nos van a servir de poco en el tipo de sociedad que nos espera. Por ejemplo: ¿Alguien de Vds. se había imaginado hace tan sólo siete años el desplome económico? ¿Y la tensión geo-política dentro y fuera de España? Difícilmente. Más bien nos creíamos lo que nos iban diciendo en la televisión. Y ahora además no podemos reclamar y ni siquiera tenemos a alguien de confianza a quien votar.
Entonces ¿qué tenemos que hacer? Pues tenemos que ponernos a pensar por nosotros mismos, como adultos que somos.
Corría una mujer por la orilla del mar gritando: "Mi hijo, el doctor, que se está ahogando". Ridículo, verdad. Y sin embargo real como la vida misma. Esa escena refleja que hemos convertido la vida en un concurso de escaparates y "nos da algo" si no ganamos el premio. Una locura.
Los años en que somos alumnos son los de nuestra entrada en el mundo, los que empleamos en ir descubriendo de qué va esto de vivir. Si esos años no nos sirven para descubrir que la vida tiene un sentido y un sentido hermoso, por el que vale la pena esforzarse, sufrir, amar y morir, no estaremos construyendo el futuro y muy probablemente la pérdida sea irreversible...para todos. 
Para recuperar esa ilusión por vivir, el momento histórico presente es crucial. Seguir la inercia indolente en que nos habíamos metido es altamente peligroso. La vida no es un juego. Es hermosa, pero nos compromete totalmente. 
Están cayendo los eslabones más débiles y nos van arrastrando a todos en su caída. Por un clavo se perdió una herradura, por una herradura un caballo, por un caballo un jinete, por un jinete un general, por un general una batalla, y por una batalla la guerra. O lo de Hemingway: "¿Por quién doblan las campanas? Doblan por ti."
Que la dinámica escolar de nuestros días se parezca en esencia tanto a la de hace un siglo es cuando menos llamativo. Somos los mayores los que estamos fracasando. Nuestro modo de vivir no es atractivo y eso se refleja en las instituciones escolares, que cada vez aburren más a los muchachos. 
El retorno necesario en esa inercia lo hemos de poner cada uno arrimando el hombro y cuadrándonos. Frenando el empuje de la barbarie del individualismo con nuestro pecho, con nuestra carne y si es preciso con nuestra sangre. En el momento último una espléndida y serena sonrisa se dibujará en nuestro rostro pensando que hemos hecho un futuro mejor para aquellos que tanto amamos.
Un cordial saludo. 

martes, 10 de noviembre de 2015

SABER VIVIR

"Caminante, no hay camino, se hace camino al andar...", decía Machado respecto al tema de "saber vivir"; y añadía: "Golpe a golpe, verso a verso".
De alguna manera, cada uno construye su vida; por distintas que sean las circunstancias, el sello personal está siempre presente; de aquí que se pueda decir con propiedad que no hay camino, sino que se hace. 
Así mismo, con verdad se puede decir que en toda vida humana hay golpes y hay versos, penas y alegrías, en la proporción que sea, pero los hay.
En su famoso poema, Machado habla también de cuando el cielo parece que se cierra y entonces sigue invitándonos a caminar, con golpes y con versos. Se diría que una fuerza interior le impulsa a seguir adelante contra viento y marea. 
No me cabe duda de que actuaba en él esa fuerza y que le venía de experimentar que puestos unos y otros en la balanza, los versos pesan más que los golpes. Porque si no es eso ¿qué otra cosa le podría prevenir de caer en la melancolía y en el abatimiento? pero su canción no es lastimera, sino animosa.
Machado era en esencia cristiano. Conocía el amor con mayúsculas y lo sabía unido a la cruz. Tenía esperanza, fe y caridad. Era un hombre prudente, sabio, responsable y en el buen sentido de la palabra "bueno". Por eso su receta para vivir suscita acuerdo: Vivir es caminar; pensar, decidir, llorar y reír. Y gozar con los mundos sutiles, en los que los sueños se hacen realidad, dure ésta poco o mucho. 
No sé si al final de su camino esos mundos ingrávidos que solían deleitar al poeta le seguirían pareciendo tan gentiles. O si para entonces ya no le bastaba con tan sólo verlos volar y súbitamente quebrarse. Sólo Dios lo sabe. Lo que sí sé es que como su camino no fue fácil y no se echó para atrás, la aceptación de sus dificultades le dio alas:
Alas para crear, alas para conocer, alas para ayudar a otros y, estoy seguro, finalmente, alas para subir al cielo.
Un cordial saludo.

domingo, 8 de noviembre de 2015

MITOS y MIEDOS


[Mito: 1. Fábula...2. Relato o noticia que desfigura lo que realmente es una cosa, y le da apariencia de ser más valiosa o más atractiva.] O sea, fábula que desfigura la realidad. 
Se suele asumir que los mitos pertenecen a ciertas culturas de la antigüedad y que en nuestra cultura actual la ciencia los ha desplazado. También se da por hecho que "la ciencia" es "Una, pura, universal y benéfica". 
Personalmente, en el atasco social en que nos encontramos, me resulta escandaloso que el prestigio de "la ciencia" siga intacto. Habiéndole dado las llaves del progreso ¿cómo es que nadie le pide cuentas del desastre? ¿Es posible que se haya convertido en un mito?
Pues tristemente sí. Su refinada pureza se ha contaminado y ya no queda más de ella que lo que queda de los dinosaurios, que sólo por la manipulación y la imaginación de algunos técnicos subsisten con apariencia real aunque son pura fábula.
Obviamente, no pongo en duda el método científico, que no es invención humana sino don precioso de nuestra condición racional. De lo que hablo aquí es del constructo social montado en torno a ese bien común que nos pertenece a todos. Lo que cuestiono no es la potencia creativa del rigor experimental sino la gestión que los depositarios y administradores de ese tesoro han venido haciendo, en detrimento del mismo.
En el 'milagro alemán' era obligatorio separar a los hermanos huérfanos que se daban en adopción (!). Ahora que también la locomotora alemana está perdiendo gas me viene a la memoria ese hecho llamativo a propósito de lo que sucedió en aquellas mismas latitudes con la ciencia y la fe. 
¿Qué suerte de superstición movió a tal despropósito? Sin duda la misma que sigue operando en nuestros días para que tan feúcha y deslucida como está la pobre hermana ciencia se la siga tratando como a la reina de corazones. Afortunadamente, como en el cuento, ha aparecido por fin un palafrenero para decirle al rey -en este caso a la reina- que está desnudo. La inesperada irrupción de la pobreza está sirviendo para destapar ese mal enquistado, que empezó siendo una fístula en el delicado tejido social de comienzos de la edad moderna y que, merced a la indolencia que medra con la prosperidad material y a pesar de las curas que aplicaron algunos valientes de cada época, se fue haciendo cada vez mayor, hasta llegar a la temible metástasis actual.
Es un triste espectáculo comprobar la poca o nula delicadeza que los pregoneros de hoy en día emplean al permitirse publicar noticias pretendidamente científicas que en realidad son señuelos para colar intereses bastardos:
Titular: 1."Es mejor dormir poco que a tirones. Los psiquiatras dicen que las frecuentes interrupciones del sueño elevan el riesgo de estar teniendo una depresión." 2. "Más de un 90% de los dentistas recomiendan un dentífrico con flúor".
Intencionadamente pongo esas dos "noticias" juntas, aunque todos sabemos que la segunda es de un famoso anuncio publicitario. Lo hago porque las dos "se aprovechan" de la buena fama de la ciencia. En el segundo caso está claro: El fluor protege el esmalte dental y no tiene contraindicaciones; el engaño está en eso de "más del 90%". ¡Toma ya! como que no es el 90 sino el 100%. Pero la frasecita tiene gancho. 
El primer titular es de mucha peor calaña. Consigue algo más que inclinarnos a comprar determinada marca de dentífrico: ¡Nos atemoriza!  ¿Quién no ha dormido mal alguna vez o casi siempre? Yendo como vamos en un barco con vías de agua ¿quién es el guapo que mantiene la serenidad en todo momento? Antes habría que dudar de la salud mental del que duerma a pierna suelta que del que no consiga conciliar el sueño. Y luego eso de "aumenta el riesgo de estar teniendo depresión" es endiabladamente enrevesado. Si aumenta el riesgo de padecer algo significa que aún no se padece. Pero a continuación dice claramente que el que duerme así ya tiene depresión. Es impresentable. Esta noticia trata a baquetazos a la lengua y a la ciencia. Y todo para meter miedo. Más ejemplos:
"Los estudiantes que duermen más los fines de semana, rinden menos"; "El 75% de los adolescentes depresivos no reciben tratramiento": (¡A por los hijos!); "El 40% de la violencia de género la padecen los hombres": (¡Y nosotras el 60%! -gritarán ellas más alto). "El problema educativo en España es la formación de los profesores": (¡Ya lo decía yo!). Todo versiones "científicas" de "elija su pelele y a porrazos con él". O lo que es lo mismo "divide y vencerás". O: si tu reino va mal búscate un enemigo extranjero para dar cohesión al pueblo; aunque en el caso del reino español nos lanzan a "los de dentro unos contra otros", por lo que, si la lógica no falla, lo que se persigue en España no es la unidad del pueblo sino precisamente su debilitamiento.
Si hablo de este tema es porque está de rabiosa actualidad. Estos desmanes a costa de la ciencia se están haciendo con todo tipo de realidades, especialmente las más sensibles en relación al correcto ordenamiento social: La educación, la sanidad, la relación entre hombres y mujeres, el cuidado de los hijos,...  
Retomando el apunte que hice más arriba, todo este asunto tiene que ver con la separación entre la razón -ó la ciencia- y la fe, que comenzó a gestarse hace algunos siglos. Ya he dicho antes que al hoyo en que estamos nos ha llevado de la mano "la santa madre ciencia" y no la religión. Pero algunos siguen "erre que erre":
-Mientras anden por ahí los peligrosísimos y sanguinarios beatorros no hay nada que hacer, la ciencia con esos tipos sueltos tiene las manos atadas; no se puede hacer nada, ni unir espermatozoides con óvulos para coger alguno y tirar el resto, ni clonación, ni eutanasia, ni aborto libre de niñas, ni adoctrinamiento ideológico y corrupción de menores en las escuelas que pagamos todos, ni nada de nada. O se encierra a los carcas, o no hay mundo maravilloso posible.
Perdónenme el exceso satírico, pero sólo recordar todas estas cosas ha hecho reverdecer mi sufrimiento por el dolor que nos rodea.
Se echa de menos la fe, claro que sí. Pero una fe adulta, que en su expresión pública muestre a las claras la potencia del tándem razón y fe. Una fe que lleve aparejada la vivencia -finalmente heróica- de las virtudes, y que precisamente por eso, haga brillar la altísima belleza y dignidad del ser humano. Y en un modo de vida así, testimoniado a lo largo de la historia por los miles de santos que en el mundo han sido, no tienen cabida ni el miedo ni los mitos. Porque la realidad de nuestra condición de criaturas amadas por un Padre Todopoderoso no deja sitio ni para temores vanos ni para fábulas. ¿Quién podrá vencer a un pueblo donde hasta una tierna adolescente, en su extrema debilidad, obtiene fuerza para hacer frente a la lujuria de un tirano?, por poner un ejemplo que me es familiar, pues esa fue la maravillosa historia de la mártir Santa Eulalia de Mérida, cuya estatua preside la calle de Oviedo donde la Providencia me buscó un refugio para volver a mi fe de niño, después de casi morir ahogado en la riada que desató la modernidad pseudocientífica, que comulga con todos los fieles de la religión del dinero.
Un cordial saludo.