Imagen de FÍATE

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domingo, 12 de julio de 2020

JUICIO INICIAL, juicio final

Si el grano de trigo no cae a tierra y muere, no da fruto... 

Virulencia es la violencia causada por los virus, y en eso estamos. Con el aislamiento impuesto y buscado, cada vez es más difícil poder conversar, pero a poco que se consiga, se ve que estamos de acuerdo en que lo que está pasando es muy confuso e inquietante; lo cual es propio de un ‘estado virulento’.
Estamos a verlas venir… y perplejos: El gobierno aprueba un salario que recibirán muchos aprovechados mientras que nuestros mayores se mueren malamente; se avecina una debacle económica y al mismo tiempo se habla de volver al confinamiento; la información es calamitosa y no mejora; el vicepresidente estaba en la picota y le bajaron de ella subiendo al Rey emérito; Europa nos achucha y pide recortes; hay un millón de muertos por un virus pero no hay un plan internacional para combatirlo; la OMS dice que el aborto es salud y que el virus flota… y mientras tanto el gobierno toma medidas arbitrarias y nadie dice ni mu.
Con un celo inusual, se impide el paso de los ciudadanos a las dependencias administrativas, exigiendo el uso telemático, pero al mismo tiempo se suprimen los ordenadores de bibliotecas y Administración (Oficinas de Información y Registro y Delegación de Educación, entre otras) y wifis públicas (en Toledo había cuatro o cinco y las han quitado todas). Si a eso sumamos la profusión de normas, es difícil no pensar que se nos está metiendo a marchas forzadas en un traje de hierro.
En una situación así no hay quien se libre de la presión, e incluso la Iglesia se ve afectada. Ya antes de la emergencia pasaban cosas, y ahora más. Ayer, en Misa, las monjas cantaron durante la Comunión un tema de un pastor evangélico. Al exponerle a los sacerdotes mi turbación le quitaron importancia, no viendo motivo para ella. Pero esto no es casual, sucede porque el mal ha invadido todas las esferas sociales. 
En este contexto, mantengo desde hace diez años un testimonio de fe por el cual soy perseguido.
El verano pasado fue muy difícil para mí, y aprovechando ese mal momento intentaron derribarme de muy diversas maneras. En uno de estos lances tuve que solicitar un servicio público, resultando que me engañaron en la tramitación para perjudicarme. Al darme cuenta le dije a cierta funcionaria, estando a solas con ella, que de nuestras acciones tendríamos que rendir cuentas. Ella, al tanto sin duda de la mala práctica profesional que se había seguido contra mí y que yo ya había comunicado a la Alta Inspección, fingió no entender por qué le decía aquello, por lo que yo, viendo su mala disposición, le dije solamente que ya se enteraría.
El hecho terminó en una denuncia contra mí por “Amenaza de muerte”, y en septiembre recibí una citación para un Juicio que tendría lugar el 25 de mayo del año siguiente. 
El confinamiento me pilló en Asturias. Desde allí comuniqué por teléfono con los juzgados porque estaba pendiente de cierto asunto y me pidieron que enviase mi dirección por correo electrónico. Hablé también con otra persona respecto al juicio, para estar al corriente, pero en este caso no encontré la misma buena acogida.  
El 9 de mayo aparecieron en el BOE las normas para reanudar la actividad procesal: Los juicios podrían volver a celebrarse a las dos semanas de iniciada la segunda fase. Eso significaba que en Toledo no se reanudarían los juicios hasta el 11 de junio, y aunque la fecha podría variar algo en función de indicadores sanitarios, no era previsible que mi juicio se mantuviese para el 25 de mayo. 
En el confinamiento no tenía conmigo la citación y no sabía qué tribunal llevaba mi caso, por lo que escribí correos a los 8 Juzgados de Primera Instancia tratando de averiguarlo. Uno me fue devuelto varias veces por ‘el servidor’, otros cinco no me contestaron y dos me respondieron diciendo que con ellos no tenía nada pendiente. 
Yo estaba convencido de que una querella en la que el Juez tendría que decidir entre la versión de la denunciante y la mía, con tan poca base como unas palabras pronunciadas sin violencia alguna; sin faltar al respeto; sin levantar siquiera la voz; y motivadas por una actuación punible del Servicio al que pertenecía la denunciante, no sería retomada con urgencia tras la Alarma. Pero, para mi asombro, me equivoqué.
Inquieto por no poder averiguar a distancia la fecha reasignada, volví a Toledo hace unos días; y me encontré con que el Juicio se había celebrado en la fecha original. 
En el apartado ‘Hechos Probados’ de la resolución, se me atribuye la expresión “Ha llegado el día de tu juicio final, ya te enterarás”. Y el Juez sentencia que “ha quedado acreditado (el delito) en el acto del Juicio por la declaración de la denunciante…versión que ni siquiera es negada por el denunciante (sic), ante su incomparecencia voluntaria al acto de la vista”. 
Tuve otras sorpresas desagradables al llegar a Toledo, y me fue especialmente doloroso enterarme por un amigo de que se han viralizado los comentarios calumniosos sobre mí.
Respecto a la condena, me dieron cinco días para apelar la sentencia, de modo que el mismo día acudí al abogado que me venía ayudando estos últimos años, pero lo encontré totalmente falto de empatía. Luego pensé en dirigirme al que me prestó sus servicios cuando el vecindario quiso silenciarme, por ser también cristiano, pero resultó que ahora tiene por ‘súper-jefe’ al abogado de la denunciante.
Os podéis imaginar cómo me hizo sentirme todo eso. Pero ahí, en la desolación, acudí al Señor. Fiel a la oración y a los sacramentos, desde que me decidí a dar público testimonio de mi amistad con Jesús, nunca me faltó su auxilio en los momentos de peligro. Y ayer después de Misa, aunque dolido por la herida de la Iglesia, me dirigí de nuevo a 'mi amigo' poniendo de mi parte aceptación y confianza. Y el Señor, como siempre, acudió sin tardanza en mi ayuda. 
Conectándome a la wifi de un bar, descubrí enseguida que mi juicio había sido celebrado contraviniendo el criterio técnico para la desescalada en el ámbito de la Justicia, por expreso deseo del súper-abogado de la denunciante, que resultó ser el responsable último de la práctica profesional punible denunciada por mí ante la Administración Central en el verano pasado. 
Esa excepcionalidad tan asombrosa resultó ser el medio permitido por Dios para que mi juicio se convirtiera en el Juicio Inicial de la “Nueva Normalidad”, y fuera tal que hiciera burla del ‘juicio final’ (así, con minúsculas); y se convirtiera en metáfora y cumplimiento de la profecía que yo había hecho hace quince meses: Que una quimera blasfema estaba en marcha, que arrasaría las libertades y la presencia de Dios en la sociedad, y que abocaría al mundo a un período trágico, a una desolación abominable de la que sólo la firmeza en la fe nos podría salvar. 

lunes, 6 de julio de 2020

¡QUÉ VIEJO ESTÁ TODO!

Cuán presto se va el placer; cómo, después de acordado, da dolor...

La playa de San Lorenzo, en Gijón, es un precioso arenal que da cobijo y solaz a miles de almas que van buscando descanso. En los extremos del dorado arco se levantan dos esculturas: ‘La Madre del Emigrante’, de 1970 y ‘El Elogio del Horizonte’, de 1990. 
La primera es una mujer de gran tamaño que, para resaltar el sentimiento por la ausencia del ser querido, aparece sin atractivo alguno: flaca, con el rostro anguloso y el pelo revuelto. Por su aspecto sombrío y su ademán inquieto, esta escultura es popularmente conocida como “La lloca del Rinconín (zona del paseo resguardada del nordeste)”. Tiene un brazo extendido hacia el mar, como para despedir, y retener a un tiempo, al hijo de sus entrañas; rota de dolor, perdida su mirada en el horizonte por ver si apareciera el hijo, sus proporciones, su color oscuro y su carga dramática, logran transmitir al espectador el dolor que siente por ese hijo que no sabe si volverá a ver.
La otra escultura está en lo alto del cerro de Santa Catalina, y es una composición geométrica de hormigón de unos doce metros de alto por otros tantos de fondo y ancho. Devuelve el sonido emitido desde cierto lugar, por virtud del arco que describe el cemento. De un alto precio, parte del pueblo llano, ‘sin luces para apreciar el arte abstracto’, la bautizó como “El wáter de King-Kong”, mientras que otros, más finos, le dieron ‘un valor añadido’ acogiéndola como a “Eulogio, el fíu la lloca”.
Para ambas obras es significativa la reacción de la gente. A medida que los artistas se han ido separando de lo figurativo, interponiendo ‘filtros interpretativos’ en la contemplación, han ido surgiendo quejas en el pueblo, víctima del hurto del disfrute. En ese disgusto, no obstante, hay una gradación. Mientras que al juego simbólico expresivo -color, tamaño, formas-  se le critica por sacrificar la belleza, a la obra abstracta de Chillida se le reprocha lo insulso y absurdo del motivo. Y si la rechifla de los apodos de ‘la lloca y el wáter’ recoge perfectamente esas críticas, resulta ya asombrosa su perspicacia en el tercer apodo. ‘Eulogio, el hijo de la loca’ capta y corrige a un tiempo la enojosa deriva intelectual del arte. Eulogio trasciende al Elogio; lo rescata de una tierra extranjera, de un exilio deshumanizante, para devolverlo a sus raíces: el arte que salió del pueblo vuelve a él, enriqueciéndolo.
En realidad, esa deriva del arte es reflejo de otra más profunda, la del espíritu, que gime, añorando también ser rescatado. Poco a poco la humanidad se ha ido acercando a un punto de no retorno; pues si la tuerca se aprieta demasiado se puede pasar de rosca. Sin embargo, se nos dice que estamos a las puertas de un estadio social más avanzado, al que llaman ‘Nueva normalidad’. Pero ¿qué es en realidad ese nuevo estado? El nombre apunta al concepto de novedad y al de norma. 
Lo nuevo ¿cuánto tiempo es nuevo? Depende, ¿verdad? Pero poco, en todo caso, porque quisiéramos que durara siempre. Hay muchos ejemplos de cosas que envejecen ‘antes de tiempo’: Un coche; un ascenso; un marido… la lista es infinita y dolorosa. 
Si no existiera forma de satisfacer ese inextinguible deseo de novedad, seríamos los seres más desgraciados de la creación; pero afortunadamente existe. A este respecto, es de vital importancia que cada uno se lo plantee en su interior: ¿Puede el mundo convertirse en un lugar donde todo sea nuevo siempre? ¿Podemos saciar ese deseo de incorruptibilidad de nuestro corazón?
Lo cierto es que vivimos como si no fuera posible, como si lo único a nuestro alcance fuera ‘estrenar cosas de vez en cuando’. Pero esa manera de pensar, tarde o temprano, nos hace mella en el ánimo.
Es propio de los comerciantes hacerte olvidar esa tristeza existencial, ilusionándote con ‘reflejos de eternidad’: un antiarrugas, un coche de ficción, un viaje al paraíso… y es propio nuestro dejarnos engañar. Esta debilidad humana es el filón que explotan los adictos al dinero, esos mismos que gestionan ahora el meganegocio del covid. 
Es más que probable que su ambición les haya hecho concebir ese plan lucrativo. Conscientes de que un buen negocio empieza con un buen cebo, y que a veces necesitamos un empujoncito para ‘arrojarnos en sus brazos salvadores’ –algo así como cuando nos decidimos a cambiar de coche porque ha tenido una avería- pueden haberse decantado por diseñar un cebo del tipo “¡Dios mío, qué desastre!, ¡no hay por dónde cogerlo!, si digitalizáramos todo se solucionaría el problema…”. Sea como fuere, es muy llamativo que al día siguiente de encerrarnos en casa ya se nos estuviera anunciando el estreno de la nueva era digital.
El problema con esto es que la implantación social del nuevo modelo pasa por la suplantación del actual. Lo digital tiene vocación de mando único, o crece o mengua, y en su ‘órbita’, lo que no se pueda expresar con números es una amenaza. La libertad, por ejemplo. Porque ¿cómo se puede predecir y organizar una sociedad en la que un mismo hecho provoca una respuesta en A y otra distinta en B?
Ese dilema exigiría un debate: ¿Es mejor la dictadura que esta farragosa libertad? Pero puesto que su desarrollo pondría en peligro el suculento negocio digital, se nos ha hurtado hábilmente esa posibilidad, camuflando la verdadera naturaleza del cambio y procediendo a ejecutarlo con engaño.  
La hipertrofia racional de los últimos siglos ha hecho creer a algunos que poseen ‘las matemáticas de Dios”, los principios de orden que crearon y rigen el cosmos. Creen que el instrumento digital podría reorganizar la sociedad suprimiendo sus molestas disfunciones. Pero antes necesitan eliminar ‘esa fábula’ de que somos seres a imagen de Dios, esa religión por la que algunos propagan con el ejemplo que la verdadera vida está después y que se alcanza amando. Esto lo han abordado empleando la persuasión y la violencia; a los ‘prácticos’ se les ‘hace ver cómo va a mejorar su vida’, y a los ‘espirituales’ se les persigue, abiertamente allí donde se puede, y con métodos muy sofisticados en esta parte del planeta (y cuanto más se implante lo digital, más fácil resultará hacerles daño sin que se vea).  
Pero ¿de qué nos va a servir ‘alucinar’ un poco con la ciencia? ¿nos quitará la tristeza de ‘saber’ que todo es caduco? Pues ¡atención! porque para que nada eclipse el resplandor de la nueva era, ya están circulando por las redes prodigios y señales que nos harán pensar que estamos entrando en una nueva vida –¿la verdadera tal vez? - que antes se nos ocultaba con el velo de una religión para ignorantes. Y con el entusiasmo de la masa y la amenaza latente al libre pensamiento, otra vez caeremos en el auto-engaño.
La novedad entrante durará lo que cualquier juguete que se estrena, o sea, muy poco. Enseguida dejará paso a un hastío y una soledad mortales. Desaparecerá la novedad y quedará la Norma; un corsé de hierro para amarrar fuertemente el negocio de unos pocos.
Pero esa afrenta, que es la de Caín, harto repetida en la historia, ha sido reparada de una vez para siempre en Jesucristo. Él, en una oración que le brotó del alma, nos dijo: “Gracias, Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los sencillos… Venid a mí todos los que estáis agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí que soy manso… y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.”
Y San Pablo, un criminal antes de convertirse, escribió acerca de ‘la novedad’ a los cristianos del mundo pagano, lo siguiente: “El que es de Cristo es una criatura nueva; lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado”. Porque Jesucristo, entregando libremente su vida por amor, había hecho nuevas todas las cosas… y el Padre, aprobando su sacrificio, había devuelto a la creación el don de la incorruptibilidad.



domingo, 28 de junio de 2020

TÚ, SÍGUEME

María vela por nosotros, nos enseña a interpretar los signos y a hacer lo que Él nos diga.

Cuando el soldado atravesó el costado de Jesús con su lanza, lo hizo de derecha a izquierda. Sin que él lo supiera, de ese modo se estaban cumpliendo las Escrituras. Aquel gesto mostraba al mundo que nuestra meta es dar la vida, abrir nuestro corazón de par en par para acoger a todo el que quiera descansar en él.
Pero si el propósito del golpe fuera sólo mostrar un corazón abierto por la mitad hubiese sido más rápido herirlo de frente o por la izquierda. ¿Por qué, entonces, quiso Dios que antes de llegar al centro atravesásemos el resto del cuerpo?
El cuerpo de Cristo somos los fieles, la Iglesia; así que puede que Dios nos quisiera indicar que el acceso a su divinidad pasa por darse a los hermanos: Amando a todos llegaríamos al fin de nuestro viaje; a la gloria de la divinidad. Por otra parte, el que la herida del costado fuera tan profunda, indicaría también que la vida del cristiano, para identificarse con Cristo, es un itinerario.
Y como de la herida salió sangre y agua, se entiende que para poder recorrer ese itinerario se nos provee con esa doble bendición. Aquél que se fiare del poder milagroso de esos 'regalos' avanzaría seguro hasta la meta.
El agua del bautismo nos purifica, nos renueva. El misterio de lo que somos se nos va iluminando en la medida en que caminamos movidos por la fe. “De prueba en prueba” experimentamos que cuando estamos a punto de morir, ‘el agua del torrente’ nos devuelve a la vida … y así vamos recuperando la capacidad de vivir sin miedo y de amar -la imagen de Dios en nosotros que el pecado había empañado. En la travesía de la vida, la eficacia del bautismo nos devuelve a nuestra condición de hijos que confían plenamente en su Padre.
La sangre es el vino que nos alegra el corazón y nos levanta el ánimo; el ungüento que nos alivia las heridas; el alimento que nos da fuerzas para caminar.

Yo fui un gallito, un engreído y un rebelde; tenía miedo; y durante mucho tiempo me vi a mí mismo como un cobarde. Como así no se podía ir muy lejos, llegué pronto a un lugar sin salida. Allí, triste y desorientado, me encontró Uno y me invitó a seguirle; como no tenía nada que perder, eché a andar con Él.

Ayer por la noche vi una peli con mi hija; se titulaba Mcfarland, topónimo que significa “los hijos de la tierra lejana”, algo parecido a ‘los hijos de la tierra prometida’; y el argumento tenía cierta similitud con la historia sagrada.
El Pueblo de Dios, guiado por Moisés, había tenido que hacer un camino largo y difícil hasta llegar a la Tierra Prometida. En ese viaje había aprendido a confiar en Dios, ya que Él había proveído a todas sus necesidades: agua, comida y remedio para las desgracias.
Mcfarland es un pueblo fronterizo de USA en que viven jornaleros mejicanos. Un honrado profesor, ‘Mr. White’, se instala allí con su familia. Viendo la dura vida y el coraje de los chicos, concibe la idea de ponerlos a competir en ‘campo a través’. Choca con la falta de esperanza de algunos, pero la noble actitud de acogida de la mayoría, los fuertes lazos familiares y vecinales, y el esfuerzo y la perseverancia, son bendecidos finalmente con el éxito y el pueblo conoce días de prosperidad.
La película terminó a la una y media de la madrugada del sábado, y mientras subíamos a dormir, mi hija comentó: “¡qué bien!, una peli en familia”.
Sí, qué bien, pensé yo, sorprendido aún de lo que había visto. Gente acogiendo en su gran mesa familiar al forastero. Chicos humildes que desde los diez años trabajan en la tierra para sobrevivir, obedientes a sus padres, y que cuando ganan su primera competición se arrodillan como un solo hombre a rezar un Padrenuestro... Y un estadounidense que ama a su mujer y a sus hijas y se implica personalmente con sus alumnos, y que cambia, por deseo de su esposa, la vida cómoda y segura entre ‘blancos’ por la precariedad entrañable de Mcfarland.
Me acosté ‘alucinando’, pero en el sueño, volví a la realidad. Entonces vi sin sombras lo que la peli ocultaba. Aquel ‘regalo’ no lo era tanto.
Que un canal popular televise, un viernes por la noche, una película que ensalce los valores de la familia, la tradición, y la fe cristiana, es insólito. Pero que lo haga en medio de la desolación que anega nuestra sociedad, es insultante.
Como cuando el ABC, que yo recibía a diario, vino una vez con un rosario de regalo mientras silenciaba día tras día los desmanes legislativos del primer gobierno de Sánchez. Una burla y un escarnio, porque con su complicidad y la del PP, los amigos de Don Din derribaron a Rajoy, dejaron malmeter a Sánchez, y prepararon el terreno para lo que estamos viviendo ahora, la matanza y el saqueo de la ‘tierra de María’.
Los católicos, adormecidos por el ‘bienestar’, se han ido descafeinando en contacto con el mundo, hasta perder el discernimiento que da la luz de la fe. Así se explica que con bagatelas mediáticas se les engatuse como a niños y se neutralice toda su capacidad de reacción frente al brutal ataque que estamos recibiendo. Para cuando quieran darse cuenta, ‘no quedará del templo piedra sobre piedra’.
Ya se planea abiertamente pactar un contubernio –PPSOE- para acabar con toda oposición a los siniestros planes anti-España, anti-vida y anti-Dios.
Profunda repugnancia me ha causado ver al PP durante estos últimos años cacarear como una gallina y ahuecar el ala cada vez que se requería intervenir con decisión. Pero la violencia y la amenaza que soterradamente amordazaban al país, hacía imposible destapar la impostura.
Con qué descaro mienten los medios, cómo camuflan las maniobras para encadenarnos. Hablan con eufemismos –ley del teletrabajo, dicen- sobre dar cobertura legal al totalitarismo, a la abolición de toda libertad que supondrá de hecho la imposición del uso de los medios digitales. Proclaman que peligra la seguridad ciudadana... ¡qué obscenidad en labios de los traidores! ¡cómo babea el enemigo de Dios!
Estamos muy cerca de la apostasía generalizada; el mundo, privado de toda luz, admira signos (de vida extraterrestre, o de milagros) que no son más que trucos; y en medio de la desolación, la abominación está a punto de ser elevada a los altares.
Cuando eso ocurra, entonces, enseguida, vendrán los tiempos terribles de la ira de Dios, en que hasta los fuertes temblarán como niños. Pero los seguidores de Cristo que perseveren en la fe hasta el final, se salvarán.


miércoles, 24 de junio de 2020

¿DIGITAL O DIGNIDAD?

¿Qué ve Vd. en esta imagen?

En cualquier relación humana, la confianza es el punto de partida; y crecer en la confianza hasta el abandono el punto de llegada. Pero si alguien te miente y no lo reconoce, desconfiar es ser prudente.
Sin que nos demos cuenta, la confianza es el aglutinante de nuestra sociedad. Por poner un ejemplo simple: si yo compro una lata de sardinas confío en que dentro habrá sardinas. 
En la actualidad, ese principio de convivencia está muy tocado (compro dentífrico y dentro del tubo la mitad es aire). Hay una quiebra de confianza que amenaza la continuidad de nuestro modelo social. Las causas son muchas pero se resumen en una, el olvido de Dios. 
Dios es el principio de todo, y la condición de nuestra paz; es la única referencia para el consenso social; Dios como motor primero, suma perfección, verdad sin error, bondad sin malicia, belleza virginal. Su olvido conduce al relativismo actual, incapaz de articular un bien común. No hay base para el diálogo, no hay puntos de encuentro; los intereses confrontados son irreconciliables, y sólo se encuentran acuerdos parciales y caducos. En este contexto reina la ley del más fuerte.
Hemos llegado hasta aquí en una accidentada carrera, con muchas etapas dramáticas. Parece como si la historia, al pasar por un gran desarrollo de la inteligencia, quedara deslumbrada y perdiera el norte. Y quisiera olvidarse de su origen y meta: la unión con el creador.
El caso es que estamos chapoteando en una ciénaga, donde resulta penoso desplazarse. Pero hay salida. 
Había una vez dos ranitas, que cayeron en una tina de nata, y viendo que no conseguían moverse de su sitio, una se dejó morir mientras que la otra siguió pateando; de tanto batir, la nata se volvió mantequilla bajo sus patas y pudo apoyarse y saltar afuera. Así nosotros, estamos tentados de abandonar la lucha, sin darnos cuenta de que la historia la lleva Dios y vela por nuestra salud.
La vida es una lucha entre el bien y el mal; entre el amor y el odio; la esperanza y la pena; el miedo y la confianza. Esa lucha se libra dentro de cada uno, pero también socialmente. 
Los fenómenos históricos son concreciones de esa tensión vital, de tal modo que el mismo devenir de la historia constituye una prueba de la existencia de ese Bien Supremo que llamamos Dios. Porque cada vez que un modelo social reductor o contrario de los atributos del Dios bueno y creador ha intentado imponerse, hemos terminado en tragedia.
Eso ha ocurrido en el S. XX de un modo extremo, que ya creíamos insuperable. Pero todo presagia que no es así.
El tremendo dolor de las guerras del siglo pasado impulsó leyes y organizaciones mundiales garantes de la dignidad humana. Pero como con las guerras vino también un gran avance de la ciencia, el efecto humanizador quedó frustrado por el espectacular crecimiento material y el consiguiente empobrecimiento espiritual. 
Hubiera sido necesario pararse a reflexionar en medio de la acelerada carrera hacia el bienestar, pero no se hizo. En vez de eso, la inquietud de nuestro espíritu fue canalizada hacia la búsqueda de razones para ‘olvidar o cambiar’ a Dios. 
Ese panorama ha venido siendo el fondo de la historia de los últimos cincuenta años. En medio de una confusión creciente, la lucha por emanciparse de Dios, arreció. 
Hemos tenido en ese tiempo papas combatiendo el error con heroísmo. Su legado aún está vivo. Pero la virulencia del combate está ahora mismo en su punto álgido.
La ciencia, en pugna con la ética, ha encontrado un filón en la tecnología digital para imponerse. Anclada en modelos matemáticos, la virtualidad digital para organizar la sociedad es deslumbrante, aunque no perfecta. El pero es que las matemáticas aún no son capaces de computar sentimientos, de operar con delicadeza ni de perfeccionarse ahondando en ella, que es justo el punto fuerte de la ética cristiana. Porque Cristo, piedra angular de nuestra civilización, encarna un modelo de rey que dirige a los súbditos haciéndose servidor suyo. Obviamente, la concreción de este ideal cristiano en modelos sociales ha sido muy desigual y muy mejorable, pero válida siempre para indicar el sentido del progreso humano.  
Prescindir de la concepción cristiana del mundo, es decir, adoptar una visión de lo que es el hombre ajena al concepto de persona, al concepto de ‘ser dotado de una dignidad inalienable’ por haber salido de 'las manos de Dios" y con su imagen, es negar lo que somos; es también chocar con la tradición pero, sobre todo, es chocar con la verdad. 
Desgraciadamente, por la ceguera que provoca el orgullo, no están dispuestos los que tienen entre sus manos el juguetito digital a renunciar a sus sueños de grandeza. Y como un mundo habitado por personas es un freno para implementar su diseño, el intento de sustituirlas, sin que se note, por un sucedáneo, configura la historia de este medio siglo. Una vez desprovistas las personas de esa incómoda dignidad natural quedarían a merced del gran controlador, de Don Din-Dig. 
El covid fue planeado para darle la puntilla a una historia de dos mil años que tuvo como protagonista a la persona. Esa era tenía por marco el desarrollo de lo que es propio del cristianismo, esto es, el "Ama a Dios y ama a tu prójimo como a ti mismo". De tal modo que las sociedades cristianas veían el bien del individuo en relación al bien común. 
En cuanto al bien individual, se consideraba como su punto de partida la condición sagrada de la vida -el bien mayor- que dotaba a la persona con un principio de libertad. 
Como ese principio remitía a un creador, se derivaba forzosamente de él otro principio, el de responsabilidad: Yo he sido creado libre junto a otros seres libres; nuestra proximidad exige una respuesta -responsabilidad- de parte de cada uno para favorecer el bien común. 
Al mismo tiempo, nuestra creación como seres inteligentes, libres y responsables, determina un lazo amoroso con el creador, el gran benefactor, de cuya bondad depende nuestra vida y en el que tenemos acceso al pleno sentido de vivir mediante el cultivo de una relación de amistad con Él; lo que equivale a decir que la persona está equipada también con un principio de vida espiritual.
Libertad, responsabilidad, espiritualidad; tres principios culturales que en los últimos tiempos se estaban atrofiando y estaban causando graves disfunciones sociales. En el ejercicio de esas tres dimensiones, la persona existe como tal y contribuye a hacer una sociedad a su medida. Y viceversa, en tanto la persona no ejerza como tal, no está edificando una sociedad que le sea propicia. Y, efectivamente, se vienen dando síntomas de una sociedad cada vez más enferma.
Los intentos de mejorar son legítimos, y es connatural al hombre buscar esa mejora usando su inteligencia. Pero si ese impulso degenera de su origen -unirse al Creador haciendo su voluntad- y silencia la conciencia, en la cual nos habla Dios, el hombre se extravía, se frustra y opta por la violencia. Y eso es justo lo que estamos viviendo ahora. 
En este medio siglo, habiéndose avanzado mucho en el intento de marginar a Dios, pero viendo finalmente que el escollo del catolicismo, como piedra clave del edificio cultural del occidente cristiano, no se podía remover ‘por las buenas’, se ha entrado de lleno en la etapa violenta.  Y el asesinato masivo de ancianos en todo el mundo por medio del covid fue diseñado para arrancar las últimas raíces culturales de la era cristiana.
Hoy la prensa habla a las claras de este fin. Es urgente, dicen, legislar para implantar la era digital. Y se les ve el plumero, pues anticipándose a las objeciones insalvables de la ética, afirman que tiene que ser ‘opcional y reversible’, que tiene que ‘garantizar la seguridad’ y que ‘debe basarse en la confianza’, todo lo cual es justo lo contrario de lo que pretenden conseguir, esto es, el control total y definitivo de la masa.
El contexto de degeneración institucional y de inestabilidad social en que apareció el covid; las férreas restricciones a la reunión de hombres y mujeres libres; la machacona publicidad del peligro que corremos; la confusión que desde el primer momento rodeó esta calamidad; las graves legislaciones a la sombra de la Alarma; la opacidad informativa; la supresión del dinero efectivo; las cortinas de humo; la agitación social; los globos sonda de la implantación del telecontrol; y ahora las prisas por legislar la obligatoriedad social de los medios digitales, hablan por sí solos de la consistencia de un plan en marcha para esclavizarnos, y de los siniestros medios que ya está empleando. 
Ciertamente, la confianza ha edificado la prosperidad de que disfrutamos, pero esa confianza viene siendo minada y traicionada sistemáticamente en los últimos tiempos, y muy significativamente por parte de las autoridades y de las instituciones. Esta realidad es sintomática de una necesidad urgente de recalzar el edificio. Ahora bien, no tiene ningún sentido hacerlo dándole un cheque en blanco a los que repetidamente han quebrado nuestra confianza. Eso sería una temeridad. 
La confianza que nos piden es un insulto a la inteligencia, es tratarnos como a necios, repugna al sentido común; nos piden que nosotros mismos nos pongamos los grilletes.
La confianza es fundamental; y una vez perdida debe reconquistarse desde abajo, desde una sanación de la convivencia ciudadana. Los católicos estamos llamados a ser la sal que cura, que conserva, y que da sabor. Es necesario levantarse como testigos en medio de la plaza, con palabras como espadas, con las armas de la luz. Pero fiarse de los jefes, ni hablar.
“Fíate, la Fundación para la Integración de Alumnos con Trabas Especiales, nació en 2013 para infundir ánimo en la sociedad. Se propone recuperar la confianza y la alegría como pilares de la educación…”, estas palabras son las primeras de este blog. Lo que las autoridades han hecho con esta iniciativa desinteresada es condenarla al ostracismo desde el primer momento, empleando la violencia más sofisticada. Si piden confianza ¿por qué persiguen a quienes entregamos nuestra vida y nuestros bienes para despertarla?
'Covi.dig' es un mal sueño de este mundo lastimado por el pecado; pero al fin y al cabo, mundo feliz porque Dios se hizo presente en él hace dos mil años; "...y si abundó el pecado sobreabundó la gracia". Conviene despertarse del sueño, para que el ladrón no nos sorprenda dormidos en la noche y abra un boquete en nuestra casa. 
Los vendedores de sueños nos ofrecen un 'Covi.dig' que reluce; le han quitado la herrumbre por fuera pero está corroído por dentro. Es posible que en el fondo tenga algo aprovechable, pero para quitarle la suciedad hay que retornar a los principios; nos conviene reconocer al único dueño, ‘el que Es’, con mayúscula. Con eso cambiaríamos el ‘.dig, de digital’ por el ‘.DIG, de dignidad’; los muertos volverían a tener nombre y apellidos; los vivos volveríamos a llorar su ausencia; y, una vez más, el pecado y el dolor se habrían tornado esperanza por la virtualidad de la cruz.   

















martes, 23 de junio de 2020

DILEMA

¿Para chorizos o para picadillo? ¿O NUEVA NORMALIDAD O NUEVO HOLOCAUSTO?


Estos son momentos cruciales, pero no se agobien, nadie se murió por morirse. Como dice San Pablo: "Si vivimos, vivimos para Dios; si morimos, morimos para Dios"; es lo que hay, ¡gracias a Dios!
Continúo mi lucha contra ese enemigo invisible que nos amenaza con desposeernos de la herencia que nos dejaron nuestros padres: Un mundo caminando hacia la libertad. Y les comparto lo que hoy he publicado en el reducido ágora de FB, las migajas de libertad que nos arrojan nuestros próceres.
No obstante, son de agradecer, que también las migajas de los perros provocaron acciones milagrosas del Señor en los días que Jesucristo caminaba por nuestras calles.


¡Buenos días nos dé Dios!

Acabo de abrir el portátil. Les comparto un pantallazo. Fíjense que de cinco noticias, de las primeras de Portada, tres son de pago. Y fíjense también, la importancia de una de ellas:
"COREA ENFRENTA LA SEGUNDA OLEADA DE COVID".
Esta inquietante noticia puede tener continuidad mañana si interesara distraer la atención de los graves problemas nacionales, o desaparecer de nuestra memoria sin dejar rastro. Esto es lo que yo llamo periodismo líquido.


NO TENGÁIS MIEDO

Es oportuno citar este lema que tanto nos repitió San Juan Pablo II cuando reanimaba a la juventud por el mundo. Es oportuno porque nos enfrentamos a un enemigo oculto que ataca silenciosamente a cada uno con imágenes aterradoras de lo que le espera si se atreve a ser él mismo, si se atreve a vivir en verdad, si se sale del surco que le es permitido transitar... y que le conduce a su perdición.
Porque de la historia que antes he refrescado la deducción más plausible -y que corroboran muchísimos hechos acontecidos en el encierro- es que esta calamidad social ha sido provocada para dar carpetazo a la civilización occidental cristiana.
Conviene que los árboles no nos impidan ver el bosque: nos salen al paso fenómenos diseñados para distraernos de este cambio de era que se está operando. ¿Quién sabe a ciencia cierta cómo se origina un movimiento de masas? Es facilísimo para la prensa crear uno de esos, de hecho, esa viene siendo su especialidad, generar intereses en la masa que permitan vender. Lo de los negros y lo de las estatuas es lo más reciente en la etapa postconfinamiento; continuamente surgen cortinas de humo... para que no tengamos una perspectiva clara de lo que ocurre.
Y en medio de esas tinieblas, atreverse a pensar que los cientos de miles de muertos son bajas de una guerra biológica contra las bases de nuestra civilización -no por casualidad son los mayores los que mueren- es muy peligroso. Pero muy saludable, porque es lo que una recta razón y conciencia se ve inclinada a pensar.
Obviamente, no sería así en un contexto social en que el orden natural y la verdad se respetasen y articulasen la vida en común. Pero como eso ha venido siendo sistemáticamente atacado, alterado y deformado hasta hacerlo irreconocible en el funcionamiento habitual de nuestras instituciones, lo insano es creerse la versión oficial de los hechos.
Y aquí viene la oportunidad del consejo: "No tengáis miedo"; porque afirmando que estamos bajo la opresión de un poder ilegítimo, que ya ejerce -silenciosa e insidiosamente- gran violencia sobre la población, nos ponemos en el ojo del huracán, en el punto de mira de sicarios a sueldo que nos harán temblar.
Y ninguna razón será capaz de hacer frente a ese miedo si no va acompañada de la fuerza de choque de un corazón amante. Sólo la recuperación del tándem razón-co-razón; astutamente separado a lo largo de los últimos siglos por la arrogancia de quienes se han dejado llevar de sus bajas pasiones, puede oponer a las actuales amenazas una resistencia adecuada.
Hace falta creer en la Verdad revelada en un Dios que se compadeció de nuestra naturaleza herida y mandó a su Hijo único encarnarse y llegar, como un hombre cualquiera, al monte del Calvario; y desde allí, dejándose clavar a una cruz, asfixiarse lenta y dolorosamente sostenido por la fuerza del amor que le decía que con su muerte iba a dar vida a millones de personas en la historia, a una multitud incontable de almas amantes como Él, que, también como él, iban a aceptar la pasión de morir despreciados por amor a sus semejantes.
Y así, con esta fe, cobrarían sentido las palabras del Maestro: "No tengáis miedo a los que sólo pueden matar el cuerpo; temed más bien a los que os pueden llevar a perder, junto con el cuerpo, el alma". Y ¿quiénes son éstos?
Los que nos intentan convencer de que puede haber un mundo mejor que éste sin necesidad de aceptar la citada cruz amorosa como viático para el viaje de la vida. Esos que, con palabrerío inacabable, y en el caldo de cultivo del miedo, nublan nuestro entendimiento asegurándonos una vida placentera del agrado de Dios; perdón, de dios...


¡TRAICIÓN!
(Foto y titular: “El PP condiciona su “Sí” al decreto de nueva normalidad a prorrogar los ERTE a diciembre)
Qué barato vende este figurante -al que hoy disfrazan de prócer de la patria- el salvoconducto para la nueva normalidad dictatorial.


EL CABALLO DE TROYA
Esta otra 'noticia' o 'invento' no voy a examinarla. Sólo el titular me dice que es ejemplarizante: "Funcionario pide disculpas por criticar al Gobierno y se jubila". Funcionarios ¡a raya!

Ah, y en cuanto a Marhuenda, ya hace tiempo que he escrito de él que hasta en su apellido es complicado... o retorcido incluso; en esto es como Bieito, difíciles de aprehender...
Porque los periódicos llamados "de derechas", desde La Gaceta, están siendo los arietes más destructivos de la esencia española en toda su historia... su maldad consiste en usar su fama para acabar con lo que se piensa que defienden.


EL CIEGO DE ALLÁ

En la Alarma -una guerra contra un enemigo invisible- vivimos acogotados por las noticias; cosa que no se comprende. Cualquiera sabe que ante una emergencia el líder tiene que infundir tranquilidad, y el nuestro hacía y hace lo contrario. Un viejo chiste decía que en dos ciudades en guerra uno de los pregoneros sólo informaba de los muertos contrarios, y preguntado si de los propios no había bajas, respondió que eso lo cantase el ciego del otro bando. Eso debería suceder también aquí con el 'bicho', pero la estrategia de los 'promotores' era justo la contraria: Meter miedo a la gente... ¿se puede manejar una catástrofe desorientando al personal? Algo -mucho- no cuadra.
Ahora vemos que Calvo y su gobierno se están poniendo nerviosos y ya están amenazando con encerrarnos de nuevo ¡cuando llevamos UN DÍA sin alarma!
BIEENNNN... SIN MIEDO, como la canción de Rosana.

EL TRÁGALA
El periodismo ha muerto, ¡viva la trampa!
En este río revuelto ruedan las noticias como deshechos de aluvión... van, vienen, se modifican, duran, se ocultan, reaparecen, brillan, se embarran... cambian los cauces, se meten purificadoras que huelen mal, se estancan...
Ya lo decía Heráclito: "Todo fluye, nada permanece..." pero es que, oiga, esto de la prensa es un trágala, que se nos indigesta, oiga, un poco de porfavor. Que algunos acostumbrarnos a usar sanamente de nuestros sentidos y razón.
(Foto: Los cerebros que nos dirigen, ofuscados por el desarrollo de los acontecimientos, planean lo innombrable... ya pasó antes... la maldad del corazón humano no tiene fondo...)

lunes, 22 de junio de 2020

DIÁLOGOS CON LA PRENSA

La línea recta de la serpiente estirada.

Hoy he madrugado a la lucha; la telelucha. He leído noticias y las he comentado en FB. Y ahora las resumo y copio aquí.
Pandemia de pandereta
Ahora es La Razón la que nos camela. Esta Doña Inmaculada G de Molina nos muele en su molino de verdad. Es narradora omnisciente, la lees y parece que está metida en la mente de Sánchez, de Calviño y de Escrivá. En fin, son todos una sola cosa, compinchados para acogotarnos de modo que "se arreglen los problemas de España y del Mundo de una vez para siempre"; o sea, para instaurar una tiranía, aunque eso sí, "bienintencionada".
Nos sacude Inmaculada en este texto una buena dosis de literatura barata que nos deja groguis, y acto seguido nos persuade de que la opresión que nos va a caer encima es técnica y totalmente necesaria:
Aumentar la edad de jubilación para que pasemos directamente del trabajo a la antesala de la eutanasia; empobrecer aún más a los funcionarios para que no rechisten -y si alguno lo hace, tirará Escrivá de sus datos personales para machacarle, que para eso es ahora el dueño total de esa agencia siniestra, que hace lo que le da la gana con la vida privada de las personas, como hizo con la mía; y rebajar las pensiones a los más débiles, que de pura tristeza enfermarán y 'los morirán'.
Y remata la faena la susodicha preparándonos para dar por finiquitadas las relaciones personales, porque a partir de ahora estaremos vigilados por el "GRAN OJOREJA" que despellejará, lenta y dolorosamente, y sin que se note, a todo bicho viviente que disienta de su gran humanidad.
Todo es falso en esta Inmaculada, hasta el nombre, pues nos quiere hacer pasar por 'remedios de mami' lo que son la siguiente embestida de los buitres.

Ancianos que miran como niños desvalidos
Los que han promovido esta matanza son abortistas, como la Organización Mundial de la Salud. Entonces ¿no hay escapatoria? Siempre la hay: "No tengáis miedo a los que matan el cuerpo sino a los que os convencen para que vendáis el alma (teletrabajo, sueldosintrabajar, sexoatutiplén...). No tengáis miedo, Jesucristo ha vencido al mundo, ha resucitado, y vive para siempre a nuestro lado como poderoso defensor en el peligro... Algunos de nosotros seremos mártires, pero no iremos a la muerte llenos de tristeza; si Dios nos concede ese don nos dará con él la gran alegría de ir a su encuentro. 
Recordad, nuestro enemigo son las potencias del mal, no hombres que matan el cuerpo... y a estos los vencemos fácilmente por aquél que nos amó. Y mucho menos enemigo es "la izquierda" o "el frente popular", que dejaron de existir hace años. En todo caso, los políticos, TODOS, nos están jugando una mala pasada y haríamos bien en no hacerles ningún caso.

Insiste en su mentira el pérfido ABC
Aparte de que las encuestas, en general, son un timo y siempre favorecen al que las hace, ésta es doblemente maliciosa. Primero pregunta acerca del coronavirus cuando muchos empiezan a ver claramente que ha sido promovido para obtener un cambio de régimen; y como han sido el gobierno y los partidos los que han gestionado el plan covid (el uno como dictador y los otros dejando hacer), preguntan "inocentemente" si un pacto entre ellos nos sacará del bache (ocultando que éste sí que ha venido para quedarse). Después el ERTE, como si importase algo alargar la agonía. Y luego chorradas.
De este desastre sólo saldremos rezando y uniéndonos a nuestro 'próximo' (luchando a muerte por mantener nuestro matrimonio, por mantener buenas relaciones familiares, vecinales, laborales, ciudadanas, etc.) y dando de lado a los políticos.
 (22 jun. 20 por la mañana; primera noticia de portada; a la tarde ya no estaba)

Nos duele España
En la penuria económica en que me tienen los que me persiguen, al salir el sol cojo el ordenador y me siento a la puerta de mi casa para pillar la red que un vecino me comparte. Y de las migajas informativas que nos arrojan en la red como a prisioneros, intento extraer datos objetivos de lo que está pasando.
Estaba ahora con El Confidencial y casi no saco nada, porque es casi todo paja o "paga por leer". Pero estando centrado en una columna que hablaba de una España en la UCI, reparé de pronto en los caminantes que, aprovechando el fresco matinal, desfilan delante de mí por la vieja Nacional, hoy sin apenas tráfico. Y caí en la cuenta de que la impresión que me venían causando muchos de esos transeúntes desde que el encierro les dejó salir, es la de soldados en instrucción militar. Esa impresión es una imagen más certera de lo que está pasando que la que se obtiene en los medios.
Es la verdad: estamos en guerra; según en que 'zona' estés, la notas más o menos: unos ya la vivimos; otros la huelen y se preparan para batallas cruentas; otros, inconscientes, no aprecian los signos y les pillará desprevenidos.
Es una guerra distinta, sin fuego pero con muchos muertos; sin enemigo visible pero muy real y feroz; a menudo solos ante el peligro, sin saber si en la retaguardia hay alguien que nos apoye, y mascando el dolor... 
Ya se pueden emplear a fondo los medios para colorear de rosa la realidad, que pierden el tiempo. Un escalofrío recorre los tuétanos de España. Nos duelen esos cien mil ancianos asesinados, arrojados de la Tierra de los vivos sin una lágrima, sin un 'Adiós'. Nos duele España.

La política líquida
La verdad padece pero no perece. Yo sufro persecución por decir lo que pienso del mundo en el que vivo. Para mí es una cuestión de responsabilidad, ante Dios y ante el prójimo. Creo que si Dios me ha hecho ver, de modo claro y distinto, acciones objetivamente malas (violencias o mentiras, por ejemplo), y encaminadas a un fin social malo (una supresión de libertades, por ejemplo), no es para que me lo guarde para mí.
Ayer decía el Evangelio que lo que Dios nos diga al oído lo pregonemos desde las azoteas, que no hay nada escondido que no llegue a descubrirse; y que no se enciende una lámpara para meterla debajo de la cama sino para que alumbre a todos.
Por otra parte, soy consciente de la dificultad de hacer creíbles ciertas cosas a quienes son ajenos a la experiencia de un Dios dialogante, que puede, si quiere, desvelarte secretos. Y tampoco paso por alto que decir ciertas cosas puede volverse contra mí mismo (menudo es el enemigo).
Pero confiado en la bondad de mi Dios, con conciencia limpia, y con respeto, me meto en la refriega y asalto la muralla, por amor.
En los últimos tiempos, se ha acelerado mucho la vida y transcurre como un torrente impetuoso: envuelve en su turbia corriente vida y muerte, sin que a su paso se pueda distinguir una de otro. Así es la política y la información.
Un día nos sobresalta una noticia y al día siguiente desaparece y el interés del público es trasladado hacia otra parte... no te da tiempo a reponerte de la perplejidad que eso te causa porque otra luz se ha encendido en otra parte para hacerte olvidar aquella oscuridad que te inquietó ayer. Todo es efímero, espectáculo, líquido inaprensible.
La política líquida es lo que queda de una forma de vida social que se articulaba en torno a la verdad. Es una transición, un devenir, una corriente que arrastra sin que puedas hacer pie... todo es líquido.
La sociedad que se levantó en la Roca que es Cristo, el crucificado por Amor, que se cimentó en la verdad del amor a Dios y a los hombres, hoy se está 'liquidando'. La política hace un tiempo que está destruyendo toda base sólida de convivencia; nada de lo antiguo debe quedar en pie. 
Los problemas clásicos de nuestra sociedad, económicos y sociales, que se abordaron con enfoques trágicos en el siglo pasado, hoy son historia porque se ha tirado por 'la calle de en medio': Divorcio, aborto, eutanasia, legitimación del vicio, institucionalización de la mentira; sofisticación de la violencia y fomento del enfrentamiento entre los sexos... 
Estamos ante un efecto en cascada que arrasa con todo lo que resistía (el 'Resistiré' es la última carcajada burlona del demonio).
En medio de este pandemonium (1. reunión de demonios; 2. Lugar en el que hay gran confusión, ruido y griterío), es muy fácil la pesca para los que no tienen escrúpulos. Medran las malas hierbas entre nosotros y ahogan a las buenas. Cualquier tropelía es imaginable en este 'totum revolutum' en que se ha convertido la sociedad. Cualquier quimera puede aparecer ante nuestros ojos como una sensata organización de lo público. Cualquier disparate, feliz ocurrencia. 
Pero hay una cosa estable: la verdad de cada uno, permanece inalterada en la conciencia del resto para siempre. Las 'absurdas muertes', indocumentadas y desasistidas, dejan un eco en los vivos, un recuerdo de su verdad y bondad imborrable, una onda suave pero nítida, que provoca otras... 
Desaparece ante nuestros ojos ese efecto suave y silencioso del bien que cada uno hace, se pierde de vista... pero hay UNO que lo ve y lo lleva a término: un mundo más justo, un reino... de sacerdotes, de hombres que viven para los demás, para llevarlo todo a Dios. 

La línea recta de la serpiente estirada
Cuando el diablo ataca suele hacerlo anunciando una desgracia; te pilla cuando estás más débil y te inocula miedo; si no estás muy bien sujeto a la roca, fácilmente te deslizas por la pendiente que conduce a la perdición. Otras veces se disfraza de 'ángel de luz', pareciéndote que Dios te ha hablado. Y a veces utiliza una combinación de ambas técnicas.
'Escrutopo' como le llama De Prada, siempre se apoya en los impíos que viven como si Dios no existiera, ajenos a la voz de su conciencia, a la que tienen amordazada a base de buscar y consumir emociones placenteras, de muy distintos tipos.
Hoy, cuando el pueblo muy cansado titubea sobre el camino a seguir, desde la torre del imán del ABC nos llega una grave amenaza: "Abandonad toda esperanza".
Como siempre, con gran solemnidad disfrazada de sencillez, nos dice Camacho que no hay nada que hacer; que el gobierno seguirá con sus planes homicidas y que agotará la legislatura. En realidad, quiere salir al paso, con su severa autoridad disimulada, de los movimientos nerviosos que crecen entre la población. 
El imán Ignacio ha recibido órdenes urgentes (su columna no era ésta por la mañana) de abortar el movimiento del pueblo. 
Esa operación tan importante se le encarga a él porque está al tanto del golpe que se está perpetrando y de la estrategia seguida para disfrazarlo: ese entramado escénico de partidos que en realidad no representan a nadie pero que permiten explicar como en otros tiempos los movimientos del tablero. 
Como a elegidos "nos da a conocer las verdaderas razones" de por qué suceden las cosas... los adelantos o no de las elecciones, etc. Pero la luz de su razón en realidad nos distrae, haciéndonos dudar, y minando nuestro débil entusiasmo por la defensa de las libertades. 
En el magma en ebullición del ágora política, donde ahora es imposible distinguir nada con claridad (ayer escribía el exprimado de España sobre su perplejidad y decepción), su pulcra prosa tiene el poder de "imantar" y confundir a la opinión pública. En realidad, esa pulcritud se debe únicamente a que 've desde arriba' el engaño en marcha y puede si quiere con su pluma iluminar una zona de la escena con tal de que no se vea el conjunto. 

jueves, 18 de junio de 2020

EZES DE ESPAÑA

Aunque un ejército acampe contra mí, no temo.

Anuncios Lepe: “Se busca nativo de latín”. Nueve de cada diez expertos afirman que la pobreza lingüística es síntoma de decadencia social, y Cervantes representaría la cumbre de la que llevamos cuatro siglos cayendo. Nuestros alumnos tienen muchas faltas y no saben redactar; adolecen de un marco de pensamiento para integrar sus experiencias, de ahí su inestabilidad emocional,  su falta de atención y de autodominio y su malestar. Celaá lo sabe pero no le importa. Es más, sabe que regalando ordenadores agrava el problema, pero cumple órdenes.
Ezes, ERES, heces, aunque no son lo mismo, podrían serlo en un examen de instituto si los padres van a reclamar a la Delegación. Porque desde el punto de vista político… no hay tanta diferencia.
Ezes en realidad no existe; es un invento mío para hablar, precisamente, de política; del cronos actual que nos está llevando de la ez de Sánch-ez a la ez de Núñ-ez.
Escribí acerca de Rajoy que representaba la continuidad y la permanencia del proyecto España, y no me equivoqué; toqué la trompeta desde mi atalaya denunciando que los poderes ocultos lo estaban desalojando, y así sucedió. Propios y extraños, aunque aquellos eran también éstos, se alegraron, y el primero de todos Núñez. Su regocijo quedó patente, y así lo expuse en este blog, cuando se apuró -qué falta de todo- a legitimar a Sánchez tras el complot que le sentó en la Moncloa. Aquel gesto ruin del gallego le retrató como el candidato de los enemigos de España.  
Éstos, recién descabezado el país, juzgaron astutamente que convenía dejar que se calmaran las aguas; y se reservaron a su hombre para tiempos mejores. Por otra parte, además del gobierno ‘sucio’ que se habían preparado, les convenía tener una "oposición" blanda que les permitiera ejecutar el plan homicida de demolición de la España culta, y así “salieron” a Casado en las primarias (¡qué pinta de innobles tenían los de la Mesa del proceso!).  
En aquel verano de 2018 se jugó la prórroga de nuestras libertades; y se hubiera ganado si Soraya hubiera conseguido derrotar a Casado, pero se pagaron los votos… y se apagaron las libertades.
Cuando Soraya entró en política, su madre le aconsejó parecerse a Rita Barberá, la cual, entre varones arrogantes, supo estar en su sitio sin dejar de ser mujer y española. Por su parte, el señor Sáenz de Santamaría le enseñó a su hija que para construir bien lo primero era no descuidar el horno del que salen los ladrillos. ‘Esencia y constancia’, tradición y futuro, representaba Soraya. Frente a ella, viento frío y nada. 
Núñez es ‘el nieto de Eladia’, la de la tienda, de la que nació Saturnino, el padre de Alberto. Pero de Satu, como algunos le llamaban, y de su mujer, se cuenta poco. El chico era estudioso, y según parece, ambicioso. Enseguida se metió en política… y hasta en el yate de un narco, chapoteando en el mar del chapapote…
Sucio está todo, y confuso; amenazante y desalentador, para que nadie se mueva. ‘Los medios’ –ojalá estuvieran en ‘los extremos’, como antaño, porque se les vería venir- lo embarran todo; y erizan de obstáculos los caminos buenos.
La prensa puso de modelo frente al virus a Asturias, pero hace falta fe para creerlo; porque, entre otras cosas, entre diciembre y enero estuvieron los hospitales asturianos colapsados por un tipo de gripe que producía fiebre muy alta y dificultades respiratorias…  Lo cierto es que allí, como en toda España o incluso más, la corrupción política también ha hecho estragos.
El caso es que ahora están los medios vendiendo buena imagen de Galicia… y de Núñez. Hay todavía en España mucha gente recta y bien formada que está sufriendo por la degradación de lo público; personas bienpensantes que se desgastan intentando razonar lo que pasa, porque no alcanzan a comprender la hondura del drama que nos aflige; porque su experiencia moral no concibe que la acción del mal pueda habernos afectado tanto como para convertir la política nacional en un teatrillo financiado. Y para evitar el escándalo entre estas personas, el empresario que mueve los títeres, ya está preparando un cambio de escena.
La truculencia actual va a dar paso a una política ‘seria’. Al insufrible apagón informativo está a punto de sucederle un despliegue de argumentarios futuristas deslumbrador. Y el actor que vehiculará ese proceso está llamado a ser Núñez. 
Pero Núñez también está llamado a ejercer de manera despótica el poder; y a eso va a ayudarle el haber aguantado once años en un trono provinciano, alimentando las ansias de establecerse en la capital.
Encontrará al llegar –o eso se cree él- un país desolado, una tabla rasa, lista para edificar la quimera que por medio del vil metal le tiene engañado. Sánchez y sus mujeres han hecho el trabajo sucio y pesado, la demolición y la nueva estructura. Y ahora le toca a él plasmar los sueños megalómanos de su pagador. ¡Ay de quien se interponga en su camino! Sentirá como si se desplomaran sobre él todos los astros del universo… Pero entonces, en medio de esa angustia, resonarán en su interior las palabras del salmo : 
“El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? / El Señor es la defensa de mi vida ¿quién me hará temblar? / Mientras me acechan mis enemigos para devorarme, tropiezan y caen / Aunque un ejército acampe contra mí, no temo… / … Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.